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<title>Hija del aire </title>
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<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 05:03:14 +0100</pubDate>
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<title>Hija del aire </title>
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	<title>AGRADECIMIENTO</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/18/agradecimiento</link>
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		<description><![CDATA[<p>Agradezco todos los comentarios que han hecho aquí mis lectores a mi artículo sobre la cocina cubana. De verdad que es rica nuestra cocina, señores. He probado cosas muy sabrosas cuando he viajado fuera de Cuba, pero siempre uno extraña ese saborcito tan preñado de recuerdos, tan inseparable de las vivencias de cada cual. Lamento ser una cocinera tan mediocre, los sabores se me dan demasiado suaves, pero... yo he probado cada platos cubanos, ¡cada frijoles negros, cada dulce de coco..., ahhhh...!!!!!!!!!!!!!!! No hay nada igual en el mundo.<br />
Un saludo para todos.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/18/agradecimiento#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 01:36:49 +0100</pubDate>	</item>
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	<title>AURORITA EN LA HABANA A LA HORA DE LOS MAMEYES (Parte II)</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/16/aurorita-en-la-habana-a-la-hora-de-los-mameyes-parte-ii</link>
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		<description><![CDATA[<p>Crónica de la toma de La Habana por los ingleses</p>
<p>(Parte II)</p>
<p>La importancia de la ciudad de La Habana como puerto de mar ha dado lugar en todos los tiempos a mucha descripción, pero me parecen suficientes estas palabras dichas por el caballero español don Pedro de Arana al Virrey de México, cuando le solicitaba ayuda para que la isla de Cuba pudiera enfrentarse al ataque de Francis Drake,famoso pirata inglés violento y cruel, quien se proponía atacarla: </em>De Cuba depende el despacho Avio y seguridad desta nueua España y de los reynos del piru y de todas las demas yslas delas yndias Por ser aquella la escala donde las flotas de todas partes acuden y se Juntan y se Proveen y reciben y entienden La Orden que su mag da y de donde se abissa Lo que conviene a todas partes<em>. Solo para tener una idea de la riqueza e importancia de la condición portuaria de La Habana,  bastará con decir que esta villa era el centro distribuidor de todos los productos provenientes de Asia, que desde el comienzo del tráfico con Filipinas, vía Acapulco, los recibía legal e ilegalmente de Veracruz.</p>
<p>Pero Francis Drake se limitó a desfilar ante la boca del puerto habanero e intercambiar unos pocos disparos con las baterías de El Morro y La Punta, y se fue a fondear a Bacuranao siguiendo, al parecer, consejo de un indio cubano que le servía de práctico. Finalmente Drake regresó a Europa asaltando a su paso Matanzas, donde se limitó a saquear un poco. En  junio de 1703 apareció ante La Habana una escuadra de treinta y cinco buques ingleses, pero ante la movilización de las milicias habaneras, imitó a Drake y siguió su rumbo sin atreverse a más. En 1726 España entró en guerra con Inglaterra, y solo un año más tarde ya estaba otra vez ante La Habana el almirante Hossier comandando una gruesa escuadra con la que se proponía tomar la ciudad. Estuvo fondeado en aguas cubanas poco menos de una semana, pero en ese intervalo se le desató a bordo una epidemia que se llevó a gran parte de sus hombres y a él mismo le costó al vida. Pero el propósito inglés de zamparse a la Perla de la Corona de España no se disolvía, y en 1740 el almirante Vernon, con una ecuadra de 57 buques, se paseó durante más de dos meses entre Matanzas y Bahía Honda, y durante ese tiempo hizo varios intentos de desembarco, todos rechazados por las tropas cubanas. Poco después de 1744, un alto funcionario del Gobierno inglés escribía: “Si la Corona de Inglaterra pudiera adueñarse de la Isla de Cuba, esa llave de toda la América, ningún hombre inteligente podría negar que la Gran Bretaña, en ese caso, puede apoderarse de todo el comercio español.</p>
<p>A partir del intento de Vernon, el Astillero de La Habana intensificó sus trabajos de construcción de barcos para dotar a la ciudad de una flota capaz de defenderla. Aquí hay que decir, porque después será necesario recordarlo, que las naves construidas en Cuba tenían mayor calidad que las de cualquier otra parte del mundo, debido a que se usaban en ellas maderas del país como el cedro, el roble y, especialmente, nuestra excelente caoba. Si las naves europeas duraban un promedio de quince años en uso y buen estado, las cubanas les doblaban el tiempo de utilidad. Entre 1740 y 1747 fueron fabricados en los astilleros del Arsenal de La Habana nueve navíos y una fragata, y en aquel último año se encontraban ya muy adelantados los navíos Fénix y Rayo, cada uno de ochenta cañones, que fueron botados al agua al año siguiente.</p>
<p>Como demuestra todo lo anterior, la toma de La Habana por los ingleses no salió de la nada, sino que tuvo muchos precedentes, y la consecuencia de tanta británica insistencia fue, en primera instancia, que la ciudad se convirtió en una plaza perfectamente defendida, con tres grandes fortalezas que custodiaban el acceso a su puerto por mar, y otras más pequeñas que vigilaban otros posibles accesos desde puntos vulnerables de la costa. El resto del territorio que podía conducir a ella estaba cubierto de ciénagas como la del Demajagual, de pantanos, de bosques, y de marabuzales y manglares como el que ocupaba los terrenos donde hoy se alza El Vedado. La Habana contaba, también, con regimientos regulares venidos de España y con milicias de criollos blancos, mulatos y negros perfectamente organizados y entrenados que podían movilizarse con facilidad en caso de ataque. También recibía abastecimientos y pertrechos militares de la Metrópoli, y tenía armerías bien instaladas en su recinto y fuera de él, capaces de producir armas de buena calidad con su correspondiente parque. Podía contar con el apoyo irrestricto de los Gobernadores de Santiago de Cuba, que le estaban subordinados, y con tropas de cualquier parte de la isla. Por si fuera poco, el año en que los ingleses finalmente se presentaron con intenciones de quedarse, estaban fondeados en el puerto los navíos Neptuno, Reyna, Africa, América, Europa e Infante, todos de sesenta y setenta cañones; las fragatas Flora, Ventura, Tetis y el paquebot Marte, a las cuales se incorporaron después la fragata Venganza y la urca Fénix., a todos los cuales hay que sumar los que trajo de España especialmente para la ocasión el marqués del Real Transporte, y que fueron Tigre, Aquilón, Soberano, Vencedor y Asia.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de ser una plaza tan bien defendida y fortificada que ya había paralizado unos cuantos intentos ingleses de hacerse con ella, el Capitán General y Gobernador de la Isla, don Juan de Prado Portocarrero al parecer albergaba en su fuero interno otros pensamientos, pues Albemarle no cayó de la nada sobre la ciudad, sino que fueron muchas las noticias que le precedieron, de las que Prado, deliberadamente, no hizo ningún caso. </p>
<p>Además de soslayar la fortificación de la loma de La Cabaña, vital para la defensa de la ciudad, como tan bien sabían Francisco y Baltasar y todo el pueblo de la isla, incurrió en otros olvidos y omisiones, cuando no en negativa cerrada para desconocer el peligro inminente que se cernía sobre la villa. Al menos dos capitanes de navío, procedentes uno de Veracruz y otro de España, trajeron cartas donde se notificaba al Gobernador de Cuba el ataque inminente de la flota inglesa. Uno de ellos, don Diego Antonio Galiano, que se había batido bravamente contra los ingleses, logró salvar su documentación simulándola bajo sus vestidos, y a pesar de haber sido capturado por los ingleses en Jamaica la conservó y, tras escapar de aquella isla, la trajo hasta Santiago de Cuba, cuyo Gobernador la envió sin pérdida de tiempo a Prado.</p>
<p>En octubre de 1761 España envió a Santiago de Cuba el navío Galicia, que traía a bordo el regimiento de dragones de Edimburgo y abundantes pertrechos para la guerra. El 21 de mayo de 1762 llegó a La Habana, procedente de Jamaica, el santiaguero don Martín de Arana, distinguido contrabandista (recuérdese que este oficio era considerado en la Isla como un más, si no el más importante de todos los que en ella había), quien había visto a su paso por aquella tierra los preparativos de la expedición invasora inglesa. Los mercaderes judíos de Kingston con quienes tenía tratos le confirmaron sus sospechas y le facilitaron en secreto abundantes pruebas de las intenciones de Inglaterra. Arana sobornó al patrón de un bergantín contrabandista que se dirigía a Honduras para que lo desembarcara en Cabo Corrientes, desde donde, pidiendo caballos, comida y socorro a todos aquellos con quienes topaba, logró llegar a La Habana medio muerto de insolación y cubierto de heridas, y se presentó en ese estado en el castillo de La Fuerza, donde anunció que traía importantes nuevas al Gobernador. Prado no quiso recibirlo. García Caro, secretario de Prado, se encargó de él y lo trató de pícaro y embustero, sin hacer caso del lamentable estado en que se encontraba. Arana a duras penas logró que no se le encerrara en la cárcel de la fortaleza. Por muy inexplicable que parezca, el Gobernador y Capitán General de la isla de Cuba hizo oídos sordos a todo intento por poner en aviso a La Habana, y hasta el último minuto continuó negando tenazmente lo que ya era más que evidente. Su última hazaña tuvo lugar mientras contemplaba desde El Morro la llegada de la flota inglesa, y aún cuando todos comprendieron de inmediato lo que aquello significaba, él continuaba porfiando que se trataba de otra cosa. Una hora después del avistamiento, cuando los ingenieros Francisco y Baltasar se reunieron con él en la torre de El Morro, aún Prado desestimaba lo que tenían frente a los ojos.</p>
<p>La Habana contaba entonces con unas cincuenta mil almas. Según afirma el historiador Cesar García del Pino: “Salvo por la falta de fortificación de la loma de La Cabaña. La Habana estaba bien protegida. La boca del puerto se hallaba defendida por El Morro y La Punta, cuyos fuegos se cruzaban, y en caso de peligro se cerraba el acceso a él con una gruesa cadena. Por tierra la ciudad estaba protegida por una muralla que se extendía de mar a mar, desde la margen interior de la bahía hasta cerca del castillo de La Punta”, fortaleza que se encontraba en buen estado con todas sus puertas, garitas y baluartes. La guarnición de la ciudad estaba formada por el regimiento Fijo de La Habana, compuesto por cuatro batallones, cada uno con seis compañías de oficiales y granaderos, y el regimiento de Dragones de La Habana, con cuatro compañías. Completaba la tropa regular una compañía de artillería. Pero el verdadero nervio de las defensas del país eran las milicias, formadas por combatientes veteranos. Las de intramuros contaban con treinta compañías: doce de blancos, diez de pardos y nueve de morenos, en total tres mil doscientos hombres bien preparados y con experiencia en las armas. Y con los habitantes de los barrios pobres extramuros se habían formado un batallón de cinco compañías con más de cuatrocientos efectivos Prado disponía también de las compañías montadas de Jesús del Monte, Santiago de las Vegas, Calvario y San Miguel del Padrón, y las milicias de la villa de Guanabacoa. El Capitán General sabía que todas aquellas tropas oficiales se verían aumentadas en caso necesario con una incontable cantidad de guajiros venidos del interior de La Habana y del resto de la isla, diestros jinetes, muy bien armados e insuperables en el manejo de los machetes llamados quimbos, con los que practicaban un doble golpe, llamado “chaleco” que dividía a un hombre en cuatro pedazos en menos de un pestañazo.</p>
<p>Es preciso detenerse aquí para analizar lo que pensaban los hermanos de Aurorita sobre las tropas que se enfrentarían a los ingleses.  Muchos historiadores han escrito hermosas páginas sobre el patriotismo de los habaneros; otros han señalado que España, por mediación de los religiosos que tenía destacados en la Isla, explotó abundantemente el antagonismo religioso entre el catolicismo español y el protestantismo inglés. Francisco y Baltasar, quienes habían observado mucho a los habaneros desde que se instalaran en la ciudad, estaban convencidos de que no existía entre ellos un claro sentimiento que pudiera llamarse patriotismo, puesto que muchos eran españoles y la Isla no había desarrollado todavía una conciencia de nación; a lo sumo la población se consideraba criolla, que es lo mismo que decir españoles de Cuba (o de Jamaica, o de La Florida o de cualquier parte del Imperio, pero españoles al fin). Francisco y Baltasar, hombres de armas a quienes el estudio había tornado algo cínicos, estaban seguros de que los habaneros se interesaban, en primer lugar, por las fabulosas condiciones que su ciudad tenía para el comercio; y en segundo lugar, habían heredado de su Madre Patria un  puntilloso sentimiento del honor. Francisco y Baltasar sabían que los criollos no amaban particularmente a sus amos españoles y en más de una ocasión habían oído por las calles exclamaciones en favor de los ingleses, o de quien fuera que viniera a librarlos de tanta preceptiva y prohibiciones para comerciar y para adquirir esclavos. Y probablemente los dos hermanos eran también, en ese momento, de las pocas personas que estaban al tanto de que desde su llagada a La Habana y toma de posesión de su cargo de Capitán General, Prado había estado enviando a La Corona informaciones falsas sobre la marcha de los trabajos de fortificación que él llevaba a cabo en la villa, y que su secretario había instalado a un misterioso catalán en estancias cercanas de Guanabacoa, y le mantenía oculto allí sin que se supiera con qué fines.</p>
<p>La expedición inglesa que venía contra La Habana zarpó de Portsmouth el 5 de marzo de 1762. Constaba de cinco navíos, treinta transportes con cuatro mil hombres, diecinueve buques con suministros y ocho con artillería. La comandaba el tercer conde de Albemarle, uno de los mejores almirantes ingleses de la época. Sus tropas regulares excedían los doce mil hombres, sin contar la infantería de marina que guarnecía los buques de guerra. También traía consigo cuatro mil negros de Jamaica y un número considerable de milicias norteamericanas entre cuyos integrantes había indios iroqueses.</p>
<p>Mientras Prado se encontraba en El Morro negando, catalejo al hombro, que la escuadra avistada fuera la de Inglaterra, en la villa el Teniente-Rey don Dionisio Soler había ordenado a los hombres ponerse sobre las armas. Cuando Prado lo supo dio una contraorden y envió a todos a sus cuarteles, pero al medio día, ante un aviso dado por los vigías de El Morro de que los navíos invasores se aprestaban a desembarcar tropas en la costa, mandó tocar la alarma. ¡Por fin!</p>
<p>Lo segundo que hizo Prado, y solo entonces, fue reunir una Junta de Guerra que arrancó carcajadas a Baltasar, nombrado miembro de ella, porque, según contó a su hermano, todos sus integrantes estaban a punto de perder los dientes de puro vejetes. Desdentados o no, lo cierto es que esta triste Junta probó su ineficacia desde un inicio, porque todas sus decisiones estuvieron siempre más dirigidas a perder la villa que a salvarla (Baltasar, en su calidad de súbdito francés, se guardó muy bien de llevar la contraria a los pusilánimes españoles y desde el principio se limitó a asentir, convencido de que su opinión sería crónicamente desoída). Entre las primeras tardías y patéticas disposiciones que tomó el coro de altivos nobles envejecidos  estuvo la de posesionarse de la altura frente al castillo de La Fuerza para instalar en ella artillería que enfilara los caminos y veredas que hasta allí conducían; la segunda disposición consistió en inventarse una epidemia de fiebre amarilla con la que intentaron hacer creer a La Corona que habían perdido una enorme cantidad de soldados. Epidemias siempre se podían encontrar en La Habana de entonces, que bebía descuidadamente el agua envenenada de la Zanja Real, pero ellos exageraron esta como quien prepara el parche para ponerlo antes que salga el grano. Para ese entonces, Francisco y Baltasar ya habían mandado avisar a su hermana para que empacara sus cosas y se dispusiera a partir, en compañía de unas esclavas, rumbo a Santiago de Cuba. Ellos, desde el principio, dieron La Habana por perdida.</p>
<p>El día siete los ingleses atacaron los castillejos de Cojímar y Bacuranao para poder desembarcar sus tropas en tierra cubana. Acudieron a defender Bacuranao las compañías de granaderos y las de pardos y morenos de Guanabacoa, cuyo batallón marchó a defender Cojímar. Los guanabacoenses estaban bajo el mando del Regidor Alcalde Mayor Provincial de esa villa, don José Antonio Gómez, el celebérrimo Pepe Antonio. Estas tropas conjuntas consiguieron rechazar dos intentos de desembarco de los ingleses, pero estos, protegidos por su abundante fuego, al final  consiguieron poner en tierra once mil hombres. Una mala maniobra militar llevada a cabo por el nebuloso Secretario Caro tuvo dos inmediatas consecuencias: los ingleses ocuparon inmediatamente Guanabacoa y Pepe Antonio decidió abandonar las tácticas europeas de la guerra para sustituirlas por la guerra de guerrillas, más adecuada a la geografía, clima e idiosincrasia de los naturales del país.</p>
<p>La Junta, compulsada por la vertiginosidad con que se estaban desarrollando los acontecimientos, volvió a reunirse para tomar el más funesto de todos sus acuerdos, si es que acaso no hubieran sido tantos que se dificultara la distinción de uno solo: cerrar la boca del puerto echando a pique los navíos Neptuno y África, y en adelante los que fueren necesarios. A Baltasar esto le pareció un suicidio, pues equivalía a encerrar la flota con que contaba La Habana para su defensa en el interior del anillo del puerto, inhabilitando sus movimientos y anulando todo su poder de fuego, que hubiera sido grande apoyado por el de la artillería de los castillos, amén de que si los ingleses lograban tomar la ciudad se apoderarían de todos los barcos que pusieran serles útiles y España no los recuperaría jamás. Pero ya había visto lo que pasaba a quienes intentaban abrir los ojos voluntariamente cerrados del Capitán General, y no dijo nada. En respuesta los ingleses, tranquilizados al saber cerrado el puerto habanero, desembarcaron por la costa cinco mil infantes de marina sin que nadie tratara de impedirlo.</p>
<p>A las diez de la noche volvió a reunirse la fatídica Junta, y esta vez su genial ocurrencia consistió en declarar indefendible La Cabaña, ordenar la retirada de su tropa de línea y mandar despeñar la artillería. En aquel momento se encontraban allí menos de mil efectivos encargados de cavar una trinchera en la que iban a ser colocados cien cañones. En el momento del  desembarco inglés solo habían alcanzado a poner nueve en dos baterías que dominaban los caminos de Cojímar y Guanabacoa, pero con esos nueve, cuando el coronel Howe, uno de los jefes ingleses, intentó hacer una salida de reconocimiento con dos batallones de granaderos, a los de la fortaleza les bastó con lanzarles algunos cañonazos y unas descargas de fusilería para hacerlos retroceder. Tal vez la Junta desconocía esta hazaña temprana, pero también es muy probable que Prado decidiera ignorarla.</p>
<p>Al tercer día del desembarco inglés, la Junta pidió al auditor don Martín de Ulloa que redactara un proyecto de capitulación, y aunque algunos callaron complacientes, el pueblo comenzó a hablar sin tapujos de traición. Y el pueblo estaba en lo cierto: desde la llegada de los ingleses el misterioso catalán al cual el Secretario ocultaba en una estancia cerca de Guanabacoa, había estado entrando y saliendo de noche de la villa. Sus movimientos levantaron sospechas y fue detenido. Baltasar oyó comentar a sus captores que le habían encontrado encima “un papel inglés con otro más en cifra o garabato”. El catalán fue encarcelado, pero Prado dio órdenes expresas de detener toda investigación. Había que nombrar un jefe para la defensa de El Morro. Baltasar sugirió al aguerrido capitán de navío don Luis de Velazco e Isla, y aunque él mismo se sorprendió, su sugerencia fue aceptada. Para terminar la velada, la Junta dispuso que también fueran echados a pique en la boca del puerto los navíos Asa y Europa.</p>
<p>Los ingleses atacaron La Chorrera y las playas de San Lázaro, y el coronel de Milicias don Luis de Aguiar las defendió hasta la medianoche con menos de mil milicianos, hasta que el torreón estuvo casi demolido por la artillería enemiga. Cuando recibió orden de retirarse, acampó y fortificó con sus hombres la altura de las cuevas de Taganana (actual Hotel Nacional).</p>
<p>Los ingleses enviaron patrullas exploradoras desde Guanabacoa en distintas direcciones. Las que se dirigían al río Luyanó fueron interceptadas y eliminadas por algunas milicias de pardos y morenos. El once de junio los ingleses comenzaron a hostilizar la ciudad con tres bombardas, pero tuvieron que retirarlas al día siguiente, obligados por el fuego que les caía encima desde el Morro y La Punta.</p>
<p>Las guerrillas de Pepe Antonio causaban estragos entre los ingleses, les tomaban muchos prisioneros y les echaban a pique las lanchas exploradoras que enviaba el enemigo por el río Cojímar. La noche del día trece un millar de los jinetes del valiente Regidor  cayó sobre el enemigo cerca de Guanabacoa y, además de batirlo, le quitaron un gran número de vacas que había robado para alimentar a sus tropas y le quemaron un navío.</p>
<p>El día catorce cayeron sobre la ciudad doscientas cincuenta y seis bombas inglesas. Aurorita, quien se había negado a abandonar a sus hermanos y estaba refugiada en el convento de Santa Catalina con su esclava Monipodia, miraba temblorosa a través de la ventana el resplandor de los incendios. A su alrededor todas las monjas, aterradas, oraban.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/16/aurorita-en-la-habana-a-la-hora-de-los-mameyes-parte-ii#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 00:34:59 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>AURORITA EN LA HABANA A LA HORA DE LOS MAMEYES</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/14/aurorita-en-la-habana-a-la-hora-de-los-mameyes</link>
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		<description><![CDATA[<p><strong>Crónica de la toma de La Habana por los ingleses</p>
<p>                    (Parte I)</strong></p>
<p>Dedicado con mucho cariño y como regalo doble de cumpleaños a la señora Aurorita y a su hija Lourdes Quintela, mis amigas</p>
<p>Aurorita Ricaud de Tirgale  había  llegado a La Habana en 1762, acompañando a sus hermanos Francisco y Baltasar,  ingenieros militares de gran prestigio, designados por el Rey de España como miembros de la comitiva del nuevo Capitán General de la Isla de Cuba, don Juan de Prado y Portocarrero. Arrancada contra su voluntad de su hermosa mansión francesa, Aurorita estaba cumpliendo sus dieciocho años enfurruñada y triste, y ni el corpiño de raso color púrpura ni los zapatos de tafilete, coquetos y escotados y con altísimo tacón, obsequiados por sus hermanos, habían logrado mejorarle el ánimo. Llovía en la ciudad que ella odiaba por fangosa, por húmeda, y por estar siempre llenas sus calles de gente vocinglera, gente española de muy mal gusto para vestir, y de negros y negras semidesnudos que lo miraban todo con aquellos ojazos salvajes y curiosos que tanto la asustaban. ¿De qué le valía tener aquella fina ropa nueva si no podía salir? Por lo menos tendría que esperar un par de días a ver si el sol secaba los fanguizales antes de atreverse a dar un paso. Si salía ahora resbalaría, o peor, sería atropellada por una calesa o por un rebaño de vacas. La Habana enlodada, con sus callejas estrechas, era un lugar muy peligroso para cualquiera, pero más para una muchacha tan joven y delicada, y aún más porque ya todos sabían ciertas las noticias de que una flota inglesa había zarpado de Portsmouth bajo el mando de lord George Keppel, tercer conde de Albemarle, y se dirigía hacia las Antillas para atacar a Cuba.</p>
<p>Los tres hermanos almorzaban sentados a una mesa  modesta. Aurorita echaba de menos la vajilla de plata y los manteles de encaje a que estaba acostumbrada, pero tenía que conformarse con la cerámica de los indios de Guanabacoa, y con esos feos platos de peltre  que daban tan mal sabor a la comida. Hubiera preferido las escudillas de barro que usaban los negros, pero Baltasar no transigía en ese punto: ya era bastante desagradable, decía,  mirar los porrones y cántaros, las ollas y demás útiles de cocina con aquellos dibujos tosquísimos hechos por los indios guanabacoenses, para tener también que encontrarse con aquellos garabatos cuando se fueran comiendo la comida y empezara a asomar el fondo de los platos. Así que mientras sus hermanos hablaban entre ellos de cosas de hombres, Aurorita, ensimismada, partía su torta de casabe una y otra vez. No tenían pan de harina de trigo, porque era cara y Baltasar tacaño, amén de que los dos hermanos no recibían buena paga. Hubiérase dicho que la joven estaba distraída, pero en realidad no perdía una sílaba de la conversación de  los varones, tratando de averiguar si habría guerra y si la familia podría volver pronto a Francia.</p>
<p>Francisco y Baltasar eran muy comedidos y de pocas palabras, pero cuando estaban en la intimidad de su hogar se les soltaba la lengua y todo eran críticas severas para el Capitán General, quien se negaba a reparar la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, tarea especialísima que el Rey Carlos III le había encomendado y para ayudar en la cual los dos ingenieros estaban destacados en La Habana. Según ellos, Prado dedicaba su atención a otras obras de mucha menor importancia, aunque siendo como era un militar de carrera, los hermanos no podían creer que no entendiera la suprema importancia que tenía aquella fortaleza para la defensa de la ciudad. “La Habana es un bocado de cardenal para los piratas”, decía Francisco con la boca llena, pues en casa descuidaba sus modales. “Por eso vienen los ingleses”, asentía Baltasar bebiendo de su vaso con el meñique ligeramente alzado, “que no son más que piratas con licencia real y nada más”. “Bueno”, arguía Francisco, “pero y qué son estos de Cuba sino corsarios y contrabandistas impenitentes…”.  Aurorita levantó los ojos de su plato para preguntar: “¿Por fin van a venir los ingleses?”. Baltasar se encogió de hombros y movió la cabeza como si bailara: “Pues a la tercera va la vencida, hermanita, y ya han tratado dos veces de tomar La Habana”. “Con Prado al mando”, rezongó Francisco, “esta vez seguro que lo logran”. “Me pregunto”, agregó Francisco, “qué hace este viejo loco reformando la artillería de los castillos de Jagua y Matanzas, de los torreones de Bacuranao y la Chorrera, jugando en las baterías de la caleta de San Lázaro y en la rada de Batabanó, cuando es La Cabaña, ¡La Cabaña! lo que tendría que reparar el muy necio español”, y para dar énfasis a sus palabras aporreó la mesa con un golpe de puño. El vino se derramó, y al seguir con la mirada de sus ojos azules la mancha que iba esparciéndose sobre el mantel de lienzo, los pensamientos de Aurorita volvieron a las torrenteras de agua lodosa que inundaban las callejas habaneras.</p>
<p>¡Maldita lluvia! Pensó Aurorita. A ella le encantaba pasear, una de las pocas distracciones que existían en aquella capital colonial. No era especialmente religiosa y  asistir a misa la aburría enormemente, pero salir en calesa por las amplias calzadas que conducían a las estancias campestres sí que le gustaba, y encontraba más bonita la de San Antonio Chiquito, aunque el verdor y la monotonía del paisaje en ocasiones la adormecían. Y disfrutaba las fiestas. Cuando se declaraba fiesta pública, la del Corpus u otras de menos envergadura, todos los vecinos tenían que colocar de noche en sus puertas y balcones muchas luminarias, linternas y luces, y adornaban los exteriores de sus casas con colgaduras y cortinas que prestaban su vivo colorido a los edificios. Al habitual tañido de campanas a que eran tan adictos los habaneros se unían en fecha de celebraciones las salvas de artillería y fusiles y la música militar de la guarnición. Todas las fiestas duraban tres días e incluían una procesión y el Te Deum. En las fiestas que celebraban casamientos de reyes y príncipes participaban todos los vecinos con sus máscaras y sus llamados gigantes y griegos, enormes y grotescos muñecones de tela y armazón de madera,  en cuyas facciones toscamente pintadas los habaneros solían retratar algunas veces a personajes de la política y la administración que no gozaban de la simpatía del pueblo. Generalmente el programa incluía el juego de cañas y las corridas de toros y terminaba con misa y sermón. Aunque Aurorita no lo confesara a sus hermanos, uno de los mayores atractivos que tenían para ella las fiestas era que podía contemplar a sus anchas a los soldados gallardos en sus vistosos uniformes, y a los pícaros e inteligentes estudiantes del seminario de San Carlos y San Ambrosio, nada parcos en envolver con sus miradas fogosas a las muchachas bonitas. </p>
<p>También le placía mucho acompañar a sus hermanos al puerto, donde los marineros y pescadores  españoles y criollos, dirigían a los negros en la carga y descarga de los buques. Los esclavos, siempre semidesnudos, se dividían en muchas etnias: congos, carabalíes, jolofes, minas, y muchos de ellos tenían hermosos cuerpos varoniles. Había también indios cubanos, de Campeche, de la meseta del Anahuac, del norte de México y hasta de la Florida. Entre los blancos, aparte del núcleo principal de los españoles podrían encontrarse, avecindados o como prisioneros, a portugueses, ingleses, franceses, holandeses, estos últimos con suerte varia, porque si en ocasiones se les permitía ejercer sus oficios,  eran perseguidos y hasta mandados a colgar sin miramientos por vengar algún agravio a las armas españolas, como ocurrió en 1667. También le gustaba a la inquieta francesita recorrer la calle de los mercaderes, donde se aposentaban los tenderos y comerciantes con sus almacenes de puertas abiertas al comprador de tejidos europeos y de víveres ultramarinos llegados con la flota, o en los navíos de Veracruz o en los buque de contrabando que recalaban en Cabañas, Matanzas, Batabanó y hasta en el propio puerto habanero. Otra calle, la de los Oficios, alojaba las escribanías, que estaban próximas al centro administrativo del Gobierno y de la Justicia  </p>
<p>Aunque La Habana carecía en esa época de alumbrado público y era muy oscura, de noche no se volvía menos intenso el tráfico de sus pobladores. El toque de Ánimas se daba entre las seis y las siete, y después quedaban dos horas más de libre tránsito por las calles. A las nueve se cerraban los establecimientos, aunque muchos de ellos tenían ventanillos para el expendio de mercancías. Al que salía por las noches, ya fuera a pie o en calesa, se le exigía llevar una luz y justificar el motivo de su salida., Después de las nueve no se podía ir a jugar ni a beber en mesones ni pulperías porque no estaba autorizado. Los Alguaciles de Noche y comisarios de barrio perseguían a los transgresores y les imponían penas que iban desde multas hasta presidio, pero… ¿quién se atrevería a molestar a los ingenieros del Rey, especialmente si regresaban con su hermanita de tomar chocolate en la casa del Obispo Morel de Santa Cruz?</p>
<p>Cuando no llovía, Aurorita gustaba de imaginarse La Habana como un pequeño y delicado huevo de Pascua, y temía en secreto que todo aquel precario mundo se quebrara con el ataque de los ingleses, enemigos tradicionales de Francia. Los ingleses eran para ella peores que el Diablo, puesto que el Diablo solo la agarraría si ella fallaba en el ejercicio de la virtud, mientras que los ingleses estaban completamente fuera de su control. Sin embargo, según había oído comentar a sus hermanos, no todo el mundo en La Habana compartía sus temores ante una posible invasión británica, y eran muchos los que la deseaban ardientemente. Baltasar decía que los mismos españoles tenían la culpa, porque no sabían tratar con los criollos, no solo porque los tenían perpetuamente expulsados de todo cargo político y no les permitían participar en el gobierno del país, sino porque les querían reprimir a los nativos lo que más les interesaba hacer, que era el comercio en total libertad y a gran escala, y como no se les dejaba, habían desarrollado una incontenible vocación de corsarios y contrabandistas, puesto que lo llevaban en la sangre por ser raza fundada por presidiarios y pícaros vagabundos, recogidos por el Almirante en las prisiones y calles de Palos de Moguer. Ya en 1606 el juez Manso de Contreras, enviado por el Rey a La Habana para instruir una célebre causa por contrabando, decía literalmente a la Audiencia de Cuba: La gente de Cuba son los más desleales y rebeldes vasallos que ha tenido rey ni príncipe en el mundo, y si estuviera entre ellos Vuesa Señoría le venderían por tres varas de ruán“. Sobre la población habanera se quejaba: “La gente de La Habana es de un natural inícuo, y son muy pocos los bien intencionados aunque hoy los tengo a todos bien ajustados y en brida…”. Y Fernández de Córdoba, otro alto funcionario español, aseguraba: “La naturaleza de la gente que puebla esta ciudad es tan opuesta a todo lo que se les manda y están tan hechos a su libertad que todo cuesta no poca dificultad con ellos”. Baltasar contaba todo esto imitando grotescamente el seseo de los españoles y torciendo un ojo como si fuera bizco, lo cual hasta los mismos españoles, le reían porque lo hacía con mucha gracia. </p>
<p>Aurorita sabía que los criollos de título y fortuna tenían en sus manos el Cabildo habanero, pues la Corona no los excluía del poder municipal, pero si bien esta institución había sido fuerte en otros tiempos, la llegada al trono español de los Borbones y su imposición en las colonias de gobiernos de mano dura habían reducido considerablemente su importancia en La Habana, haciéndole perder el poder que había tenido para mercedar tierras, lo que, según Baltasar, siempre tan mal diciente, lo dejaba convertido en poco menos que un emporio de figurones que pasaban el tiempo reunidos papando moscas.</p>
<p>. También era cierto que se habían abierto muchas posibilidades a la participación de los naturales del país en la vida militar, y que un número considerable de plazas de soldados y clases de las milicias estaban ahora ocupadas por pardos y morenos libres organizados en batallones, y hasta había batallones de esclavos, pero la gente pobre era reclutada mediante leva forzosa y esto provocaba no pocos estallidos de violencia entre la población, que se agitaba como mar de fondo desde la rebelión de los vegueros. </p>
<p>Los vegueros reclamaban sus derechos contra ciertas disposiciones del entonces Capitán General de la Isla. Sintiéndose perjudicados en sus asuntos y ganancias por causa de las disposiciones Reales, los honrados vegueros acudieron al Cabildo de La Hababa en busca de apoyo a sus demandas, pero el Cabildo, ya muy debilitado, no pudo imponer justicia. Los vegueros de San Miguel del Padrón y Guanabacoa  comenzaron a adoptar represalias contra los de Santiago de las Vegas, quienes sí habían aceptado las medidas ordenadas por el Rey, y sitiaron la capital cortándole el suministro de agua y alimentos. España aceptó hacer algunas concesiones y la situación volvió a la normalidad, pero pronto los vegueros, inconformes con el sistema de pagos de la Metrópoli, se alzaron de nuevo. En 1723 los vegueros de San Miguel del Padrón, Jesús del Monte y Guanabacoa comenzaron a destruir sus sembrados en señal de protesta, y como los de Bejucal y Santiago de las Vegas no siguieron su ejemplo, los otros los amenazaron y decidieron marchar sobre Santiago de las Vegas y destruir los campos de tabaco de esa villa. Las autoridades  españolas les salieron al encuentro, y como los vegueros, desorganizados, pero armados, abrieran fuego, los ametrallaron, y días después ahorcaron a los cautivos en Jesús del Monte sin instrucción criminal. La Habana supo que aunque el Rey reprendió públicamente al Capitán General, le premió sus servicios con un cargo de mayor importancia, y que el verdugo que ahorcó a los vegueros fue ascendido a Yucatán. Desde entonces la Corona jugaba un doble juego, dando razón por Real Cédula a las quejas del Cabildo habanero contra los Capitanes Generales, mientras impulsaba en Ordenanzas secretas el comportamiento represor de los Capitanes Generales contra la población, que el propio Rey les había instruido. </p>
<p>Es fácil darse cuenta de que con aquellos truenos que aún amenazaban tormenta, decía Baltasar, la reciente aprobación por parte de La Corona para el cobro de la alcabala con sus regulaciones respectivas de la actividad económica, verdaderos grilletes a la índole emprendedora y negociante de los habaneros, el malestar popular alcanzaba cuotas significativas, y la aristocracia y los altos funcionarios españoles temían más que nunca a sus esclavos y al paisanaje violento y agresivo que habitaba más allá de las murallas, en los barrios pobres y en las haciendas cercanas a la capital, donde se había aliado con los palenques de cimarrones, cada vez más numerosos, que ocupaban grandes zonas aledañas a la capital. Nadie había olvidado cómo en 1736 el esclavo criollo Miguel Barrera había sublevado a la dotación del ingenio San Hipólito y quemado los cañaverales de su amo, el contador Juan de la Barrera. El ajusticiamiento del trasgresor no impidió que otros esclavos  siguieran sublevándose. Así que en 1762 la sociedad de La Habana se debatía entre el temor y la rabia. Quizás por eso, para muchos, los ingleses fueran algo así como una especie de puerta para escapar del férreo gollete peninsular. Aurorita no se contaba entre quienes pensaban así, pero podía comprenderlos y no los juzgaba.</p>
<p>Cansada de contemplar la lluvia por sobre la mesa aún sin retirar, subió al segundo piso de la vivienda de tapia y tejas que ocupaba con sus hermanos, y se acostó en su cama de caoba, bastidor de cuero y colchón rellenado con lana, pensando que eran buenos aquellos muebles del país aunque no fueran lindos ni refinados, y que por muy mal que se sintiera en La Habana, peor estarían siempre los que tenían que dormir con los cueros directamente colocados sobre el suelo. “Mañana será otro día”, se dijo en francés y en voz baja, “y tal vez los ingleses no vengan nunca…”.</p>
<p>En el comedor, Francisco y Baltasar, calculando que las calles estarían inundadas hasta el amanecer, y mohínos porque la lluvia los obligaba a desistir de las correrías nocturnas que se habían prometido con fruición, se disponían también a irse a dormir cuando un soldado sudoroso y asustado les trajo recado de que se presentaran de inmediato en la guarnición, porque los vigías de El Morro habían avistado una flota, y aunque el Gobernador Prado sostenía que se trataba del acostumbrado convoy de Jamaica, nadie en La Habana era bobo: el supuesto convoy había aparecido por Barlovento, cuando todo el mundo sabía de memoria que ese era, ¡precisamente!, el rumbo opuesto por el que debía avistarse dicha formación. Francisco y Baltasar se miraron un instante en silencio, pero enseguida se armaron y abandonaron la casa sin despedirse de Aurorita, quien arriba, bien arropada y cómoda, ya comenzaba a deslizarse por los costados del sueño. No querían intranquilizarla sin antes estar seguros de que la pesadilla de los ingleses estaba a punto de hacerse realidad.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/14/aurorita-en-la-habana-a-la-hora-de-los-mameyes#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sat, 14 Nov 2009 19:10:32 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>SORPRESAS TE DA LA VIDA...</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/11/sorpresas-te-da-la-vida</link>
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		<description><![CDATA[<p>A pesar de mi demora, no he dejado de trabajar en mi investigación sobre la toma de La Habana por los ingleses para hacer un artículo, pero esta vez, curiosamente, el trabajo se ha vuelto muy difícil y no por falta de datos, sino por exceso de ellos. Se ve que el tema ha apasionado a los más importantes investigadores cubanos. Respeto profundamente nuestras tradiciones y nuestro pasado, como ya creo haber demostrado aquí con largueza, pero... tengo que confesar que nunca imaginé que estudiar historia cubana pudiera ser tan divertido, en especial descubrir las contradicciones entre los historiadores sobre un mismo fenómeno, casi como si estuvieran enfrentados en un ring de boxeo. Pero lo que más simpático me ha resultado es encontrar tan bien descrito el carácter verdadero de los habaneros y comprobar que somos así desde que se fundó La Habana. ¡Las cosas que dicen  esas Actas de los Cabildos son para morirse de la risa!; ¡las cartas personales de los funcionarios menores a los mayores y de estos al Rey quejándose de los habaneros son..., ah, yo no sé ni qué decir, hacía tiempo que no me reía con tantos deseos! Siempre estuve orgullosa de mi ciudad y de haber nacido en ella, pero ahora estoy encantada con eso. Además, descubrí que los ingleses llegaron hasta el insignificante barrio de Luyanó, donde mismo está mi casa, y que donde duermo hubo combates entre las tropas de los "mameyes", como apodaron los  cubanos a los soldaditos ingleses por sus casacas color bermellón, y los guajiros a quienes los funcionarios españoles llamaban "gente de monte adentro, monteros de rompe y raja diestrísimos con la cabalgadura y habilísimos en el manejo del machete, especialmente en ese doble golpe conocido como <em>el chaleco</em>, que parte a un hombre en cuatro trozos...". Esperen  un poquitico y ya verán... les prometo que no se van a arrepentir por tenerme paciencia, de verdad.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/11/sorpresas-te-da-la-vida#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 19:55:19 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>¿Dónde se encuentra el futuro de la ciencia ficción cubana?</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/08/donde-se-encuentra-el-futuro-de-la-ciencia-ficcion-cubana</link>
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		<description><![CDATA[<p>Entrevista al joven escritor cubano Gabriel Gil</p>
<p>Por Gina Picart</p>
<p>Esta entrevista fue hecha por mí a Gabriel Gil antes de que yo fuera invitada por la editorial Gente Nueva a participar en calidad de jurado en el concurso La Edad de Oro 2009. La opinión que ya tenía sobre el talento de este joven escritor habanero se ha visto confirmada por la mención especial que Gil obtuvo en ese certamen con su libro de relatos Pies firmes, pies errantes...</p>
<p>Gabriel Gil nació en El Vedado en 1987, en una familia de científicos (madre física, padre cibernético), lo que constituye para cualquiera un handicap similar al karma: o salía científico o salía escritor de ciencia ficción. Con Dios y con el Diablo, hoy Gabriel estudia el cuarto año de la carrera de Física en la Universidad de La Habana, y aunque sus pininos en el arte fueron a través del dibujo, hoy es uno de los más prometedores escritores jóvenes de la ciencia ficción cubana.</p>
<p>Lector precoz de temas científicos e históricos, su iniciación en el más polémico de los géneros literarios ocurrió cuando un compañero de estudios secundarios le prestó la novela de Isaac Asimov El sol desnudo. La lectura de esta obra le reveló una dimensión más humana de la ciencia ficción que el cine le había hecho conocer hasta ese momento bajo la forma de space-opera. Estimulado por esa lectura escribió sus primeros cuentos que sometió, no sin inquietudes e inseguridades, a la opinión de sus padres y abuelos, sus primeros críticos. Muy pronto descubrió que le producía gran placer generar historias, crear imaginarios.</p>
<p>Gabriel no cometió el error de no leer a Bradbury, un clásico del que nadie debería prescindir, y aún hoy sigue convencido de que la ciencia ficción dura y la blanda se pueden mezclar. Interrogado sobre sus preferencias, admite encontrar a Lovecraft demasiado exhaustivo en sus descripciones, y revela que su novela preferida de ciencia ficción es Hyperion, de Dan Simons, autor al que admira porque puede manejar todas las posibilidades del estilo para moldear a sus personajes. Ama la música celta y el rock sinfónico. No siente que haya una grieta profunda entre el perfil profesional que ha elegido y su vocación literaria, porque entiende que la física y la literatura de ciencia ficción tienen en común la búsqueda de explicaciones para las cosas que parecen no tenerlas, y contrariamente a la opinión que suelen sostener no pocos escritores del gremio sobre que los mejores escritores son aquellos que no han estudiado carreras de Letras, Gabriel no cree que haya una carrera específica, ya sea de letras o de ciencias, que se deba cursar para garantizar la calidad o el éxito de un escritor. Para él, lo único imprescindible es la vocación. Más aún: el don.</p>
<p>Pero no solo la literatura despierta su interés. Como suele suceder entre lectores y escritores de ciencia ficción, también ha practicado los juegos de rol, y ha participado en la variante narrativa de los mismos por foros de Internet. Esta variante consiste en que alguien concibe la línea argumental general de una historia y crea un foro donde otras personas irán escribiendo sobre ese imaginario principal y aportándole sus propias ideas. Cada participante reserva turnos para intervenir en el foro y escribe capítulos que deberán integrarse orgánicamente a los del resto de los jugadores, pudiendo formar al final un cuento o una novela. Pero este divertimento, que Gabriel se tomaba muy serio, le deparó experiencias amargas cuando el creador del foro retiró todos los turnos de los miembros y publicó con su nombre el resultado del juego. Sin embargo, lejos de mostrarse definitivamente resentido, Gabriel piensa que, en general, fue una experiencia muy interesante, como una especie de entrenamiento, pues ocuparse de temas que no le interesaban y de argumentos creados por otras personas e intentar mejorarlos y hacerlos convincentes, le sirvió para desarrollar su imaginación y sus técnicas narrativas.</p>
<p>El taller literario de ciencia ficción más importante en el momento en que Gabriel despuntaba como futuro cultivador del género era Espiral. Atraído como una nova por un fuerte poder de gravedad, Gabriel se unió a él y sus coordinadores no tardaron en detectarle el talento. Por sugerencia de ellos se presentó a la convocatoria del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y fue aceptado. Tras un año de permanencia en sus aulas, Gabriel opina que un taller literario puede desarrollar las capacidades de aquellos miembros que las posean en estado latente, pero no puede hacer nada por quien no esté naturalmente dotado para ese oficio. Afirma haber sufrido un bloqueo creativo durante el curso y después de él, lo que piensa se debió a que la enseñaza del Centro daba prioridad a la forma sobre el contenido, y ello se le convirtió en una especie de camisa de fuerza del estilo que lo inmovilizó por algún tiempo. Más que las conferencias impartidas allí por especialistas, piensa le fueron útiles la lectura del libro de técnicas narrativas de Eduardo Heras León y el intercambio con otros escritores, aunque la mayoría de ellos tuvieran intereses diferentes a los suyos y casi siempre se sintiera como un pez metido en pecera ajena.</p>
<p>De los escritores cubanos de ciencia ficción es Agustín de Rojas quien más le ha interesado, pero también ha leído las obras, publicadas en algunos casos  e inéditas en otros, de Daína Chaviano, José Miguel Sánchez, Michel Encinosa y sus compañeros de Espiral.</p>
<p>Aunque se considere a sí mismo más que como un posible escritor, un eterno intentador, lo cierto es que la obra de Gabriel Gil, hasta ahora escasa e inédita, ya mereció el premio Salomón en el evento Behíque 2009 de ciencia ficción y fantasía, que obtuvo con el cuento Sus girazas son nuestras. Este joven científico en ciernes escribe relatos de una rara sensibilidad que no es frecuente encontrar en el mundo de la ciencia ficción, y con un estilo muy personal donde se conjugan la escritura elegante y un discurso que no se pliega a las escuetas convenciones del género, sino que se adentra en los vastos y hermosos territorios de la poesía. En su narrativa coexisten conflictos emocionales y existenciales con otros de índole intelectual y racionalista enfocados con gran originalidad, y en sus historias nunca el uso de la tecnología es más importante que el impacto de la misma sobre el alma y la psiquis humana, en lo que se asemeja a clásicos como Bradbury, quien hasta ahora no ha sido superado en su modo de explorar los entretelones y las profundidades de un género tan mal llevado y peor traído por tantos de sus propios escritores como es la ciencia ficción.</p>
<p>Resulta tentador especular sobre el posible futuro de un intentador (¿?) tan especial como Gabriel Gil. ¿Llegará a convertirse en un fenómeno de mercado, en un escritor “rutilante” o en un artista verdadero? Por el momento es un joven algo tímido con un brillo singular en sus ojos claros; un miembro del taller Espacio Abierto, al que acude puntualmente y donde escucha, reflexiona e intercambia experiencias sin intentar atraer sobre sí la atención, siempre atento, dedicado y silencioso. Pero para quienes lean sus cuentos como yo he tenido la fortuna de hacer, es tentador especular, imprescindible apoyar, necesario estimular y... hasta rezar a las sombras de los Grandes Antiguos lovecraftianos si fuera necesario, para que Gabriel Gil tenga delante de sí una carrera sin obstáculos y pueda cumplir su destino en la literatura que, si realmente resultara como yo lo presiento, será grande.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/08/donde-se-encuentra-el-futuro-de-la-ciencia-ficcion-cubana#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 03:27:12 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>LOS MANSO DE CONTRERAS Y EL TESORO MÁS BUSCADO DE</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/07/los-manso-de-contreras-y-el-tesoro-mas-buscado-de</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/07/los-manso-de-contreras-y-el-tesoro-mas-buscado-de</guid>
		<description><![CDATA[<p>OJO: ESTE ARTÍCULO TIENE POR LO MENOS DIEZ AÑOS, NO HE ACTUALIZADO LA INFORMACIÓN Y TAMPOCO ME PROPUSE OFENDER A NADIE. PERO UN VECINO MÍO, UN MANSO DE CONTRERAS, FUE QUIEN PRIMERO ME HIZO ESTA HISTORIA Y A MÍ ME LLAMÓ MUCHO LA ATENCIÓN Y ME PARECIÓ MUY SIMPÁTICA. AÑOS DESPUÉS SE HA FILMADO EN CUBA UNA PELÍCULA CON ESTE TEMA, MUY BUENA, POR CIERTO.</p>
<p>Todas las ciudades del mundo tienen alguna leyenda sobre tesoros perdidos. Cada pueblo, cada aldea o villorrio, por más insignificante que sea, porque la imaginación humana es una constante productora de las más extraordinarias fantasías.<br />
     Pero las ciudades del Nuevo Mundo, especialmente aquellas que ostentan el carácter de puerto por su asentamiento natural en puntos costeros de gran tránsito, son ricas en leyendas de tesoros desaparecidos,  inmensas cantidades de monedas, preferiblemente doblones españoles, y joyas de incalculable valor, ya sea acumulados por los antepasados de las grandes familias coloniales, o perversamente robados por piratas de rostro ceñudo y patas de palo aterradoras.<br />
     Nuestra hermosa isla no podía ser menos, y al lado de los delirios sobre  tesoros hundidos en el fondo del Caribe, sepultos en las mudas barrigas de los galeones españoles, y los enormes cofres repletos de riquezas ocultados por los corsarios en los archipiélagos, brilla cada día con mayor intensidad  la leyenda del tesoro  perdido de la familia Manso de Contreras.<br />
     Tuve noticia de este asunto por primera vez mientras conversaba con un vecino de  mi barrio, quien me aseguró ser miembro de uno de los tantos comités familiares constituidos desde hace años para la búsqueda del tesoro en cuestión, y añadió con expresión seria y solemne  que él mismo era descendiente de dicha familia Manso de Contreras. Lo que no me explicó es que los herederos buscadores no se limitan a la cifra discreta de miembros de un simple clan familiar, sino que alcanzan la fabulosa cifra de miles de personas que, sobre todo en las provincias centrales del país, dicen llevar en su sangre los genes de don Bartolomé  Manso de Contreras y su esposa Josefina de Loyola y Monteagudo, quienes dejaron este mundo entre los años 1755 y 1758, llevándose consigo al más allá las primeras claves del enigma.<br />
     Don Andrés Manso de Contreras, si se ha de creer en la historia (que cada día toma un cuerpo más denso por obra y gracia de las fecundas levaduras del deseo) llegó a esta  siempre fiel Isla de Cuba  en 1615, comisionado por la Corona de España para combatir a los corsarios y piratas que infectaban entonces  las aguas caribeñas, donde hoy nadan ajenos los turistas.<br />
     Uno de sus descendientes, el rico hacendado don Bartolomé Manso de Contreras, contrajo matrimonio con Josefina, otra acaudalada heredera de  una importante familia propietaria de tierras en las provincias centrales de la isla. Tuvieron cuatro hijos. El varón, quien hubiera sido mayorazgo y único heredero de todo según las leyes españolas, murió en la infancia, y las tres niñas terminaron como monjas de clausura en un convento de clarisas. Triste destino de familia.<br />
      En 1947 el periódico El País aseguraba que las tres buenas monjitas  enterraron vivo en el muro del recinto un legado recibido de sus padres,  consistente en seis arcones de hierro cargados de macizos lingotes de oro y joyas familiares, nada más y nada menos que como haría el rencoroso Montressor unos siglos más tarde en un cuento de Poe, El tonel de amontillado.<br />
     El País describe minuciosamente el sitio exacto del empotramiento: el muro sobre la arcada monumental de la puerta del convento de Santa Clara en la Ciudad de La Habana, donde profesaban sus plácidas existencias monjiles María Isabel del Santísimo Sacramento, María Dolores de la Resurrección Y María Manuela de San Agustín, las descendientes del riquísimo Manso de Contreras.<br />
       En 1776 ante los rumores de un inminente ataque pirata, las tres Marías desempotraron los arcones y los embarcaron secretamente a bordo de un velero inglés, El Titán, que viajaba rumbo a Inglaterra, donde se cree fueron depositados, bien en el banco de Orfola o en el de Inglaterra.<br />
      La prensa de entonces aseguró que el tesoro ascendía a treinta millones de dólares de la época. Depositados a un cinco por ciento de interés anual, tras doscientos once años sin movilidad alguna en dicha cuenta, el monto total ascendería actualmente  a unos  trescientos mil millones de dólares, una cifra astronómica en verdad.  Cuenta la leyenda que antes de morir, las tres Marías testaron a favor de sus tíos y de toda su descendencia, convirtiéndolos así en los  herederos del tesoro más buscado de la isla de Cuba.<br />
     El detonante para los sucesos que hoy envuelven a tantas personas (convencidas  sinceramente muchas de su derecho de sangre sobre tal dinero, y otras espectadoras divertidas del escándalo internacional), fue un llamado del periódico El Heraldo de Cuba, hecho en 1925  a los supuestos herederos cubanos para que reclamasen una fortuna que, debido al monto de los intereses, estaba a punto de hacer quebrar el banco en cuyas bóvedas dormía el pesado sueño del olvido.<br />
      Muchos son los apellidos de ilustres familias cubanas que afirman descender o haberse mezclado con los Manso de Contreras, entre ellas los Ladrón de Guevara, los Pérez del Prado, los Rodríguez de Mendoza y otros.<br />
     Al respecto no faltan simpáticas anécdotas como la contada por la revista Bohemia en la década de los 50, sobre tres maestros reposteros de Camagüey, quienes trataron de cobrar la herencia reclamada años antes por un abuelo que se decía descendiente de los Manso de Contreras.  Este abuelo fue internado por sus diligentísimos nietos en Mazorra, el hospital psiquiátrico de la Habana, donde murió. Hasta algunos cubanos de Miami  ilustremente apellidados viajan a la isla de vez en cuando en busca de información que los ayude a conseguir lo que ellos llaman, sin ambajes, su dinero.<br />
     Y como mandan las leyes casi desconocidas que gobiernan la formación y desarrollo de una leyenda, la levadura sigue fermentando en torno al destino de estos anheladísimos billetes, y hasta se ha llegado a especular sobre la posibilidad de que el gobierno de nuestro país haya cobrado ya una porción de la fabulosa herencia de los Manso de Contreras. El bulo es tan grande que no falta quien afirme estar muy bien enterado de que el Estado cubano comenzaría a pagar a los herederos  a principios de este nuevo siglo, entregándoles además  viviendas, automóviles y tarjetas de crédito con las que cada cual podría extraer hasta  350 dólares mensuales de una cuenta bancaria.<br />
     Esta fantasía desatada que amenaza con arroyar cuanto se le ponga por delante, involucrando en su torrente incluso a las más altas esferas gubernamentales de una nación,  ya se va pareciendo  sospechosamente a una conga espasmódica, a la que mucha gente se une entusiasmada por los fuegos artificiales de un engañoso carnaval. Si hay un núcleo de verdad  en los comienzos de esta historia, todo parece indicar que por el momento, este núcleo, sepultado en las bóvedas de un banco misterioso, seguirá gritando a sus entusiasmados paladines: ¡Por el amor de Dios,  Montressor!.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/07/los-manso-de-contreras-y-el-tesoro-mas-buscado-de#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sat, 07 Nov 2009 14:52:18 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>LA ARISTOCRACIA  CUBANA FRENTE AL ESPEJO</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/07/la-aristocracia-cubana-frente-al-espejo</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/07/la-aristocracia-cubana-frente-al-espejo</guid>
		<description><![CDATA[<p>No son pocas las personas convencidas de que en Cuba nunca existió una aristocracia verdadera, sino únicamente algunos aventureros y comerciantes que habiendo hecho rápidamente fortuna en el negocio del azúcar, la trata o el tabaco, compraron los llamados títulos nobiliarios de Castilla, convirtiéndose de la noche a la mañana en un remedo caricaturesco de la aristocracia española. También se ha dicho que nuestros pretendidos aristócratas fueron personas ridículas, ignorantes y de muy mal gusto, algo así como los marqueses y condes de la Mermelada, La Limonada, etc. que proliferaron en Haití luego de la revolución que  tuvo lugar en esa isla en el siglo XIX.<br />
     Pero cuando se profundiza en el estudio de nuestra historia nacional este sector  o clase emerge con una imagen muy diferente: la de un grupo social fuerte y sólidamente constituido, que a pesar del poco espacio político permitido por el férreo control de los gobiernos de la Metrópoli, se las arregló muy bien para, con sus vastas fortunas e influencias, determinar en buena parte los rumbos de la vida económica, cultural  y social del país; y sin atender debidamente al papel que este grupo desempeñó no podría comprenderse a cabalidad la historia de Cuba.<br />
     En primer lugar habría que distinguir entre los individuos que poseían realmente títulos de nobleza y  aquellos hacendados, riquísimos y opulentos, quienes vivían como auténticos aristócratas y se mezclaban con los verdaderos formando un selectísimo estrato, muy cerrado e impenetrable, que conformaba la cúpula de la sociedad cubana. Estos ricos hacendados constituían lo que podría calificarse como la alta burguesía nacional.<br />
      Como bien afirma el historiador Carlos del Toro, uno de los pocos especialistas que ha investigado el tema, en su libro La alta burguesía cubana, en la mayor de Las Antillas la presencia de una aristocracia nobiliaria en el sistema socioeconómico y político predominante —de relaciones esclavistas o capitalistas— constituye un hecho innegable de su evolución histórica.<br />
      Muchos de esos títulos de nobleza vinieron entre los primeros colonos que poblaron las Antillas, pues mientras los mayorazgos de las familias españolas de alcurnia quedaban en la Península al frente de sus posesiones, los segundones que no hallaban de su agrado el destino eclesiástico que la tradición reservaba a aquellos que no podían heredar por no ser primogénitos, se venían a América dispuestos a labrarse sus propias fortunas. A estos, la Corona concedió encomiendas y el derecho de fundar nuevos linajes o mantener los suyos en tierras del Nuevo Mundo, lo cual hizo también con hombres del común, quienes se habían destacado por sus hazañas militares u otros servicios prestados a los Reyes en sus nuevos dominios. Estos últimos fundaron estirpes que, aunque en muchas ocasiones, sin blasones, llegaron a ser muy poderosas y ostentaban la muy respetada y reconocida condición de descendientes de los fundadores de la nación, un equivalente de lo que en Estados Unidos se conoce como las familias pionners. De por sí, esto era un blasón. En la isla se les conocía como aristocracia o nobleza indiana. También pudieran utilizarse aquí para referirse a ambos sectores los términos ya acuñados de nobleza antigua y nueva.<br />
     Lo primero sería enmarcar un espacio de tiempo real para la existencia y actividades de esta aristocracia nobiliaria, que no debe pasar, en mi opinión, de los primeros años de la República, pues para esa fecha ya otro grupo social con disímiles características se había consolidado en el poder y el proceso de suplantación de una clase por otra se hallaba en su apogeo.<br />
       Siguiendo a Del Toro, entre 1713 y 1897 la Corona otorgó casi cien títulos nobiliarios en la siempre fiel isla de Cuba, lo cual se debió en gran medida  a la pérdida por parte de España de su imperio continental americano, y a su interés en asimilarse a la oligarquía cubana para mantener a la isla en la órbita española.<br />
      Algunos de estos títulos resultarán familiares al oído del lector, pues nominaron calles, lugares e inmuebles que aún existen y forman parte del patrimonio nacional. ¿Quienes fueron aquellos marqueses de Alta Gracia, Bella Vista, Campo Florido, Casa Calvo, Pinar del Río, Guáimaro; aquellos condes de Buena Vista, Casa Bayona, Casa Lombillo, Fernandina, Jibacoa, Lagunillas, Revilla de Camargo, Jaruco, Santa Cruz de Mopox, seres casi míticos que se diferenciaban de los simples mortales por una partícula nobiliaria que demarca mundos con más eficacia que una muralla?<br />
      Fue el poseedor de una de estas rancias partículas quien nos dejó el mejor testimonio sobre sus iguales en un libro  muy valioso, que hoy día apenas si se encuentra en alguna que otra biblioteca importante. Me refiero a Familias cubanas, y a su autor el conde de Jaruco y Mopox, como revela  su nombre aristócrata él mismo, y con Grandeza de España, (lo cual significaba pertenecer a una Casa Real), descendiente del infante español don Alonso de Aragón, miembro de una de las más importantes casas reales de la Península, la misma a la que había pertenecido don Fernando, el Rey consorte, quien junto a su esposa Isabel la Católica fundó la nación española.<br />
       El conde de Jaruco y Mopox,  cuyo padre, don Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas, fue considerado en su época como un gran benefactor de Cuba, era gran genealogista de reconocido prestigio. Él dedicó su vida a registrar en nueve tomos la larga lista de apellidos y títulos nobiliarios de la isla, y esos libros son hoy de obligada consulta para cualquier historiador que desee hacerse una idea cabal de esta clase patricia que tan relevante papel desempeñó en nuestra historia nacional.<br />
     A esta muy ilustre y acaudalada familia perteneció la archifamosa Mercedes Santa Cruz, la bella y culta condesa de Merlin. Esta dama conoció en la casa de sus padres a brillantes figuras de la intelectualidad española como Quintana, Moratín y Maury, y asegura el poeta y periodista Julián Del Casal en su delicioso libro Crónicas Habaneras, que en la mansión que dicha familia poseía en España expuso el pintor Francisco de Goya sus más célebres cuadros. Y hay que tener en cuenta que Goya mereció el título de Pintor de Cámara del Rey, lo cual nos da una idea bastante aproximada de la alta estima en que esta familia  Jaruco era tenida por la Corte de Madrid.<br />
      Cuando la joven Mercedes contrajo matrimonio con el general francés conde de Merlin y se instaló en París, su salón estuvo siempre frecuentado por lo más selecto del mundo parisiense, y se contaba entre los cinco salones más distinguidos, refinados y codiciados de la capital francesa, centro espiritual de la cultura europea de entonces, y quizá pueda afirmarse que de todos los tiempos, quedando ubicado en relevancia nada menos que entre los de la emperatriz Josefina, la baronesa de Stael, la actriz Montant y el barón Gerard. No me parece necesario mencionar aquí los méritos literarios de la condesa, son sobradamente reconocidos.<br />
     Pero si bien el libro genealógico de Jaruco y Mopox nos presenta a todos los miembros de esa aristocracia criolla, perfectamente clasificados no sólo por apellidos, sino por primeras, segundas y hasta terceras líneas de descendencia, es el poeta y periodista Julián del Casal, magnífico cronista de su época, quien en el libro ya mencionado anima para el lector actual en imágenes muy vívidas y pintorescas a aquella clase elegante, refinada, y de formación esencialmente europea, en cuyas manos enjoyadas estuvieron por mucho tiempo los destinos económicos y culturales de Cuba.<br />
          En sus páginas conoceremos, por ejemplo, a la condesa de Fernandina, a quien Julián del Casal vio por primera vez  durante una representación teatral de Sarah Bernhardt en La Habana, quedando muy impresionado al saber que un día, en Londres, ella gastó veinticinco mil pesos en la compra de una pareja de caballos porque quería rivalizar con el príncipe de Gales. Se cuenta que era tan hermosa que una noche, al verla entrar en una fiesta en Las Tullerías, el emperador Napoleón III se arrojó a sus pies exclamando entre conmovido y deslumbrado: Saludo a la mujer más hermosa de las Américas. Y no hay que olvidar que la española Eugenia de Montijo, esposa de aquel descendiente del Gran Corso, pasaba entonces por ser una de las mujeres más bellas de Europa.<br />
     O al marqués de Santa Lucía, uno de los supervivientes de las guerras de independencia, a quien califica Julián del Casal como el más demócrata de los aristócratas o el más aristócrata de los demócratas. El marqués de Santa Lucía sacrificó su patrimonio por la causa de la libertad de Cuba, y llegó a ser Presidente de la Cámara de Representantes de la República en Armas. Su esposa Ciriaca Cisneros, acompañada por sus dos hijas, también se lanzó a la manigua a luchar por la libertad, y alguien escribió de ellas que las tres anduvieron durante un año por el escenario de la guerra, envueltas en miserables harapos, asordadas por el estruendo de las balas, ennegrecidas por el humo, enardeciendo a los valientes y llorando sobre los despojos de los muertos (…). Sufrieron incontables privaciones y todo buen cubano debe venerarlas, asegura Casal con fervor, para contar de inmediato cómo doña Ciríaca tuvo la valentía de presenciar la ejecución de su esposo, quine había caído prisionero de los españoles.<br />
     Hay que añadir que esta familia de Santa Lucía se arruinó durante la guerra, pero más tarde pudo rehacer su fortuna y contribuyó generosamente al establecimiento del gran ferrocarril central de Puerto Príncipe y a la reconstrucción de esa tierra. Otros acaudalados  patricios criollos como Miguel Aldama y Miguel de Embil, y muchos más,  aunque no eran poseedores de títulos nobiliarios, también pagaron con la ruina de sus posesiones su adhesión a la causa libertaria, y no tuvieron la suerte de recuperar lo perdido, de lo que, por otra parte, jamás se quejaron aunque murieron pobres y olvidados en el exilio. Por lo menos la Historia no recoge ninguna muestra de su arrepentimiento, si es que alguna vez su amor por la libertad de Cuba les permitió experimentar semejante aflicción.<br />
     También menciona Julián del Casal al marqués de la Real Proclamación, quien como la mayor parte de los miembros de su familia, se ha distinguido por su acendrado patriotismo. Durante las épocas más temibles de la política (…) el marqués no dejó de poner su firma al pie de los mensajes que se dirigían al gobierno pidiendo reformas en sentido liberal.<br />
     O el marqués de Lagunillas, erudito a quien debemos hoy la colección de antigüedades griegas que todo el pueblo puede visitar y disfrutar en las salas de Arte Antiguo del Museo Nacional de Bellas Artes.<br />
     O el conde de Casa Barreto y marqués del Almendares, quien se dedicaba sólo a la agricultura. Casal lo describe como un individuo  que prefiere la gloria de tener dinero a ostentar sus blasones. Debía caerle muy mal al poeta, porque éste lo caracteriza como un rudo hombre de campo, al tiempo que recuerda con sarcasmo su prole numerosa y asegura que su casa es la de peor gusto que ha conocido. Este aristócrata desciende de aquel otro Barreto de siniestra memoria, célebre por las extravagantes crueldades a las que sometía a sus esclavos, por su vida sexual desordenada y lasciva, y su maldad tan grande que la sociedad de su época lo consideraba endemoniado, si no Satán en persona descendido a la Tierra.<br />
     De este conde Barreto ha quedado en la memoria el hecho de que sus contemporáneos le temían tanto al creerlo diabólicamente poseído, que cuando murió  fue velado solo por un puñado de sus esclavos en su casona junto al Almendares, una noche de tormenta en la que hubo grande inundación. A la mañana siguiente, cuando un mísero cortejo conducía el ataúd para ser enterrado, llamó la atención el peso del mismo, y al abrírsele se le encontró lleno de guijarros negros. El destino del cadáver jamás fue conocido.<br />
         Gracias al libro Familias de Cuba, del conde de Jaruco y Mopox, hemos logrado hallar un dato interesante: la noble ascendencia de Catalina Lasa del Río, una de las más bellas damas de la sociedad habanera, casada con Pedro Estévez Abreu, único hijo de la patriota villaclareña Marta Abréu. Catalina Lasa, quien protagonizó uno de los más despampanantes y revolucionarios episodios de amor de nuestra historia nacional, era miembro de la tercera línea descendiente de la casa Solar de Lasa, natural de la villa de Astigarreta, Guipúzcoa, País Vasco. En aquellos lares sus antepasados ostentaron el título de Hijosdalgos de dicha villa, otorgado en 1792 por la Corona de España. Esta señora de célebre belleza fue la primera mujer cubana que obtuvo una dispensa papal para disolver su primer matrimonio y contraer, según las leyes francesas, segundas nupcias con el millonario sacarócrata matancero Juan de Pedro Baró, quien era, por cierto, tercer marqués de Santa Rita y tercer vizconde de Canet de Mar, títulos de Castilla comprados a la Corona por su abuelo José Baró Blanxard, connotado negrero catalán, con la fortuna que hizo en Cuba como uno de nuestros más importantes tratantes de esclavos, lo cual constituye un caso típico de aristocracia indiana.<br />
        Hubo también muchos visitantes extranjeros, menos sospechosos de complacencia, que nos legaron descripciones valiosas de estos grandes señores del azúcar y el tabaco, dueños de pingues fortunas, dominios vastos como países y un sin igual amor por la cultura y la intensidad de la vida. Leyendo sus memorias podemos vislumbrar que la aristocracia colonial cubana fue una clase variopinta donde hubo de todo tipo de ejemplares, pero en general, marcados por el común denominador de la distinción, la magnificencia  y una exquisita educación.<br />
     Lo cierto sobre la aristocracia cubana colonial es que a esta isla caribeña que tanto deslumbró a Colón fueron trasplantados numerosos títulos de nobleza, y no sólo españoles, sino también franceses, alemanes, italianos y algún que otro austríaco, y hasta varios concedidos por El Vaticano con carácter vitalicio. Y que quienes los ostentaron fueron personas en su mayoría bien instruidas y en no pocos casos verdaderamente cultas, que gustaban vivir en París con gran fausto, siendo siempre muy bien recibidas en los salones aristocráticos de las capitales europeas, tan exigentes en cuanto a reconocer pureza de sangre y blasones, y que, en casi todos los casos, hicieron con su dinero importantes contribuciones a sectores nacionales como la economía, la educación, la arquitectura, el transporte y las industrias del tabaco y el azúcar, bases sobre las cuales descansaba entonces el desarrollo del país.<br />
     En cuanto a la compra-venta de títulos y escudos de nobleza, hay que decir que fue una verdadera fiebre que se desató entre todos aquellos ciudadanos que disponían de algún peculio significativo. Cecilia Valdés, nuestra primera novela nacional, muestra los muchos afanes que traían a mal traer a don Cándido Gamboa, padre de Leonardo y Cecilia, quien soñaba día y noche con obtener el título de marqués de Casa Gamboa, conseguido al fin a cambio de muchos doblones salidos de su tacaña bolsa.<br />
     Pero no todo el que quiso comprarse un título lo consiguió, aunque tuviera dinero a montones. La Corona española ponía como requisito esencial que el aspirante al título tuviera en su haber un determinado grupo de obras realizadas en bien público y del país. Recordemos el título que esa misma Corona quiso otorgar a la patriota Marta Abréu por las muchísimas obras benéficas que ella llevó a cabo para el desarrollo de su villa natal, y que La Venerable, como era llamada por sus coterráneos, rechazó por fidelidad a la causa de Cuba y por su proverbial modestia personal.<br />
     Aunque, por supuesto, no hay que descartar el poder de don Dinero, que lo tiene siempre y en todos los casos y causas, por más imposibles que parezcan. Sin embargo, como consigna la investigadora María Teresa Cornide en su obra De La Habana, de siglos y de familias, grupos familiares tan poderosos como los Sotolongo, fundadores y líderes locales por más de tres siglos, y los O'Farrill, verdaderos protagonistas y empresarios exitosos del auge azucarero, jamás lograron ser agraciados con la concesión del tan anhelado título de nobleza.<br />
      ¿Y qué fue de nuestros patricios? ¿Qué destino tuvieron como clase social?<br />
      Sería interesante conocer el punto de vista que Julián del Casal,  hombre de la época y, contemporáneo de aquellos aristócratas hoy desaparecidos, tiene sobre el colapso que provocó su extinción:<br />
La lista de antiguos nobles cubanos, que es tan larga como la de los archiduques de Austria, va disminuyendo de día en día. Algunos herederos (...) han dejado caducar sus títulos. Otros varios (...) viven hace tiempo oscurecidos (...). La antigua nobleza de Cuba, compuesta de familias cubanas, está condenada desde hace algún tiempo, ya por su posición social, ya por razones políticas, a ver elevarse al lado suyo, otra nueva nobleza formada por ricos burgueses sin más títulos que los de sus fortunas. Como las palmeras de nuestros fértiles campos (...) ven levantarse rápidamente a la sombra de sus penachos verdes innumerables yerbas parásitas, trasplantadas de otros climas por el viento tempestuoso de las altas regiones..<br />
      Aunque no conocía el marxismo, la lucidez de Julián del Casal le permitió percibir cómo las secuelas ruinosas de las guerras de independencia y la intervención de los Estados Unidos en los asuntos de Cuba fueron decisivas para activar el mecanismo histórico de la sustitución de una clase social por otra. Las yerbas parásitas trasplantadas a Cuba por los vientos de las altas regiones no son otras que los grupos de especuladores y comerciantes de orígenes oscuros quienes, colgados de los faldones de la levita interventora del americano, amasaron en tiempo record cuantiosas fortunas, las cuales luego dedicaron a rodearse de lujo y boato y ostentación como soportes para sus pretensiones de hacer carrera política.<br />
     Como un eco trágico de las palabras de Julián del Casal, Tomas Ely cuenta en su libro Cuando reinaba su majestad el Azúcar cómo durante los viajes que realizó a la isla con el fin de buscar material para su obra, se encontró con descendientes de muchas familias de brillante prosapia viviendo absolutamente empobrecidos en barrios marginales, alcoholizados, degenerados y ya sin rastro de su noble condición. Ely afirma que la propensión que sentían muchos patricios criollos de gastar rápidamente sus herencias en una vida de boato y festejos interminables dio al traste con aquellas fortunas inmensas amasadas en el plazo de una generación y dilapidadas en pocos años por descendientes vanidosos e irresponsables, quienes además de derrochar a manos llenas sus doblones, ponían sus bienes en manos de administradores inescrupulosos y se negaban a atender personalmente sus negocios y propiedades, arrastrados por un vértigo insaciable de placeres que los exprimía y aniquilaba como el trapiche a la caña dejándola convertida en vil bagazo. No de balde surgió aquel refrán que reza con cáustico humor criollo: padre negrero, hijo millonario, nieto pordiosero.<br />
     También es interesante citar lo que sobre el tema de la desaparición de nuestra aristocracia escribe Carlos del Toro en su obra ya citada, cuando dice:<br />
Con el establecimiento de la República neocolonial no desapareció la aristocracia nobiliaria en Cuba. A pesar de los fallecimientos de titulares nobiliarios sin hijos o cuyos herederos renunciaron o no reclamaron la categoría, así como el traspaso de esta a ciudadanos de otra nacionalidad (española principalmente), o la fijación de la residencia permanente de algunos nobles cubanos en el extranjero, se mantuvo la supervivencia de una elite aristocrática. Su membresía la integraron ciertos descendientes de la vieja burguesía colonial y de la nueva generación de capitalistas republicanos.<br />
     Pero ya en la década de los cincuenta, concretamente en 1953, aparecen registrados por Del Toro los últimos aristócratas vivos con residencia en la capital habanera.  Fueron ellos José Baró Erdman, IV vizconde de Canet de Mar y marqués de Santa Rita, José María Chacón y Calvo de La Puerta, VI conde de Casa Bayona,  Joaquín Gumá Herrera, VII marqués de Casa Calvo, y Rodolfo Peñalver Hernández, VI conde de San Fernando. Absorbidos por una voraz dinámica social, los aristócratas cubanos murieron sin descendencia, emigraron o se diluyeron en la pleamar de una emergente burguesía portadora de los valores del american way of life.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/07/la-aristocracia-cubana-frente-al-espejo#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sat, 07 Nov 2009 14:49:13 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>PARA SANDRA, DE BUENOS AIRES </title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/03/para-sandra-de-buenos-aires</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/03/para-sandra-de-buenos-aires</guid>
		<description><![CDATA[<p>Holaaaaaaaa, querida, qué bueno encontrarte. Ya estoy otra vez en mi dirección personal, escríbeme, Sandrita, tenemos cosas que contarnos. Te deseo lo mejor del mundo.<br />
Besos muchísimos
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/03/para-sandra-de-buenos-aires#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 03:44:12 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>LA SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/la-sociedad-economica-de-amigos-del-pais</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/la-sociedad-economica-de-amigos-del-pais</guid>
		<description><![CDATA[<p>La Sociedad Económica de Amigos del País es ese edificio imponente que está en la avenida Carlos Tercero, y que la población más joven sabe que radica  el Instituto de Literatura y Lingüística, con una de las más completas bibliotecas sobre tema cubano que existen en el país. Fue fundada el 9 de enero de 1793 por hacendados criollos. Entre sus miembros se encontraban los más relevantes nombres de la industria azucarera, la ciencia y la cultura de la época: Arango y Parreño, Tomás Romay, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Álvaro Reinoso y muchos otros próceres.</p>
<p>Los patricios cubanos, influidos por los aires de la Ilustración y con la autorización de la Corona Española, fundaron esta institución que en sus inicios se llamó Real Sociedad Económica de Amigos del País. Su aparición estuvo muy vinculada a las primeras manifestaciones del nacimiento de la nacionalidad cubana. Las enormes fortunas de muchos de sus fundadores y miembros, amén del prestigio social de todos sus integrantes la convirtieron desde el primer momento en un organismo poderoso que trabajó sin descanso para el fomento económico de Cuba.. Su más notable resultado fue<br />
el extraordinario impulso que dio al desarrollo de la industria azucarera, principal renglón de la economía de la época. Gracias a los esfuerzos de la Sociedad se produjo una auténtica revolución económica con la importación de los últimos avances tecnológicos en la industria, la agricultura, el transporte, la ciencia y la técnica.</p>
<p>Otros de sus más grandes logros tuvieron lugar en el campo de la educación y en la construcción del primer tramo de ferrocarril, Habana-Guines, con el que Cuba debutó en ese campo antes que España y fue el quinto país del mundo en poseer el nuevo medio de transportación.</p>
<p>La Sociedad impulsó la creación del primer periódico cubano, la primera cátedra universitaria de Química, la Academia de Pintura y Música de San Alejandro, la primera biblioteca pública entre otros adelantos. Pero los especialistas coinciden en afirmar que en este campo su mayor logro fue la creación de la primera cátedra de Economía Política en 1819, lo que ciertamente constituyó un avance precoz para aquellos tiempos.</p>
<p>Los extraordinarios frutos del trabajo de la Sociedad en todos los territorios del Saber serían demasiado extensos para referirse a ellos en este necesariamente breve espacio, pero baste decir que la historia de Cuba, en todos los órdenes, tiene contraída una enorme deuda con esta institución, y que sin ella es muy probable que no hubiera sido nunca la que fue.</p>
<p>Después de la Intervención de los Estados Unidos en nuestro país, la Sociedad Económica de Amigos del País continuó su intensa labor de mejoramiento y las ciencias sociales asumieron en su recinto un papel de vanguardia, en lo económico como en lo cultural, para enfrentar la situación política.</p>
<p>El edificio que es hoy la sede del Instituto de Literatura y Lingüística, más conocido entre nosotros por  sus siglas SITMA, guarda como joya preciosa la  biblioteca Fernando Ortiz, primera que se organizó en Cuba con carácter público en  1793. Actualmente tiene un fondo bibliográfico que rebasa el millón de documentos. Contiene incunables anteriores a 1500 más de dos mil ejemplares raros y valiosos a partir del siglo XV hasta nuestros días, una valiosa colección de literatura gallega,  una colección bastante completa de la prensa cubana entre los siglos XVIII y XIX, y los archivos y papelería de personalidades destacadas de la cultura cubana, entre ellos los del insigne don Fernando Ortiz, Jorge Mañach y la familia Henríquez Ureña. También se guardan en sus bóvedas las Actas correspondientes a la institución con asuntos referentes a la historia, la economía y la política cubanas que abarcan siglos.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/la-sociedad-economica-de-amigos-del-pais#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 18:32:15 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>LA DULCE CASA DE LA NATILLA ¡PASEN Y PRUEBEN! NO ESTÁ PROHIBIDO CHUPARSE EL DEDO...</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/la-dulce-casa-de-la-natilla-pasen-y-prueben-no-esta-prohibido-chuparse-el-dedo</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/la-dulce-casa-de-la-natilla-pasen-y-prueben-no-esta-prohibido-chuparse-el-dedo</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por Gina Picart</p>
<p>Desde tiempo inmemorial a los cubanos nos encantan los dulces hechos con huevo, ya sea solo o con leche, o con cuanta cosa se nos ocurra mezclarlo. Es una vieja tradición de la cocina cubana heredada de la española. Una natillla, unas torrejitas, pudines y flanes, y el increíble boniatillo criollo con leche y huevo son regalos para el paladar y también para el alma, pues cuando se sirven en la mesa en unos agradables pozuelitos, espolvoreados con canela y bien fríos, no hay disgusto que sobreviva ni sonrisa de alegría que no aflore de solo verlos frente a nosotros sobre el mantel.</p>
<p>Por eso uno de mis lugares preferidos en la calle del Obispo es la Casa de la Natilla, donde por un precio muy módico y en un ambiente de bodegón colonial se pueden saborear estas maravillas exquisitas, ya sea en el interior umbroso del local, sentado el comelón en bancos y mesas de madera a la usanza colonial, o en el exterior bajo sombrillas rayadas que protegen del sol a los golosos. Usted devora plácidamente su postre mientras escucha la música de los tríos que amenizan el ágape en el vecino restaurante de comida árabe La Mina, o contempla el bullicioso paso de la troupe de banqueros que recorre el Casco Histórico envuelta en sus atuendos de colores y acompañada por su estribillo de corneta china.</p>
<p>Como no soy egoísta y una de las cosas que más me gusta compartir es la mesa, dejo aquí un par de recetas, convencida de que si nunca han probado estas delicias, se chuparán los dedos con ellas.</p>
<p>TORREJAS EN ALMÍBAR</p>
<p>600 gramos de pan de flauta<br />
Dos huevos<br />
500 mililitros de leche<br />
Dos gramos de canela en rama<br />
Cien mililitros de vino seco<br />
Dos gramos de canela en polvo<br />
300 mililitros de aceite para freír<br />
300 mililitros de almíbar<br />
Pizca de sal</p>
<p>Disponga el pan de flauta, que no esté tostado y de un grosos parejo, el huevo batido, la leche hervida con la canela en rama. Tenga dispuestos los demás ingredientes. Corte el pan en rebanadas sin quitarle la corteza. Remójelas bien con la leche y rocíeles el vino seco. Espolvoree la canela y escúrralas sin que se rompan y páselas por huevo batido. Fríalas en aceite caliente y escúrrales la grasa sobre un colador. Colóquelas en una fuente, rocíeles el almíbar por encima, déjelas refrescar y póngalas en frío de conservación hasta el momento de servirlas en platillos para postres, acompañadas de una pequeña cantidad de almíbar. Da para ocho raciones.</p>
<p>ARROZ CON LECHE CONDE</p>
<p>175 gr de arroz<br />
2 huevos<br />
900 ml de leche frescaç120 gm de azúcar refino<br />
1 cucharada de miel<br />
1 cucharadita de vainilla<br />
1 gr de sal<br />
50 gr de mantequilla</p>
<p>Limpie el arroz y blanquéelo en agua caliente durante 3 minutos. Enjuáguelo y escúrralo. Rompa los huevos y separe las yemas. Tenga dispuesto el resto de los ingredientes. Una vez escurrido el arroz viértalo en una cazuela de fondo grueso e incorpórele la leche, el azúcar, la vainilla y la sal. Revuélvalo, tápelo e introdúzcalo en horno a 250 grados por 25 minutos. Extráigalo de horno y, mientras esté caliente, agréguele las yemas de huevo y la mantequilla, revolviendo con precaución para lograr una mezcla homogénea y evitar la ruptura de los granos. Da para diez raciones.</p>
<p>Eswpero sonceramente que disfruten estos manjares de la cocina cubana, aunque no puedan comentármelo desde una mesa vecina a la mía en La Casa del Huevo.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/la-dulce-casa-de-la-natilla-pasen-y-prueben-no-esta-prohibido-chuparse-el-dedo#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 18:31:17 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>HISTORIA DEL MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS DE LA HABANA</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/historia-del-museo-nacional-de-artes-decorativas-de-la-habana</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/historia-del-museo-nacional-de-artes-decorativas-de-la-habana</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por Gina Picart</p>
<p>El famoso palacete que se construyó la condesa María Luisa Gómez Mena, hoy sede del Museo Nacional de Artes Decorativas, es uno de los edificios más hermosos, lujosos y mejor conservados de la capital cubana. </p>
<p>María Luisa, casada por conveniencia con el ciudadano español Agapito Cajigas, conde de Revilla de Camargo, hizo de esta boda la feliz comunión de fortuna y título de nobleza, a la que ella, además, aportó su exuberante personalidad. Fue una de las damas criollas más conocidas por su ostentación y sus caprichos,  pero también por el fasto de su vida social.</p>
<p>La mansión fue construida entre los años 1924 y 1927. Su diseño, inicialmente encargado a una casa francesa, y que terminó en manos de dos arquitectos cubanos, se proponía  reproducir el de un palacio francés del siglo XVIII, pero acabó siendo una muestra más de arquitectura ecléctica. No fue un fenómeno aislado, sino enmarcado dentro de una época en que El Vedado comenzaba a levantarse como una urbanización que no tardaría en alcanzar su esplendor. Por esa misma fecha, más o menos, en la calle Paseo construía el riquísimo hacendado Juan de Pedro Baró la extraordinaria residencia que obsequió a su esposa Catalina Lasa del Río, quien dicho sea de paso, tenía una enconada rivalidad con María Luisa, aunque quién sabe si haya sido al revés, pues mientras Catalina era una de las mujeres más bellas de Cuba, la Gómez Mena no era reputada por agraciada; y mientras la primera era reconocida por su exquisito gusto, educado en París, la segunda no se distinguía por la misma virtud, y cuentan sus contemporáneos que sus compras eran batiburrillos que solo su dinero salvó de ser ridículas. Se cuenta que en cierta ocasión, Catalina, para mortificar a María Luisa, se apareció en una fiesta muy importante luciendo un vestido esplendoroso cuyo modelo había hecho copiar subrepticiamente del ropero de su enemiga, quien lo había comprado en París como exclusivo y pagando por él una verdadera fortuna. Cuenta la leyenda que mientras María Luisa era retirada del sarao con un ataque de histeria, Catalina se paseaba por los salones, sonriente y serena, saludando a todos los presentes.</p>
<p>Como la mansión de Catalina había comenzado a ser construida en 1922 con aquellas arenas traídas del Nilo, su cristalería diseñada por Lalique y tantos otros refinamientos que de sobra conocemos los habaneros, y que han hecho de su casa una joya de la arquitectura nacional, no hay que descartar que ello haya sido decisivo en la carrera hacia el boato y la extravagancia que primó en la construcción de la casa de su rival. María Luisa obligó a su esposo a comprar para el palacete mármoles de Carrara, y baldosas y adoquines belgas para los exteriores. Las puertas, de costosísimas maderas preciosas cubanas, fueron talladas en París. Como la casa de catalina, también el palacete de María Luisa fue concebido para pocas personas. U salón principal reproduce la sala del castillo de Zeus, en Francia, y en el comedor hizo poner unos bronces que pertenecieron a un castillo francés del  Siglo de las Luces. Para embellecer los alrededores de su casa, María Luisa encargó los maravillosos jardines de Las Estaciones y de La Noche, poblados por hermosas esculturas que impactan al visitante. Y se dice que el cuarto de baño descrito por Carpentier en una de sus más célebres novelas, copia exacta del interior de un templo antiguo, es nada más y nada menos que el baño privado de María Luisa, un exponente de la más desbordada fantasía criolla y su gusto por las culturas de la Antigüedad, en el que se utilizaron plata, cristal, porcelana,, opalinas francesas, y cristales de Bohemia y de Lalique.</p>
<p>Actualmente el museo conserva en sus almacenes y salas de exposición más de 33 mil piezas de arte, aunque no todas pertenecieron a su dueña. María Luisa abandonó la isla en los albores del triunfo revolucionario y se cree que murió en España en 1965. Luego de su salida de la isla, en 1963 el edificio pasó a ser propiedad del Estado y un año más tarde se inauguró la institución. Desde esa fecha han ingresado en sus fondos muchas obras de arte por concepto de compras, donaciones y herencias.</p>
<p>El fuerte del museo no es la pintura, sino las artes decorativas. En sus espléndidos salones pueden apreciarse obras artísticas de magnífica calidad que llevan las marcas de Sévres, París, Chantilly,  Limoges,  Derby, Chelsea,  Worcester y otras de igual  relevancia. Entre el mobiliario se pueden reconocer los estilos de los más famosos diseñadores de muebles de la vieja Europa,  entre ellos Chippendale, Gallé y Simoneau. La muestra de orfebrería es exquisita y variada.</p>
<p>Hay salones Rococó, Art Nouveau y Art Deco, y en el salón de Lacas Orientales se pueden admirar colecciones de piezas  valiosas procedentes de varios países asiáticos, entre las que destacan una colección de biombos chinos de los siglos XVII, XVIII Y XIX , originarios de la provincia de Chiansí, todos de gran belleza. La decoración del comedor está inspirada en el estilo Regencia. Todas sus paredes están revestidas de mármoles italianos y e sus esquinas se pueden apreciar trofeos de bronce mercuriado con alegorías de atributos propios de su época. En el suelo de este salón se exhiben dos tapices de Abusson, del siglo XVIII y un reloj de Caffieri, cuya maquinaria fue elaborada por Martinot, relojero del rey francés Luis XV.</p>
<p>Es en el salón Neoclásico donde se encuentra, entre otras piezas muy hermosas, la célebre cómoda que perteneció a la reina María Antonieta, y un secretaire que esta poseía en el palacio de Versalles.</p>
<p>El Salón Oriental exhibe un decorado de paneles laqueados con escenas de chinerías. En ella hay piezas de China y Japón y otros países de continente asiático; una alfombra persa del XVIII,  un escritorio japonés de madera de cerezo tallado con motivos vegetales, que data del XIX,  y dos peceras de gres vidriado con motivos florales de la dinastía Ming.</p>
<p>A juzgar por los sorprendentes hallazgos de varias obras de arte, cuya ubicación permite suponer que fueron ocultadas intencionalmente, parece ser que en el momento en que María Luisa salió de Cuba no pensó que perdería definitivamente su patrimonio. Las primeras piezas,  valiosas muestras de artes decorativas, fueron halladas empotradas en una pared de los sótanos del edificio. En el 2003, en medio de reparaciones que se le practicaban al edificio para su conservación, fueron encontrados cinco valiosos óleos pertenecientes a la escuela francesa del siglo XVIII. Carecen de firma, como era usual en la época en que fueron pintados, son paisajes  se supone que fueron adquiridos en subastas europeas.</p>
<p>Una visita al Museo Nacional de Artes Decorativas da una idea muy clara de cómo vivían la poderosa aristocracia y la clase alta de Cuba, imbuidas del boato y el ansia de grandeza que habían incubado durante los largos siglos de coloniaje, en que el férreo dominio de la Corona española les negó todo protagonismo político dejándoles, en cambio, la posibilidad de restañar su soberbia viviendo como príncipes, rodeados de un lujo exacerbado que en la mayoría de los casos corrió parejo con la sensibilidad y la elegancia de quienes lo desplegaron.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/historia-del-museo-nacional-de-artes-decorativas-de-la-habana#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 18:28:04 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>EL VINO SALVÓ A LA HABANA</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/el-vino-salvo-a-la-habana</link>
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		<description><![CDATA[<p>Por Gina Picart</p>
<p>El vino ha sido considerado a través de los tiempos como una bebida salvadora de la humanidad. Claro está, además de placentera, y no han faltado religiones, instituciones, leyes e individuos que también la hayan satanizado. Se sabe que contiene los ocho aminoácidos esenciales para la vida, que es un gran digestivo, que cura catarros y otras enfermedades y que es un increíble reconstituyente para los estados de convalecencia.</p>
<p>La Cuba colonial, que no fue nunca muy dada al alcohol, no lo fue tampoco al vino, aunque en las cenas familiares  de sociedad se solía acompañar con una copita las comidas, y en los mesones donde acudía el pueblo llano se despachaba sin cortapisas, especialmente en las tabernas cercanas al puerto. Resabe que algunas familias conservaban caldos potentísimos en sus bodegas, pero solo los usaban  para aliviar a los enfermos, y en dosis de cucharadas muy bien medidas.</p>
<p>Sin embargo, en una ocasión el vino salvó a la ciudad de La Habana.</p>
<p>Importantísimo puerto de mar y capital de la codiciada Perla de las Antillas, la tierra más hermosa que ojos humanos han visto, La Habana era presa constante de piratas, filibusteros y corsarios, ya que además de sus ventajas intrínsecas como enclave comercial, era punto de reabastecimiento y descarga de la flota de Indias. Se hacía, pues, necesario fortificarla y la Corona de España destinó desde muy temprano enormes sumas para tal fin.</p>
<p>En 1589 el ingeniero Juan Bautista Antonelli colocó la primera piedra en las obras del castillo de  Los Tres Reyes del Morro, pero tres años después, producto de los malos manejos administrativos de los fondos aportados por España para esta construcción (sin excluir el robo disimulado de los doblones y de no pocos materiales), se terminó el presupuesto y Antonelli y sus cuadrillas de albañiles se vieron de repente a pie de obra y clamando al cielo. </p>
<p>Corría el año de  1591, siendo entonces Capitán General de la isla el señor Maldonado. Pensando y pensando, se le ocurrió enfrentar la situación del Morro cobrando un impuesto sobre el vino que se vendía en todas las tabernas que en ese entonces existían en la ciudad. Si se piensa en la condición de puerto de mar de la capital de Cuba, y de que solo en la línea del puerto marinos de todas partes bebían como condenados día y noche mientras sus naos permanecían fondeadas, hay que calcular que lo recaudado no era poco y la medida fue sabia. Un solo dato bastaría para sustentarla: había entonces en La Habana más de ¡ochenta tabernas!*, en un país cuya población total era escacísima. Ello prueba que aunque las clases altas no fueran adictas al alcohol y los marinos foráneos bebieran mucho, el pueblo llano de La Habana se las había muy bien con Baco.</p>
<p>Fue así como el venerable Antonelli, el Capitán General Maldonado, La Habana, la isla de Cuba y todo el imperio español contrajeron una impagable deuda con  los adictos al fruto de la vid y los angelicales taberneros que pagaron sis chistar lo reclamado para tan buena obra.</p>
<p>*Si alguien quiere protestar por esta cifra, que se dirija a Héctor Zumbado, de quien tomé la información. Soy inocente de cualquier hipérbole.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/29/el-vino-salvo-a-la-habana#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 18:26:40 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>EL EFECTO REALIDAD</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/25/el-efecto-realidad</link>
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		<description><![CDATA[<p><em>Que me perdonen los propietarios de este material que reproduzco sobre el efecto realidad, pero me ha parecido tan interesante...</em></p>
<p>INSCRIPCIÓN N°: 256</p>
<p>Colegio Rafael Sanhueza Lizardi<br />
Texto Leído Profesor responsable Equipo de alumnos Número de Palabras	::::	“FICCIONES”, Jorge Luis BorgesMarcos Morong Reyes Samuel Gutierrez, Carlos Rivas, Hugo Zúñiga 1.349</p>
<p>EL EFECTO REALIDAD</p>
<p>Quizás admitimos como una verdad absoluta nuestra realidad contingente, pero ¿Quién nos dice que así es?. Supongamos que esta “real” realidad no fuera tal, que fuera una invención de alguien con el fin de mantenernos trabajando como esclavos, como los seres humanos “inteligentes” que nos creemos, ¿Qué sabemos si lo nuestro es verídico, si no es una vil ficción, un mundo inverosímil plasmado de realidades paralelas, de vidas repetidas e historias sin vida?. La verdad, no sé si me interese este tema. Escribo por escribir, por el gusto, por la descarga, por la emoción, por las guerras, el hambre, la pobreza, la miseria, la mentira, el genocidio, la tortura, la felicidad y también la vida. Porque sea o no una ficción, la sentimos, la tocamos, la palpamos, la disfrutamos; en fin, la vivimos. No me interesa la verosimilitud de la vida, la realidad es mental. En este sentido, tal como Borges la describe, la realidad no es más que una ficción. Quién decide lo real, es el tema secundario, si vivimos una realidad, quién lo sabe, si en realidad nadie sabe para qué vivimos. Los reales, nosotros, los que vivimos una supuesta vida normal, no sabemos nada. Respetaría más a un loco que claramente afirma que no sabe qué hace parado en sus dos pies, que a quien me dice que tiene sus metas claras en la vida. Por qué la verdad, es que no hay verdad. Si no hay verdad, ni hay realidad, ¿Existirá realmente algo? No, señores, nada existe, todo es relativo, cuestionable e intransferible. Se criticará mucho esta postura seudo nihilista, pero pensemos, es la real. Pero si digo real, entonces no existe. Le digo, entonces: “postura”, simplemente, y, en este sentido, tiene unas bases no predecibles. Así, lo único real, van a ser los sentimientos, lo que nadie presenta como imprescindible, pero es en el fondo, la única realidad, y es mental y es interna.<br />
Siglos de discusiones terrenales  sobre lo existente, adoptaban diversas posiciones tomando como base hechos también terrenales. La esencia de lo imperdurable está en la inmaterialidad, y la mayor inmaterialidad indiscutible y personal es una; el sentimiento. El mayor índice de vida, es un sentimiento. Odio, rencor, felicidad, egoísmo, terror, alegría, felicidad, pasión, caridad, decepción, seducción, etc., y amor. El amor es el afluente de nuestra existencia, la raíz de todas nuestras malditas, impenetrables, inexplicables e ingratas existencias. Sin amor no hay vida, y sin vida no hay realidad. Ahora, como esta realidad es subjetiva, no es real, pero viene de un único sentimiento universal, que es conocido por la mayoría de nosotros. Obtengo así que el fundamento de la realidad está en los sentimientos.<br />
Entonces, este mundo no es más que un vil Tlön , un mundo dentro de otro, creado por nuestras emociones, nosotros mismos, por los “otros”. Si, los otros, los sensibles, los que sienten, los que se emocionan al ver a un perro tiritando, los que lloran cuando les gritan, los que quieren a sus hermanos y piensan en la persona que aman.<br />
 Ahora, si buscamos una realidad en nosotros, los que corremos en un auto, los que les gritamos a nuestros amigos, los que nos ponemos escopetas en el cuello y apretamos el gatillo como si fuera un juego. Ahí hay, quizás, realidad. Sí, hay mucha realidad, la realidad actual, la que siembra el odio. Me encuentro entonces con la siguiente paradoja: Si lo real lo crean los sentimientos y el odio es uno de estos, ¿No será lo que crea el odio real también? Sí que lo es, la gente dominada por el odio también es real, la gente dominada por el temor también, y la que le contesta también. Obtenemos entonces otra conclusión, que todo es real, porque todo lo dirigen los sentimientos junto a las emociones.<br />
¿Qué pasará entonces con el mundo actual y real, que es creíble gracias a que tú lo sientes?, ¿Estarán nuestro sentimientos erróneos, nuestros valores transgredidos y cambiados?, ¿A qué se debe la inmoralidad actual?, ¿Será, acaso, una lotería babilónica?, ¿Estará ésta, regida por el azar, y tendremos tan poca suerte de llegar a esta realidad actual, llena de traiciones, demacraciones y estupideces morbosas que nos han hecho llegar hasta aquí?. Que “aquí”, se dirá el lector, en su cómoda silla, en su hermosa habitación, y al lado de la proletaria que está barriendo el excremento del perro. Sí, que “aquí” se dirá esa gente feliz, aunque para mí la felicidad es otra ficción. Quizás no caminó a su escuela por la calle en la mañana, y vio el gentío durmiendo en la calle; no conocerá quizás los campos de concentración, ni las Guerras Mundiales, ni le han apuntado con una pistola en la nuca, ni le han violado a su hija: “ficciona esta realidad Borges”, cambia estos “buenos” acontecimientos, preocúpate de ayudar a tu mundo que se muere de hambre, en vez de estar escribiendo y revisando inútiles ensayos, abre tu mente y tu visión, y quizás entiendas esta estupidez que te escribo.<br />
La realidad, sea realidad o ficción, ¿Qué interesa?. No voy a hacer básicas ni odiosas comparaciones con ella, con un universo, porque sabemos que éste es grande; por favor, no exageremos, no es una biblioteca de Babel . La vida no es más que un jardín de senderos que se bifurcan, no es más que realidades paralelas, no es más que distintas visiones; es una estupidez general, una ficción invertebrada, pero que es necesario vivir. Ahora con pastillas, con bastones y drogas, pero hay que vivirla. Por mi parte, no quiero perderme este espectáculo, ver sus inservibles vidas, que dicen tener sentido, cuando lo único que queremos es destruir el mundo. Soñamos con el amor, pero ahora creo que éste también es una ficción. Este ensayo es quizás una ficción, porque ahora se me ocurre que todo existe, que todo es bello, que amo al mundo, que mi vida es buena, que Borges escribió una genial obra, que el concurso del ensayo es entretenido de realidad, ah! (se me olvidaba), y que amo a alguien pero eso no importa por que nadie lo ve, que llegaré a mi casa en mi Ford, que me atenderá mi sirvienta, que tendremos sexo hasta el amanecer, que luego querré de verdad a alguien, creeré que quizás esto tenía orden, que mi vida de realidad existía...<br />
Abre los ojos, estás solo, tu vida no es buena, suicidémonos en masa, levántate y trabaja, sé otra escoria más de Dios; vive sin pensar, porque eso es lo que todos quieren; no te deprimas, no caigas, sigue adelante, no tengas razones, sé totalitario, no te impresiones, ve la mayoría de muertes y asesinatos que puedas, ponte realmente estúpido, se pesimista, porque no eres nada; te creo en cinco minutos otra mentira igual que tú, que de dónde vienes, qué eres, tener más dinero te hace mejor, no escuches al resto. Ten hartos amigos, ten poquísimos, que con quién compartirás tu vida, tu dinero, tus amores; en fin, nada más discutiremos. Será la vida una ficción o no, no me interesa, que el libro se constituya en dos partes, que sean todos relatos enigmáticos y ficticios, que no haya alcanzado a leer el libro entero, no me interesa, quién fue Borges no me interesa. Lo único que quiero hacer es vivir, no cuestionármela tanto, pero no quiero ser un ente que te haga un ensayo casi como Biblioteca, quiero despertarte, quiero sorprenderte, déjame ser tu conciencia, baila debajo de la lluvia, déjame estar dentro de ti, qué más da, si esta vida no importa, y si te importa, ¿Por qué?, qué sabes de lo que después sigue. Aléjate de tus creencias, te debilitan, ¡¡¡despiértate de la ficción maldito!!!. Te quiero ver libre, pensante, pero no te quiero ver, no quiero ser parte tuya ni interesarme en ti, no sé quién eres, pero también estás leyendo esta porquería. Tírame a la basura, porque no merezco que tus manos estudiosas lean esto, esto no existe, no es, no fue, ni será. Es una vil y desagradable ficción, como tu vida.<br />
¡¡¡Y no me lo discutas!!!
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/25/el-efecto-realidad#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 14:41:41 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>A MARTINE</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/25/a-martine</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/25/a-martine</guid>
		<description><![CDATA[<p>Te respondí en Faro Gamoneda, ¿lo has visto...?
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/25/a-martine#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 00:28:47 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>ACTUALIZACIONES</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/actualizaciones</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/actualizaciones</guid>
		<description><![CDATA[<p>Acabo de colocar cuatro materiales nuevos:<br />
1-el prólogo del escritor, investigador y ensayista cubano Raún Aguiar para su antología de narradoras cubanas de ciencia ficción, en preparación.<br />
2-la reseña del periodista Miguel Iturria Savón sobre mi libro <em>Oil on canvas</em>.<br />
3-un artículo mío sobre la historia de la caficultura en las provincias occidentales de Cuba.<br />
4-un artículo mío sobre el genial actor cubano Erdwin Fernández. Este último artículo lo dedico a Nilda Collado y Eduardo Fernández, esposa e hijo menor del gran clown, y a mi hija Cynthia, que lo ama sin haberlo conocido.</p>
<p>Saludos
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/actualizaciones#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 22:07:30 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>RESEÑA DEL PERIODISTA MIGUEL ITURRIA SAVÓN SOBRE MI LIBRO OIL ON CANVAS</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/resena-del-periodista-miguel-iturria-savon-sobre-mi-libro-oil-on-canvas</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/resena-del-periodista-miguel-iturria-savon-sobre-mi-libro-oil-on-canvas</guid>
		<description><![CDATA[<p>En Oil on Canvas, Premio de Cuento Alejo Carpentier 2008, la narradora Gina Picart (La Habana, 1956) indaga la posibilidad de pintar con la escritura a través de cinco relatos que fusionan la historia y los colores creando un lienzo bello, dinámico y conmovedor, por donde transita el amor, la violencia, la soledad, el erotismo y el derecho del hombre a ser dueño de su espíritu.<br />
Esta obra de madurez, maestría y originalidad, está ambientada en la Europa medieval y contemporánea, escenario propicio para desatar las paradojas éticas que inquietan a la autora, cuyos personajes encarnan a artistas y monjes ilustrados enfrentados a conflictos de identidad y dilemas existenciales imperecederos.<br />
En cada historia la escritura parece sostenerse sobre la pintura, percepción acentuada por la sobriedad sugerente de la portada, ilustrada por Alfredo Montoto sobre el autorretrato de Eileen Danielson. La excelencia literaria, la impecable edición de Georgina Pérez Palmés y los detalles tipográficos convierten este cuaderno de 92 páginas en arte mayor, una entrega excepcional de la editorial Letras Cubanas.<br />
Desde el primer relato –“Ventana frente al mar”- hasta el último –“Apocalipsis paloma sobre nieve”-, la autora hace del placer estético el centro de la narración. El diseño de los personajes, la introspección desde la primera persona del singular –excepto en “Areté para Vlad de Rais”-, la construcción minuciosa, los diálogos –esencial en el paródico “En nombre de la fosa”- y la atmósfera son recursos que atrapan y  sorprenden al lector.<br />
Si la ficción es la esencia de la realidad destilada, Gina Picart la enriquece con el lienzo de colores que ánima y complejiza a sus personajes. En “Ventana frente al mar”, una pintora etérea y casi fantasmal queda subsumida en la soledad de su creación. El oleaje que desvanece sus cuadros y su cuerpo difiere de la fauna humana y geográfica recreada en “El príncipe de los lirios”, ambientado en Niza en 1924, donde una cubana rica coincide con una pintora polaca con “expresión de virgen pervertida”, a la cual le encarga un vitral de tema erótico que desencadena sesiones sexo-artísticas.<br />
La pintura y el erotismo macabro son el centro de “Areté para Vlad de Rais”, que evoca un castillo medieval desde una serigrafía. Los monstruos del sueño de la razón galopan también en ese divertimento gris denominado “En nombre de la fosa”, donde la escritura se torna más metafísica al retomar la novela de Humberto Eco y El jardín de los caminos que se bifurcan de Jorge Luis Borges.<br />
De orfebrería mayor es “Apocalipsis paloma sobre nieve”, centrado en Eude, monja iluminista que sueña con la plenitud existencial mientras decora un pergamino en la abadía de Casale, en unión de fray Vítale de Ravenna, al cual decide liberar.<br />
Hay muchas resonancias estéticas y filosóficas en Oil on Canvas, obra mayor de Gina Picart, autora de difícil clasificación, entre cuyos textos sugiero Malevolgia (novela), Historias celtas y La ciudad de los muertos (relatos) y La poética del signo como voluntad y representación, Premio Luis R. Nogueras de Ensayo 2005.</p>
<p>Categories: General, bloggers Tags:<br />
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</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/resena-del-periodista-miguel-iturria-savon-sobre-mi-libro-oil-on-canvas#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 22:01:33 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>PRÓLOGO DE RAÚL AGUIAR PARA SU ANTOLOGÍA DE NARRADORAS CUBANAS DE CIENCIA FICCIÓN</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/prologo-de-raul-aguiar-para-su-antologia-de-narradoras-cubanas-de-ciencia-ficcion</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/prologo-de-raul-aguiar-para-su-antologia-de-narradoras-cubanas-de-ciencia-ficcion</guid>
		<description><![CDATA[<p><strong>Borrowed time: women Cuban science fiction writers Tiempo prestado: las escritoras de ciencia ficción cubana<br />
-- preface to an anthology by Raúl Aguiar - Prefacio de una antología de Raúl Aguiar<br />
Translated by Daniel W. Koon Traducido por Daniel W. Koon<br />
June, 2009 Junio, 2009 </strong></p>
<p>The history of science fiction written by Cuban women began in 1979 with the publication of Daína Chaviano's book “Los mundos que amo” [The worlds I love], which proceeded to win the very first David Prize (a literary prize for unpublished writers) awarded in science fiction. La historia de la ciencia ficción escrita por mujeres de Cuba comenzó en 1979 con la publicación del libro de Daína Chaviano "Los mundos que amo" [Los mundos que amo], que procedió a ganar el primer Premio David (un premio literario para los escritores no publicados), expedido en la ciencia ficción. With this collection of stories, Chaviano brought a new vision to the genre, with a perspective that is both more intimate and closer to mythology; a language of high poetic flight; and the clear influence of JRR Tolkien, Ray Bradbury and the writers of the Latin American ' boom '. Con esta colección de historias, Chaviano trajo una nueva visión al género, con una perspectiva que es a la vez más íntima y más cercana a la mitología, un lenguaje de alto vuelo poético, y la clara influencia de JRR Tolkien, Ray Bradbury y los escritores de la boom latinoamericano '. And this new approach was so different that many (myself included, I must admit) dismissively labeled it as ciencia ficción rosada [rosy science fiction], to distinguish it from the traditional metallic science fiction that had been the standard among male writers, a style in which themes centered more on technology and scientific speculation and whose style was often influenced by the Soviet writers of socialist realism. Y este nuevo enfoque era tan diferente que muchos (incluido yo mismo, debo admitir) despectivamente etiquetados como rosada ciencia ficción [ciencia ficción rosa], para distinguirla de la ciencia ficción tradicional metálico que había sido la norma entre los escritores varones, un estilo en la que los temas más centrados en la tecnología y la especulación científica y cuyo estilo fue influenciado a menudo por los escritores soviéticos del realismo socialista. Likewise, Chely Lima developed stories, written with Alberto Serret and published in 1983 in the book “Espacio abierto” [Open space], in which one notices a care and a maturity of language very close to that of realist literature, but with a minimal dose of the requisite otherness to place it within the genre, albeit close to the edge. Asimismo, Chely Lima desarrollados historias, escritas con Alberto Serret y publicado en 1983 en el libro "Espacio Abierto" [espacio abierto], en el que se nota un cuidado y un vencimiento de un lenguaje muy cercano al de la literatura realista, pero con una mínima la dosis de la alteridad necesaria para colocarlo dentro del género, aunque cerca de la orilla. </p>
<p>The rest of that generation's women storytellers pop up only occasionally, with no more than a few stories apiece in assorted anthologies or periodicals. El resto de las mujeres de la generación de narradores de cuentos pop-up sólo ocasionalmente, con no más de unas cuantas historias cada uno en una variedad de antologías o revistas. This is the case with Ileana Vicente, another cofounder of the Oscar Hurtado workshop; Olga Fernández, a journalist better known for her children's tales and historical investigations; and Ileana Hernández, about whom it is hard to even locate biographical data. Este es el caso de Ileana Vicente, otro co-fundador del taller de Oscar Hurtado, Olga Fernández, un periodista más conocido de los cuentos de sus hijos y las investigaciones históricas, e Ileana Hernández, del que es difícil incluso para localizar los datos biográficos. </p>
<p>An interesting case is Maria Felicia Vera, a member of the Jules Verne workshop in Playa, who shared the 1988 David Prize with Yoss for her book “El mago del futuro” [The magician from the future], a work that defies labels, being closer to poetic surrealism than to scientific fantasy, a book that serves to demonstrate the extent to which the critics, the juries and the publishers of the time had blurred the definition of the genre. Un caso interesante es María Felicia Vera, miembro del taller de Jules Verne, en Playa, quien compartió el Premio David con Yoss 1988 por su libro "El mago del futuro" [El mago del futuro], una obra que desafía las etiquetas, que se más estrecha con el surrealismo poético que a la fantasía científica, un libro que sirve para demostrar el grado en que los críticos, los jurados y los editores del tiempo ha desdibujado la definición del género. </p>
<p>1990 was the last time the David was awarded in science fiction, and the prize was awarded to Gina Picart Baluja for her book “La poza del ángel” [The angel's puddle] That same year the aftershocks from the fall of the Socialist bloc were felt in our country, including a large publishing crisis that prevented the publication of her book as stipulated by the contest rules. 1990 fue la última vez que David fue galardonado en la ciencia ficción, y el premio fue otorgado a Gina Picart Baluja por su libro "La poza del ángel" [poza del ángel] Ese mismo año las secuelas de la caída del bloque socialista, se hicieron sentir en nuestro país, incluyendo una crisis de grandes editoriales que impidió la publicación de su libro, según lo estipulado por las reglas del concurso. The book saw the light of day only four years later, in the Pinos Nuevos [New Pines] collection. El libro vio la luz del día sólo cuatro años más tarde, en los Nuevos Pinos [Pinos Nuevos] colección. An interesting book of precise and occasionally poetic language, it offers us eight stories that take place in distinct historical ages, flirting with the topics of science fiction, supernatural powers and parapsychology. Un libro interesante de un lenguaje preciso y, en ocasiones poética, que nos ofrece ocho historias que tienen lugar en distintas épocas de la historia, el coqueteo con los temas de ciencia ficción, poderes sobrenaturales y la parapsicología. </p>
<p>With the departure from Cuba of the only three women to have published books in the field in the 1980s -- Daína Chaviano, Chely Lima and Maria Felicia Vera -- the lone remaining female standard bearer for Cuban science fiction throughout the 1990s was Gina Picart. Con la salida de Cuba de las únicas tres mujeres han publicado libros en el campo en la década de 1980 - Daína Chaviano, Chely Lima y María Felicia Vera - el único resto de abanderado mujer para la ciencia ficción cubana en el decenio de 1990 fue Gina Picart. </p>
<p>But in the years following 2000, a new wave of Cuban science fiction writers has emerged. Pero en los años siguientes a 2000, una nueva ola de escritores de ciencia ficción cubana ha surgido. Some of them have achieved recognition through the Internet, thanks to the Argentine e-zine, Axxón . Algunos de ellos han alcanzado el reconocimiento a través de Internet, gracias a la e-zine de Argentina, Axxón. This is true for Nora Calas, who has lived in Chile since the 1990s. Esto es cierto para Nora Calas, que ha vivido en Chile desde la década de 1990. It is also the case for one of the most important female voices in the field today: Anabel Enríquez Piñeiro. Es también el caso de una de las voces femeninas más importantes en el campo de hoy: Anabel Enríquez Piñeiro. A founder of the “Espiral” group of the fantasy genre, her quarto of stories “Nada que declarer” [Nothing to declare] obtained both the Calendario Prize of SF in 2005 and the magazine Juventud Técnica's [Technical Youth] first science fiction prize that same year. Los fundadores del grupo "Espiral" del género de fantasía, su cuarto de historias "declarante Nada que" [nada que declarar] obtenido tanto el premio Calendario de la ciencia ficción en 2005 y [la revista Juventud Técnica Técnico de Juventud] Primer Premio de ciencia ficción que ese mismo año. A little later she won the Che Guevara Memorial scholarship from the AHS for her essay “Mujeres y Literatura Fantástica: los caminos de(l) género” [Women and Fantasy Literature: the paths of gender and genre]. Un poco más tarde ganó la beca del Che Guevara Memorial de la peste equina por su ensayo "Mujeres y Literatura Fantástica: los caminos de (l) género" [La mujer y fantástica: los caminos de género y el género]. The interesting thing about Anabel Enriquez' work is that the writer is not afraid to apply scientific speculation or technology in developing her stories. Lo interesante del trabajo de Anabel Enríquez es que el escritor no tiene miedo de aplicar la especulación científica o la tecnología en el desarrollo de sus historias. Of course, that is not the principal focus for her, but merely a means to explore social and familial themes, as in her tale “Nada que declarer”, in which she describes a family of space “stowaways” in a somber future that closely resembles an anti-utopian or a cyberpunk style. Por supuesto, ese no es el foco principal para ella, sino sólo un medio para explorar temas sociales y familiares, como en su cuento "declarante Nada que ver", en la que describe una familia de espacio "polizones" en un futuro sombrío que de cerca se asemeja a un anti-utópico o un estilo cyberpunk. Or her magnificent short story “Deuda temporal” [Borrowed Time] – from which the title of this anthology is taken – in which we find the classic theme of Einstein's twin paradox, now seen through a woman's eyes, in the relation between a daughter and her astronaut mother, as we watch as time, and their lives, spin out of joint before our eyes. O su magnífica historia corta "Deuda temporal" [Borrowed Time] - de la que se toma el título de esta antología - en la que nos encontramos con el tema clásico de la paradoja de los gemelos de Einstein, ahora se ve con los ojos de una mujer, en la relación entre una hija y su madre, astronauta, mientras vemos como el tiempo, y su vida, salirse de la articulación ante nuestros ojos. </p>
<p>Haydeé Sardiñas and Evelin Pérez are writers that generally spend their time in other genres, such as realism or children's literature, in which they have won prizes and had their books published, but they also produce an occasional science fiction story or two, and their stories are rather close to the cyberpunk stream, above all of the life-sciences-heavy, “biopunk” variety. Haydée Sardiñas y Evelin Pérez son los escritores que generalmente pasan su tiempo en otros géneros, como el realismo o la literatura infantil, en la que han ganado premios y ha publicado sus libros, pero también producir una historia de ciencia ficción de vez en cuando o dos, y sus historias son más bien cerca de la corriente cyberpunk, sobre todo de las ciencias de la vida-pesado ", biopunk" la variedad. </p>
<p>Viana Barceló does not write science fiction. Viana Barceló no escribe ciencia ficción. Still, her story “Efecto Mariposa” [The Butterfly effect], with its distant resemblance to chaos theory and its interesting fractal structure, is a good example of how realist narrative can sometimes intersect with corresponding themes from within the field. Sin embargo, su historia "Efecto Mariposa" [The Butterfly Effect], con su lejano parecido con la teoría del caos y su estructura fractal interesante, es un buen ejemplo de la narrativa realista de cómo a veces se cruzan con los temas correspondientes dentro del campo. </p>
<p>Yadira Álvarez and Elaine Vilar, on the other hand, are totally different: they certainly consider themselves full-time writers of fantasy and science fiction. Yadira Álvarez y Elaine Vilar, Por otra parte, son totalmente diferentes: ciertamente se consideran tiempo completo, los escritores de fantasía y ciencia ficción. They are currently members of the Espacio abierto literary workshop, specializing in the fantasy genre. Actualmente son miembros del Espacio Abierto taller literario, especializándose en el género fantástico. Although very much new arrivals as writers, both have sprung from the ranks of national fandom. Aunque los recién llegados en gran medida como los escritores, tanto han surgido de las filas de la afición nacional. They will probably publish their first books soon, because their stories, very thematically varied, have a wonderful quality and are quite interesting, above all in their treatment of characters, especially the females, who are almost always the protagonists. Probablemente publicar sus primeros libros pronto, porque sus historias, muy variada temática, tienen una calidad maravillosa y son muy interesantes, sobre todo en el tratamiento de los personajes, especialmente las mujeres, que casi siempre son los protagonistas. </p>
<p>As for a summary, we could establish certain characteristics that, during the history of the genre on the island, have defined the Cuban science fiction written by women and have differentiated it from the work of their male colleagues: formally, a greater care for language, a stylistic freedom that ventures into the poetic, and great precision in describing characters and their environment. Como un resumen, podríamos establecer ciertas características que, durante la historia del género en la isla, han definido la ciencia ficción cubana escrita por mujeres y se han diferenciado desde el trabajo de sus colegas masculinos: formalmente, un mayor cuidado por el lenguaje , una libertad estilística que se aventura en la poética, y una gran precisión en la descripción de los personajes y su entorno. Greater depth in the psychology of the characters, above all that of the women and the children. Mayor profundidad en la psicología de los personajes, sobre todo la de las mujeres y los niños. The speculative, scientific or technological aspect of the plot is less important than conflicts and relationships within societies, families and couples. El aspecto especulativo, científico o tecnológico de la trama es menos importante que los conflictos y las relaciones dentro de las sociedades, las familias y parejas. </p>
<p>As for the intergenerational differences between Cuban female sf writers, we can establish three distinctive stages. En cuanto a las diferencias intergeneracionales entre Cuba escritores de ciencia ficción femenina, podemos establecer tres etapas distintivas.<br />
•	A first stage, corresponding to the 1980s, in which we can detect influences that were lightly impacted by socialist realism in their plots, above all those of space exploration and alien contact. En una primera fase, correspondiente a la década de 1980, en el que podemos detectar influencias que resultaron levemente afectados por el realismo socialista en sus parcelas, sobre todo los de la exploración del espacio y el contacto extraterrestre. Utopian vision and exaltation of positive ideals like love or human solidarity. La visión utópica y la exaltación de ideales positivos como el amor o la solidaridad humana. Appearance for the first time in Cuban fantasy of elements of heroic fantasy, development of the themes of paleocontact and recontextualization of myths and creation stories. Aparición por primera vez en la fantasía de Cuba de elementos de fantasía heroica, el desarrollo de los temas de paleocontact y recontextualización de mitos e historias de la creación.<br />
•	A second stage, corresponding to the 1990s, with feminine narrative production focused on a single writer, at least in Cuba. Una segunda etapa, correspondiente a la década de 1990, con la producción de la narrativa femenina se centró en un solo escritor, al menos en Cuba. This writer, Gina Picart, preferred to use historic or mythic elements in developing her stories, fully disinterested in the technological gadgets of traditional SF. Este escritor, Gina Picart, prefirió utilizar elementos históricos o míticos en el desarrollo de sus historias, totalmente desinteresada en los aparatos tecnológicos de la ciencia ficción tradicional. A science fiction of the past, rather than of the future. Una de ciencia ficción de los últimos, más que en el futuro. Unlike the writers of the prior generation, she is not afraid to pick masculine protagonists for some of her stories, and she succeeds in making these characters believable rather than mere stereotypes. A diferencia de los escritores de la generación anterior, que no tiene miedo a recoger los protagonistas masculinos de algunos de sus cuentos, y se logra que estos personajes creíbles más que meros estereotipos. Her work is also characterized by a more sober tone in the treatment of emotions and human conflicts. Su trabajo también se caracteriza por un tono más sobrio en el tratamiento de las emociones y los conflictos humanos.<br />
•	A third stage, from 2000 to the present. Una tercera etapa, desde 2000 hasta el presente. The preoccupation in using poetic elements within the discourse diminishes. La preocupación en el uso de elementos poéticos en el discurso disminuye. Greater interest in a fluid language, in the function of the plot, that thus speeds up its pace. Mayor interés en un lenguaje fluido, en la función de la parcela, lo que acelera su ritmo. Dystopian vision of the future. Visión distópica del futuro. Use of environments closer to the cyberpunk esthetic and gadgets appropriate to this style, not as the focus of the tale, but rather as a necessary but minor resource for developing the more central human conflicts. El uso de los entornos más cercano a la estética ciberpunk y aparatos adecuados para este estilo, no como el foco de la historia, sino más bien como un recurso necesario, pero de menor importancia para el desarrollo de los conflictos humanos más centrales. The protagonist's character carries the principal action of the tale. El carácter de la protagonista lleva a la acción principal de la historia. Negative feelings of intolerance, lack of solidarity, cynicism, appropriate to a dehumanized world, appear. Los sentimientos negativos de la intolerancia, la falta de solidaridad, el cinismo, adecuada a un mundo deshumanizado, aparecen. Pessimism. Pesimismo.<br />
These have been, in a somewhat superficial, drive-by fashion, some of the characteristics that we have observed in the work of female Cuban science fiction writers. Estos han sido, en una unidad un tanto superficial, por la moda, algunas de las características que hemos observado en la obra de mujeres escritoras de ciencia ficción cubana. It is very probable that in future works on this topic, deeper and more revelatory studies will be performed. Es muy probable que en futuros trabajos sobre este tema, los estudios más profundos y más reveladora se llevará a cabo. For our part all that remains is to offer the Cuban public this anthology which, as its very title indicates, represents a deuda temporal or borrowed time, a temporal debt that we have owed now for about twenty years to this group of story-tellers that have dared to test their mettle in a realm very much considered, for quite a long time, exclusively male territory. Por nuestra parte todo lo que queda es ofrecer al público cubano esta antología que, como su propio título indica, representa una deuda temporal o tiempo prestado, un temporal de la deuda que tenemos ahora debía cerca de veinte años a este grupo de narradores que se han atrevido a poner a prueba su temple en un ámbito muy considerado, durante mucho tiempo, territorio exclusivamente masculino. </p>
<p>Raúl Aguiar Raúl Aguiar<br />
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<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/prologo-de-raul-aguiar-para-su-antologia-de-narradoras-cubanas-de-ciencia-ficcion#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 21:58:40 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>¿NOS TOMAMOS UN CAFÉ EN LA HABANA...?</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/nos-tomamos-un-cafe-en-la-habana</link>
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		<description><![CDATA[<p>Días atrás un vecino me obsequió un paquete de café que me pareció excelente. Cuando le pregunté de dónde procedía, me dijo que era el café que se le vende por la libreta a la población de la provincia de Oriente, y que allí llaman “cafetín”. Este, en particular, venía de Baracoa, y era puro café cubano.</p>
<p>Tengo que decir, y lo hago con mucho orgullo, que es uno de los más sabrosos cafés que haya probado. No soy una experta, pero cafetera sí es un título que puedo reclamar con pleno derecho. Se me ocurrió pensar en tanta gente que, como yo, tiene pasión por el café sin conocer en realidad casi nada sobre la historia cubana de esta bebida universal.</p>
<p>Originaria de la costa africana del Mar Rojo, la planta viajó por todos los países árabes hasta llegar a las colonias francesas y holandesas del continente negro, donde la descubrieron los holandeses y los galos, quienes sucumbieron de inmediato a sus encantos, y los segundos se apresuraron a traerla a sus colonias caribeñas. De ahí a pisar tierra cubana no había más que un paso. La planta llamada Coffea Arabiga (título de un excelente documental  que sobre el tema realizara el gran cineasta cubano Nicolás Guillén Landrián), llegó a Cuba a mediados del siglo XVIII, traída por el contador mayor José Antonio Gelabert, quien sembró las primeras semillas en 1748, en una finca habanera del Wajay, aunque se dice que como polvo para infusión ya era conocido y recetado en las farmacias de la isla.  El éxito fue tal, que a fines del mismo siglo ya comenzábamos a exportar modestamente nuestro propio grano. Tras la catástrofe histórica de la revolución de Haití, con la emigración masiva de colonos franceses a las provincias orientales cubanas se inició el esplendor del negocio cafetalero en la Gran Antilla.</p>
<p>Mientras el Oriente y los macizos montañosos del Centro cubano se cubrieron de cafetales, los principales puertos de las provincias occidentales se dedicaron a comercializar café seco y descascarado. Mientras, los naturales del país, entonces poco dados al consumo de alcohol,se fueron convirtiendo en insaciables bebedores de café.</p>
<p>Ciclones, rebeliones de esclavos, el avance del cultivo cañero y la competencia del mercado cafetalero brasileño fueron algunas de las circunstancias históricas que favorecieron el desplazamiento de las haciendas cafetaleras hacia las provincias más occidentales de Cuba,  fue así como la Sierra del Rosario y el sur habanero, especialmente la zona conocida como San Pedro de Quivicán, vieron nacer de su suelo feraz los bellos cafetales, mucho más aristocráticos y graciosos, y mucho menos cruentos que las haciendas y plantaciones azucareras. Guanabacoa, región de gran presencia de aborígenes y sus descendientes, no conserva  restos de cafetales, y los libros de Historia niegan que ese cultivo se haya desarrollado en su territorio, sin embargo, investigaciones recientes y profundas han demostrado que la villa de Pepe Antonio llegó a contar, desde finales del siglo XIX con una de las mayores industrias dedicadas al tueste y beneficio del grano en nuestro país. En esa época ambos procedimientos se realizaban por medios manuales.</p>
<p>En La Habana, San Antonio de los Baños y Quivicán fueron las zonas donde se desarrolló el cultivo del café en la provincia. Probablemente las haciendas o cafetales de esta parte de la isla no hayan sido tan hermosas y con jardines tan encantadoras como las de estilo francés del Oriente cubano, y también parece desprenderse de los documentos existentes que en La Habana predominaron las haciendas de tamaño mediano y pequeñas, que podían manejar se fácilmente con menos de treinta esclavos. En San Antonio de los Baños la mayor parte de los caficultores eran franceses o descendientes de estos, mientras que en Quivicán eran cubanos y algunos españoles. Los cubanos generalmente poseían otras viviendas en la ciudad o los pueblos y pasaban temporadas fuera de sus cafetales; no así los extranjeros, que solían vivir todo el año en sus propiedades.</p>
<p>La primera casa del café del continente americano abrió sus puertas en la ciudad de Boston, Estados Unidos, en 1689;  casi un siglo después, en 1762, fecha en que tuvo lugar la toma de La Habana por los ingleses, apareció la primera casa del café en nuestra capital. Estaba en La Habana Vieja y se llamaba Café Taberna. Hoy, remodelada por el Historiador de la Ciudad, abre sus puertas al público. Otras casas célebres y muy frecuentadas por las clases altas fueron El Café de los Franceses, El café de Copas, Escauriza, La Dominica, Marte y Belona, y otros establecimientos de menor notoriedad y clase. En ellas se ofrecía el habitual café servido en tazas finas, pero también otras variantes como el café con leche, el café mezclado con licores, acompañado siempre por una pastelería excelente que las damas, en especial, degustaban con entusiasmo.</p>
<p>Para que el lector tenga una idea de cómo era más o menos en su interior una casa de café, describiremos aquí el decorado del Gran Café Europa, situado en la esquina de Obispo y Aguiar. La iluminación de sus lámparas de gas abrillantaba un piso de grandes mosaicos blancos y negros que semejaba un tablero de ajedrez. Las mesas lucían manteles  combinados con el forro adamascado de las sillas, todo en un estilo muy elegante. Esta instalación incluía servicios de hotel, posada y baños, y ofrecía a sus visitantes todas las comodidades. Otra casa célebre de la misma área era La Flor de Cuba, en laque además de su servicio de café, de excelente calidad (incluía la posibilidad de comprarlo en grano y molido), el cliente podía encontrar una buena oferta de frutas, ya fuera en conservas o servidas en frascos y latas.</p>
<p>Como todos los establecimientos públicos de larga estadía, también las casas de café fueron utilizadas por los conspiradores europeos y norteamericanos como lugares de reunión, y los habaneros no consttuyeron una excepción al respecto. La actividad debió ser considerable e inquietante para los gobiernos españoles de turno, porque en 1772 el entonces Capitán General dictó un bando que regulaba el funcionamiento de las casas de café y prohibía el juego en ellas. Cuenta al respecto el popular cronista habanero Ciro Bianchi Ross en su artículo titulado “¡Ay, Mamá Inés!”, publicado en el diario Juventud Rebelde:</p>
<p>En el café de Escauriza, en Prado esquina a San Rafael, ocurrió el 20 de febrero de 1844, la tragicómica batalla del ponche de leche. Era fiesta de carnal y los concrrentes a dicho establecimiento se negaron a acatar la orden del gobierno que dsponía el cierre del lugar a las 11.p.m.. Fernando Orreilly, alcalde tercero de la villa, no pudo imponer su autoridad aunque hizo detener a cinco de los que de la manera más exaltada protestaban contra la medida, y quedó en ridículo cuado uno de los parroquianos tomó el vaso de ponche de leche que saboreaba y se lo puso de sombrero, con lo que dejó al teniente alcalde, que vestía de negro, hecho una lástima.  […] Pronto se enteró el Capitán General Leopoldo O Donnell de lo que ocurría en el Escauriza. Salió a caballo del Palacio, y seguido de numerosa escolta tomó la calle del Obispo y atravesó el Parque Central. Ya en el café, mandó a despejarlo mientras sus acompañantes  rompían el mobiliario del establecimiento.</p>
<p>Por lo que puede colegirse de este fragmento tan ilustrativo, el café encendía la sangre de sus bebedores criollos y los exaltaba más allá de lo que constituía la medida habitual de sus naturalezas.</p>
<p>Por cierto, un dato muy interesante: aunque muchas personas crean que la costumbre de mezclar el café con polvo de chícharos  es el resultado de las dificultades económicas y el embargo que sufre Cuba desde hace medio siglo, en realidad la idea no nació en Cuba, sino durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, cuando los  soldados norteamericanos comenzaron a mezclar el café con achicoria y otras raíces pulverizadas, y también hay noticias de que en España lo molían y tostaban con garbanzos. Aún se conserva en todas las provincias de la isla, salvo en algunos lugares de Oriente, el hábito de moler el polvo de café con los chícharos pequeños y dorados, que al ser tostados expelen un olor desagradable y fuerte. Sin embargo, el cubano está tan acostumbrado al peculiar saborcito amargo que esta mezcla ofrece, que difícilmente se siente satisfecho cuando bebe café en otros países. Los cafeteros más empedernidos reniegan incluso de los excelentes cafés que pueden adquirirse en las tiendas y supermercados de la ciudad. Marcas reconocidas y de demanda internacional como Cubita, Serrano, Turquino e Indiana, de tueste oscuro y claro, al ser bebidas por algunos cubanos cuyo paladar ya está fatal y definitivamente identificado con el chícharo, les arrancan una mueca de frustración y estas palabras: “¡Esto sabe a aguaechirre!”.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/nos-tomamos-un-cafe-en-la-habana#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 21:53:50 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>EL LIBRO QUE ME HA VUELTO A HACER LLORAR</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/el-libro-que-me-ha-vuelto-a-hacer-llorar</link>
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		<description><![CDATA[<p>Tengo en mis manos el pequeño libro titulado Cuentos de payasos, escrito por un gran hombre, Erdwin Fernández, el rey de los clowns cubanos y uno de los mejores actores que ha habido en la isla en todos los tiempos. Mientras miro su rostro en la portada, con aquella gorrita de payaso y la expresión tiernísima que ningún niño de mi generación podría olvidar ni confundir, cierro los ojos y me veo a mí misma muchos años atrás, un domingo de invierno, sentada entre mis padres y mis abuelos en las gradas del Circo Nacional, sumida en uno de esos trances de los que solo un niño es capaz, y arrancando sin darme cuenta todos los pelitos del sueter de la señora que está sentada delante de mí. Tengo toda mi atención infantil clavada en la pista: el payaso Trompoloco está haciendo un número, y los aplausos son tan nutridos y tan fuertes que parece como si la enorme burbuja de la carpa fuera a reventar. Ahora, bajo el reclamo de los recuerdos, siento deseos de llorar. Yo amaba a Trompoloco con todo el fervor con que un niño puede idolatrar a un payaso especial. Esa clase de amor transcurre sin que los adultos conciban ni la más mínima sospecha, y cuando el padre severo pega a su hijo y el pequeño corre a mascullar por los rincones, nadie en la familia podría imaginar que el regañado está dando en voz baja sus quejas al payaso, quien, aunque no esté físicamente presente en ese hogar, tiene una casa en el alma de todos los niños del mundo.</p>
<p>Erdwin Fernández fue también un niño que quería pilotar aviones, y cuyo padre lo imaginaba ferroviario, pero los sueños cambian y un día abandonó su Camaguey natal para venir a La Habana, porque los grandes destinos emboscan a sus elegidos. En la capital se involucró con el grupo de teatro de su escuela secundaria, y una noche de debut, mientras suplía a uno de los actores en un papel para el que escasamente se había preparado, descubrió que su suerte estaba echada sin remedio. Su extraordinaria sensibilidad y su intuición le convencieron de que no deseaba para pasar su vida trazando planos en un hermoso despacho de arquitecto, y como dicen tantas novelas decimonónicas refiriéndose al paso del circo: aquel adolescente “se fue con los gitanos”. </p>
<p>Erdwin nunca se vio a sí mismo como un hombre de circo y menos aún como un payaso; tenía estudios superiores de Actuación y se consideraba un actor genérico que, entre los muchos personajes que era capaz de interpretar, había creado el de Trompoloco. Su vida actoral comenzó en el teatro y después continuó en la radio, la televisión y el cine. Estudió en México y  Guatemala. Quería ser un actor de carácter. ¿El circo…? Pura casualidad. “Trompoloco —contó una vez en una entrevista— no lo compuse yo. En 1953 dialogué con un norteamericano que quería un espacio para acreditar un nombre comercial, su propósito era mantener el espacio por un año sin anuncios comerciales hasta que el niño hiciera suyo el nombre: Chiquilín, nombre de un muñeco que manejaba un ventrílocuo: Rafael Fábrica, que no era exactamente un ventrílocuo. El escenario era un barco, había un segundo a bordo que lo hacía Fernando Menéndez (narrador deportivo) y faltaba un tercer marinero que luego se convirtió en un payaso. De ahí que Trompoloco portara el atuendo de marinero”. </p>
<p>Su primera presentación como payaso fue, según él mismo la clasificara, un completo fracaso, tan sonado que mientras se encontraba actuando los niños, asustados, fueron abandonando el local. Después de este mal comienzo, Erdwin estudió catorce años para modelar su personaje. Era un actor sumamente profesional, pero además, no era ajeno al aspecto psicológico y filosófico de su trabajo. Sabía que un clown es un tipo muy especial de payaso, pues mientras el payaso tiene como eje de sus actuaciones la realización de trucos y habilidades, el clown tiene que desarrollar una caracterización, tener una personalidad perfectamente definida en función de algún tipo de sentimiento, de actitud ante la vida. De ello, el máximo exponente ha sido Chaplin. Las reflexiones de Erdwin y sus intensos estudios para crear a Trompoloco  están reflejados en uno de los cuentos del libro, Los payasos hablan de payasos, y cuando lo leí encontré en esos fragmentos el tono profundo de los grandes tratados de actuación que se han escrito en el mundo:</p>
<p>“El trabajo de un clown es como un juego. Un juego en que la primera regla es la observación. El clown observa, analiza, busca ángulos humorísticos en los sucesos que ocurren a su alrededor. Después selecciona  elementos de su observación y hace las parodias…” pero “La primera tarea de un clown es la elaboración de su personaje. El clown reúne detalles de los hombres que se mueven a su alrededor y selecciona los que le son útiles. Amalgama y compacta cualidades, defectos y características comunes a un grupo de hombres. Por último, le busca una máscara y una voz.”<br />
Pero Erdwin, ser humano de una sensibilidad extraordinaria, no podía limitarse a perfeccionar una preceptiva y no se quedó dentro de sus límites, él fue mucho más allá, como solo los grandes logran crecer: “El problema —contaba en la misma entrevista— es que Trompoloco es un clown de cara blanca, y debe destacar en los sucesos que él cuenta todo el aspecto humano, de allí que se piense que el personaje es triste, pero en realidad, es tierno. La ternura es uno de los componentes humanos que aparece con más frecuencia en cualquiera de las historias que se cuentan y eran, justamente, las que destacaban. No creo que la canción “Di por qué”, casi convertida en un himno infantil, sea un tema triste, todo lo contrario, es tierno, y así es Trompoloco, dulce, travieso, risueño y tierno como cualquier niño”.<br />
Como solo un genio puede hacer, Erdwin improvisaba en cada actuación. Cuando llegaba al lugar de trabajo nunca tenía nada predeterminado en su mente. Se miraba al espejo y se preguntaba cuál de entre todos sus personajes era él esa noche, hasta que se vestía con sus ropas de clown y se sentaba a pintarse la cara. Cuando terminaba la toilette y se colocaba la nariz grandota de Trompoloco la metamorfosis llegaba a su fin, y entonces, momento mágico, Erdwin Frenández desaparecía y Trompoloco tomaba su cuerpo y su alma. Por eso podía salir a escena y hablar a los niños de cosas pequeñas y cosas elevadas, pero siempre con aquella mirada suya y aquel gesto de inclinar la cabeza con timidez sobre el hombro, con aquel suave pudor de niño crecido que se siente desnudo en su cuerpo de adulto, como si lo hubiera robado a escondidas y ahora fueran a descubrirlo,  porque le queda demasiado grande. Cada vez que yo lo veía actuar, ya fuera en la carpa o en la pantalla del televisor, sentía un dolor muy dulce dentro del pecho y pensaba, tristísima, que mi payaso estaba a punto de morirse, y cuando lo escuchaba cantar su canción Dí por qué, en la que se veía aún más frágil, casi como recubierto de plumón, aquella sensación crecía dentro de mí de un modo insoportable, y me desesperaba ante la imposibilidad de correr a salvarlo, pero, sobre todo, me hacía sufrir que él no supiera que yo estaba allí, dispuesta a los más tremendos sacrificios para protegerlo del mundo. Hoy sé que todos aquellos sentimientos que me dominaban mientras él actuaba se pueden resumir con una sola frase: el actor extraordinario ¡conmovía! Raro don. El día que lo vi en un espacio televisivo de entonces donde se adaptaban obras del teatro mundial, con su mano puesta sobre el hombro de una  Consuelito Vidal joven y bella que como Yerma destrozada lloraba la sequedad de su vientre, fui incapaz de reconocer a mi payasito en aquel  trigueño recio, atractivo y con unos ojos negros donde la pasión se derramaba como fuego. Mi madre me dijo: “Mira, ese es Trompoloco”, pero yo no le pude creer…<br />
La brevedad propia de los espacios del periodismo digital me impide extenderme en un análisis de los restantes relatos del libro. Podría hacerlo y este trabajo quedaría como una reseña literaria más, pero prefiero hablar de un aspecto de la personalidad de Erdwin Fernández sobre el que algo he encontrado revolviendo archivos, pero que no me parece haya sido tratado hasta ahora con la debida atención: su ética artística, pero sobre todo, su ética humana.<br />
En Cuentos de payasos no hay una página donde su autor no deje bien en alto los valores humanos de la gente de circo, a quienes llama “los grandes resistentes”. Con delicadeza y respeto evoca la solidaridad humana que suele imperar entre ese peculiar grupo de seres que vive y muere bajo las carpas, hermanado no pocas veces por la pobreza y las deformidades físicas, las frustraciones, la perdida de sueños, pero también por el espíritu tenaz que entrega lo mejor de sí en cada actuación y se levanta cada mañana con el mismo amor a la vida, aunque cada mañana la vida se levante con el mismo desamor hacia ellos que la noche anterior y todas las noches y días de sus vidas. Grandes virtudes humanas como la fuerza de una vocación, el respeto al trabajo, la tolerancia, la comprensión, la piedad, el valor, la tenacidad sin límites, la honestidad, y muchas otras, laten con entrañable fuerza en una prosa serena, melancólica, en ocasiones triste, pero siempre llena de la luz de la esperanza, de la confianza en el Hombre y de resonancias cercanas al espíritu más íntimo de la poesía.<br />
Edwin no creía que la misión del payaso y el clown fuera solamente hacer reír. Él veía el humor como un vehículo para inducir a pensar: “Señalar que los “cabeza de huevo” hacen esto o lo otro, y que las personas se rían sentadas en sus casas, y digan: ¡eso es con otro! porque no interiorizan el mensaje, es una pérdida de tiempo. El humor no está obligado a ofrecer soluciones, el humor es para señalar, inquietar y que las soluciones las encuentren quienes tengan poder para hacerlo. Quienes hacemos humor tenemos en este momento cosas más importantes que rescatar: los valores eternos y universales del hombre, que casi los hemos perdido, la caballerosidad, la generosidad, la cortesía, el respeto, la honradez son valores humanos que han sobrevivido a todos los cataclismos del mundo y que tenemos que rescatar”.<br />
Dejo aquí algunos datos sobre su larga carera. En 1959 se unió al Circo Nacional de Cuba y fue de gira por varios países latinoamericanos. En la década del 60 formó parte de Teatro Estudio dirigido por Raquel y Vicente Revuelta. En 1962 fundó y dirigió el programa infantil Amigo y sus amiguitos. Participó en 1964, junto a Consuelo Vidal y Sergio Corrieri en la antológica puesta televisiva de Yerma, con la dirección de Amaury Pérez García; y en 1967, es dirigido por Julio García Espinosa en el filme Las aventuras de Juan Quinquín, basado en la novela de Samuel Feijóo. En 1968, convencido de que su personaje Trompoloco lo estaba devorando como actor y como individuo, renunció a interpretarlo. Al final de su vida se dedicó a escribir.</p>
<p>Este es el humildísimo homenaje que, después de media existencia, rindo por fin a uno de los dioses de mi infancia.</p>
<p>Gina Picart
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<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/10/22/el-libro-que-me-ha-vuelto-a-hacer-llorar#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 21:51:54 +0100</pubDate>	</item>
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	<title>NUEVO MAILTO</title>
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<p>SALUDOS
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	<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 23:16:51 +0100</pubDate>	</item>
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