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<title>Hija del aire </title>
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<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 04:22:33 +0100</pubDate>
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<title>Hija del aire </title>
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	<title>Para los amigos Antoaneta, Ricardo y Juan Carlos Gil</title>
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		<description><![CDATA[<p>Antoaneta, querida, gracias por tu generosa opinión sobre mi cuento Apocalipsis paloma sobre nieve. También me gusta mucho y disfruté realmente escribiéndolo. En cuanto a los poemas, no te preocupes, haré como me indicas. Me he demorado porque tenía bloqueado el ordenador. </p>
<p>Ricardo, en este momento no tengo información suficiente para responder a cabalidad sobre los datos que me pides, pero sí sé esto: Martí, increíblemente, era casi desconocido entre el pueblo cubano y siguió siéndolo bastante tiempo después de su muerte. Fueron Néstor Leonelo Carbonell, su amigo de Tampa y fundador del club Ignacio Agramonte, y sus tres hijos quienes lucharon mucho por darlo a conocer. Con esto te digo que no creo qe doña Leonor disfrutara del reconocimiento público que merecía y merecerá siempre, pues fue una gran mujer. Carmen mucho menos, pues jamás le ha sido perdonado que se separara de Martí, y se la ha acusado muy injustamente de ambiciosa y deseosa de regresar sola a Cuba para vivir bien, lo cual, como he tratado de explicar, no era cierto. Es verdad que después su vida mejoró, pero... eso fue después.</p>
<p>Juan Carlos Gil: Sinceramente gracias por tu extrema gentileza, que sé valorar. En cuanto a la conservación de aquella época en la memoria..., lamentablemente me parece que de la memoria no pasará. Ojalá tus deseos se hicieran realidad, pero todo indica que no será como sueñas. Sueño que compartimos, así que también compartiremos la frustración. Me encantan tus comentarios, de verdad. Son muy estimulantes. El artículo sobre el teatro cubano es uno de los que más me ha gustado escribir, pero también uno de los que más me ha entristecido.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/02/03/para-los-amigos-antoaneta-ricardo-y-juan-carlos-gil#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 07:36:28 +0100</pubDate>	</item>
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	<title>PARA REINIER Y RENÉ</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/25/para-reinier-y-rene</link>
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		<description><![CDATA[<p>Muchas gracias por sus comentarios sobre mi artículo La aristocracia cubana frente al espejo. Trataré de ofrecer información sobre el Conde de Lagunillas. En cuando a la decadencia de nuestra aristocracia ... mi humilde opinión es que la historia de Cuba no es un proceso armónico, sino lleno de fracturas bruscas y radicales, que apenas si dieron espacio y tiempo para que los fenomenos agotaran su natural devenir, algo demasiado complejo paa debatir en un blog, pero sería tentador intentarlo. Solo que yo no soy historiadora profesional y eso me detiene un poco, porque si hay algo que me molesta es la falta de profesionalidad y el diletantismo, y no quisiera incurrir en tan feos vicios. Pero la verdad es que el tema resulta apasionante. No tengo inconveniente en que si algún lector puede aportar material u opiniones sobre este asunto los envíe a este blog y yo los pueda publicar. Solo pido, por favor, que nos comportemos como amantes de la investigación histórica, porque nunca permitiré que este blog se convierta en tribuna política y mucho menos politiquera. Así que si alguien envía algo será muy bienvenido, pero no pongan a la bloguera en aprietos. N es mucho pedir, creo.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/25/para-reinier-y-rene#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 18:50:51 +0100</pubDate>	</item>
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	<title>ORIGEN Y ESPLENDOR DEL TEATRO CUBANO</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/20/origen-y-esplendor-del-teatro-cubano</link>
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		<description><![CDATA[<p>Cuando uno se sienta en la butaca de una sala teatro, ya sea El Sótano, el Hubert de Blanck, o una más imponente como el Carlos Marx o el Gran Teatro de La Habana, y disfruta en la oscuridad del espectáculo de unos actores que van y vienen por la escena declamando bocadillos, cantando o simplemente representando la vida, nunca se acuerda de preguntarse cómo surgió este arte en la isla de Cuba, verde y feraz en el centro del Caribe, la tierra más hermosa que ojos humanos han visto.<br />
      El teatro NO  llegó a Cuba con los conquistadores españoles, como muchas personas suelen creer. Como ocurre en todas las culturas en sus más primitivos estadios de desarrollo, ya pueden identificarse ciertas expresiones teatrales entre los aborígenes cubanos, pertenecientes a los grupos aruacos de Las Antillas. Estos grupos ejecutaban a nivel tribal el famoso y no menos misterioso areíto, consistente hasta donde hoy sabemos en un conjunto de música, baile y pantomima. El areíto tenía un objetivo mágico-religioso, y se proponía dar a los hombres poderes sobre la naturaleza e invocar la protección de los dioses. Es posible, aunque no está definitivamente probado, que incluyera  alguna forma de representación de mitos pertenecientes a la cosmovisión de este grupo indígena antillano.<br />
     Los conquistadores españoles que vinieron a establecerse en suelo cubano ya conocían y trajeron consigo formas teatrales provenientes de la Edad Media, pero durante los primeros años de su estancia en Cuba todo se redujo a danzas, juegos e invenciones, escenificadas a las puertas de las escasas iglesias levantadas con urgencia en los poblados recién fundados, y siempre con motivo de alguna festividad  o celebración religiosa.<br />
      Pedro Castilla, primer director de escena  cuyo nombre ha llegado a  nosotros, fue el hombre que montó en la villa de San Cristóbal de La Habana una danza para la fiesta del Corpus, el 12 de mayo de 1570. Tres años después y para la misma fiesta, las Actas Capitulares del Cabildo habanero mencionan nuevamente su nombre junto con la ordenanza de que los gremios de sastres, carpinteros, zapateros y herreros monten sus respectivos juegos, llamados invenciones, para dar lustre a la celebración de aquel día, en lo cual Pedro Castilla les debe dirigir. Se añade también orden para que los negros horros se adhieran a la escenificación y ayuden en lo necesario a maese Pedro conforme él les indicara.<br />
     Y aquí surge un detalle muy interesante: la presencia de negros en las incipientes representaciones teatrales habaneras, lo cual, forzosamente, tuvo que imprimir a estas el primer sabor propio de nuestra tierra, aunque los asuntos y temas fueran entonces absolutamente hispánicos; porque los negros, obligados a adoptar la religión católica, apostólica y romana, tenían en su poder un arma terrible que los ayudaba a preservar las culturas y tradiciones que se habían traído colgando de sus grilletes en las bodegas de los barcos negreros. Esta arma eran los cabildos negros.<br />
     Los cabildos, asegura Ortiz en su Catauro de cubanismos, eran casas provinciales donde se reunían negros y negras bozales de una misma tribu o nación y hacían celebraciones en los días festivos, en que tocan sus atabales y tambores y demás instrumentos nacionales, cantan y bailan en confusión y desorden con un ruido infernal y eterno. Los cabildos eran también asociaciones de socorro y ayuda mutua para prestar apoyo a sus miembros en caso de necesidad. Cada cabildo tenía un rey o una reina.  Vale decir que no fueron un invento cubano, pues existen pruebas documentales que demuestran su existencia entre los negros de Sevilla, España, mucho antes de que los peninsulares pisaran la isla.<br />
     Esta imagen del cabildo negro es la que capta la mirada del hombre blanco, quien no puede pertenecer a un cabildo ni conoce sus interioridades ni sus ceremonias secretas. Lo que en el año de gracia de 1528 un vecino de la villa de San Cristóbal denunció como escándalos insoportables en un cabildo cercano a su vivienda, muy bien pudieron ser danzas o patakines representados por los asistentes a tal celebración. Y los patakines africanos, al ser representados, aunque sea como parte de un ceremonial religioso, se convierten en una forma de teatro primitiva y ritual, pero teatro al fin. De estos cabildos o asociaciones de negros libres salían los ayudantes de maese Pedro de Castilla, nuestro primer director de escena.<br />
     Un breve y sencillo cotejo de fechas puede demostrar que si la villa de San Cristóbal de La Habana fue fundada en su actual emplazamiento en 1519, solo siete años después ya había en ella cabildos y por tanto, ya contaba con ciertas formas teatrales africanas de naturaleza ritual, o sea, teatro ontológico. Y no hay que pensar que las diversiones de los negros estuvieran exclusivamente destinadas a los africanos y sus descendientes al margen de la población blanca, pues si bien  no eran fiestas de blancos, en los arrabales donde vivían los negros libres tanto dentro como fuera de las murallas también vivían mestizos y gente blanca de muy bajo nivel de vida. El intercambio social entre esta población marginal y otras capas superiores se daba a través de los oficios, ya fuera mediante el alquiler de esclavos o el desempeño de los artesanos que prestaban servicios en las casas y palacios de la ciudad. Y el intercambio de servicios trae indefectiblemente un intercambio cultural. ¿Acaso no fue en un baile de negros donde Leonardo Gamboa, invitado por otros jóvenes patricios, conoció a Cecilia Valdés?<br />
      Si bien hasta 1577 hay representaciones de autos sacramentales y misterios en la isla, es en ese mismo año que las Actas del Cabildo habanero reflejan la aparición del primer autor dramático en la capital. Su nombre fue Juan Pérez de Bragas, y al parecer su composición estaba concebida para ser recitada o declamada y no era una obra tal como hoy las que hoy conocemos. Luego de ser revisada y aprobada por el Obispo y el señor Teniente, se le pagaron por ella cuarenta ducados.<br />
     Once años más tarde, en 1588, ya las Actas del Cabildo reflejan la existencia de toda una compañía teatral, nada menos que de comedias, género que tan bien se aviene con el legendario carácter chocarrero de los nativos de esta isla. Se presentaron también en una fiesta del Corpus, pero entonces todavía  no se les llamaba actores a sus integrantes, sino farsantes. Se les pagaron vente ducados, lo que demuestra que desde su nacimiento en el Nuevo Mundo el teatro pagó mal a los actores, o por lo menos les pagó menos que al director  y al dramaturgo.<br />
     El hecho de que se haga mención tan reiteradamente a la fiesta del Corpus se debe a que era, dentro de la liturgia cristiana, la más celebrada por los conquistadores. Ya en 1597 son mencionados en las Actas Capitulares los entremeses, forma de representación propia del teatro medieval español (recuérdense los populares entremeses de Cervantes),  y en 1599 ya se habla de comedias.<br />
     Entre estas dos fechas consta una primera representación teatral de una obra cubana. Conocemos la noticia por una crónica de la época, que data de 1598, donde se explica que dicha obra se debe  a los mancebos de la población, quienes han montado la pieza en honor al Gobernador. Debió celebrarse la noche de san Juan, y para esa ocasión se mandó construir una barraca en las cercanías de la fortaleza.  La comedia se llamaba Los buenos en el cielo y los malos en el suelo, en la más pura sangre del futuro teatro bufo cubano. Era el primer espectáculo de esta clase ofrecido en la ciudad de La Habana y es fácil comprender que debió atraer como un imán a la población.<br />
     La variopinta concurrencia, totalmente desconocedora de la disciplina necesaria a un auditorio teatral,  debió aglutinarse dentro de aquella especie de choza gigante, sentándose en las primeras filas la gente principal de la villa, y detrás el pueblo llano. Sudando a mares bajo los paños de indumentarias en nada apropiadas para los rigores del clima, sin mucho oxígeno en el local cerrado y poseídos por la excitación que provoca lo desconocido, aquel grupo se puso a alborotar de lo lindo, y cuando los actores salieron al improvisado escenario y dieron comienzo a la representación, la gente siguió hablando y comentando en voz alta y nadie quería callarse. El señor Gobernador Juan Maldonado Barnuevo, cansado de agitar inútilmente su campanilla admonitoria,  tuvo al fin que erguirse en toda su estatura y requerir a los vocingleros, amenazándolos rudamente con enviarlos al cepo si no volvían prestamente al orden y concierto necesarios. A pesar de la euforia y la exaltación reinantes en el lugar la representación siguió su curso y se extendió  hasta después de media noche;  y según documentos de la época, el espectáculo gustó tanto que aquel  respetable público volvió a irrumpir en vivas manifestaciones de entusiasmo que se acompañaban de pataleos y griteríos, exigiendo briosamente que se repitiera la representación. Los actores, sintiéndose quizás presionados por la voluntad de diversión de los presentes, y juzgando la Autoridad poco recomendable llevar la contraria a semejante público, accedieron a la demanda y todo el mundo permaneció dentro de la barraca hasta las primeras luces del alba, con gran júbilo y contento de los espectadores.<br />
      Se dice, sin embargo que esta noticia no es verídica por haber en ella ciertos datos anacrónicos, como por ejemplo, el hecho que las representaciones se hiciesen de noche, ya que no era esto  lo acostumbrado ni siquiera en Europa, donde solo comenzaron a ofrecerse representaciones nocturnas  a mediados del XVIII. Sin embargo, reflexionando sobre este punto se me ocurre pensar que tal vez los habaneros prefirieran presenciar aquella representación con el sol en retirada debido a los calores que siempre han agobiado a la villa cristobalense. ¿Podrá saberse de cierto alguna vez?<br />
     Se dice que las primeras representaciones dramáticas realizadas en  nuestro país se llevaron a cabo a las puertas de la Catedral de La Habana, y lo mismo que en la Europa medieval, consistieron en autos sacramentales, loas y danzas de carácter sacro. Más tarde, cuando los inquietos capitalinos le tomaron apego al espectáculo de los cómicos, se levantaban tablados de madera al aire libre en el callejón de Jústiz, entre la Plaza de Armas y el mar, para representar allí los muy  gustados entremeses.<br />
         El 18 de mayo de 1776 se terminó el primer edificio construido en Cuba expresamente  con carácter de teatro para ofrecer representaciones a la población, como ya era tradicional en el Viejo Mundo. Se le dio el nombre de Coliseo. Este inmueble estuvo ubicado frente a la bella Alameda de Paula, recién inaugurada por aquel entonces,  y se encontraba entre las calles Acosta, Oficios, Luz y el mencionado paseo. Concebido por el arquitecto habanero Antonio Fernández Trebejo, fue considerado en su tiempo por los viajeros que andaban de tránsito por la isla como el más hermoso que se le pudiera atribuir  a la monarquía española. El viajero francés Etienne Michel Masse, quien lo visitó después de remozado y ampliado en 1792, llegó a calificarlo como superior a todos los teatros de los Estados Unidos, tanto por su construcción y distribución interior como por la calidad de sus músicos y actores. Como dato curioso anotamos aquí que su interior, incluido el lunetario, era completamente de madera.<br />
     Según los estudios realizados hasta el día de hoy, la primera obra dramática conocida como escrita  íntegramente en Cuba fue El príncipe jardinero y fingido Cloridano, comedia de enredos al estilo clásico español, de autor anónimo, aunque se cree que se debe a la pluma del fraile habanero José Rodríguez  Uscarres, alias fray Capacho. Y el primer actor dramático cubano, Francisco Covarrubias, apareció en escena a fines del XVIII. Su verdadera profesión era la de médico cirujano, pero se inició como actor aficionado a los diecisiete años. Murió septuagenario después de casi seis décadas de una vida dedicada a las tablas.<br />
     Dos siglos y medio más tarde, en 1837 Francisco Martí construyó el teatro Tacón, cuyo costo se estimó entonces en alrededor de un cuarto de millón de dólares, según unos, y para otros la cifra en cuestión ascendió a cuatrocientos mil dólares, siendo la obra más costosa de su género  en el mundo  hasta ese momento. Pero tan astronómica inversión pronto fue recuperada con creces, pues el celebrado teatro se alquilaba en unos diez mil dólares oro por mes. Por sus escenarios desfilaron las mejores compañías  teatrales y  de ópera de Europa y América, y los mejores solistas del mundo, entre ellos Adelaide Ristori y otros divos italianos y franceses de fama internacional. Las compañías de ópera, en particular llegaron a ofrecer hasta cuatro funciones por semana ante una nutrida concurrencia entre la que se encontraba todo lo más granado de la sociedad habanera. Testigos presenciales aseguraban que el brillo de las luces en el cieloraso era eclipsado por el titilar de las joyas sobre los escotes de las patricias habaneras.<br />
     Pero es en  la  ciudad  de Matanzas, cuyo desarrollo acelerado debido al comercio del azúcar constituía la admiración de todo el que la visitaba, donde se construye un teatro realmente magnífico, el Sauto, obra singular de arquitectura y lujo sin límites, del que se han conservado descripciones de épocas pasadas que muestran vívidamente el brillo y la intensidad de la actividad teatral en Cuba. Así lo describe Dolores María de Ximeno y Cruz, acaudalada patricia matancera, en sus hermosas Memorias:<br />
...La sala deslumbradora de artística y gran riqueza, con la frescura de los edificios recién construidos; múltiples bombillas de gas alrededor de los cuatro pisos; la enorme araña en el centro de bronce y cristal centuplicaba la casi claridad diurna (...) las condiciones acústicas inmejorables, pues al igual que La Scala de Milán, posee nuestro teatro este privilegio que lo eleva hasta los primeros del mundo. Los palcos, con sus  simétricas divisiones, separan aquella doble hilera de mujeres bellísimas (...) damas majestosas, hermosas doncellas de recatado porte, caballeros correctísimos, y el público de las altas localidades, sugestionado a la vez por el orden, la riqueza, el arte y la hermosura.<br />
     Lola María continúa narrando cómo desde el palco de la Presidencia, ubicado en el segundo piso del teatro, el doctor Sauto llevaba el control de la representación, teniendo al alcance de la mano en la barandilla del palco una pequeña campanita que acostumbraba a agitar si el aplauso o el entusiasmo del público excedían los límites de las conveniencias sociales.<br />
      Para que se pueda apreciar en todo su esplendor el colmo del refinamiento a que llegaron los teatros de La Habana  y Matanzas, véase a continuación la descripción de un palco de lujo en el mencionado teatro Sauto, tomada de la misma fuente:<br />
El palco de mis padres se hallaba situado frente al de la primera autoridad, en el primer piso y con las mismas dimensiones, y   tenía un antepalco alfombrado, con paredes tapizadas de tonos claros, y recorriendo los ángulos y perfiles la fina vajilla dorada. La mesa de centro de malaquita sostenía un candelabro de bronce que surgía de la misma mesa, cuyas luces de gas flameaban en blancas bujías imitadas. Canapés de piel verde armonizaban en color con el jaspe de la malaquita, y por asientos, banquetas de todas formas y tamaños allí diseminadas... Un mueble de espejo, ancho, severo, inglés, ocupaba todo un testero, y en él, en pequeñas cestas de plata cubiertas por tejido de fino crochet, los blancos  azucarillos o panales, agua helada y del tiempo en preciosas jarras de plata cinceladas, como de hojas de nenúfar; ricas botellas y copas diminutas de Bohemia azul zafiro para el sorbo de licor, y otras mayores de transparente cristal muselina agrupadas en diversas bandejas. En las gavetas del mueble se guardaban los estuches de ricos habanos. Y armonizando con este testero, en otro, una como especie de panoplia, escudo que en el piso descansaba, muy raro, para abrigos y sombreros. Y allá en el palco, fuera en  la sala, doble hilera de sillones de rejillas, de alto respaldo para los caballeros, y en la fila delantera otros más pequeños y graciosos para las damas. En la puerta de aquellos gabinetes solíase colocar a algún mestizo joven de la servidumbre de la familia en cuestión, de buena apariencia y bien trajeado con librea y gorra, atento a prestar el más mínimo servicio requerido por los ocupantes del palco o a llevar y traer recados a los palcos vecinos.<br />
     Y así terminan estas  fugaces pinceladas testimoniales de dos épocas, comienzo y esplendor de un arte que gozó desde sus inicios en nuestra isla del singular y entusiasta favor del público en general, y que prestigió a nuestras tablas con la presencia y actividad de las mejores y más distinguidas figuras del arte mundial de aquellos años, colocando a La Habana y Matanzas  entre las primeras ciudades en importancia en el mundo internacional de la cultura y el disfrute del arte más exquisito y refinado.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/20/origen-y-esplendor-del-teatro-cubano#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 02:42:16 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>PARA ANTOANETA  ROMAN</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/20/para-antoaneta-roman</link>
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		<description><![CDATA[<p>ANTOANETA, querida, qué alegría me ha dado encontrar tu comentario aquí. Escríbeme para saber cómo llegaste. Y a los lectores de este blog les anuncio que Antoaneta Roman es una joven poeta rumana cuyos versos pronto voy a publicar en este blog. La he conocido recientemente y me honro con su amistad. No sé si Antoaneta querrá pensar en serio en dedicarse a la poesía, pero si ella lo hiciera, el mundo podría contar con una poeta maravillosa</p>
<p>Antoaneta, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡besos y abrazos muchos, amiga, que la Diosa te proteja!!!!!!!!!!!!!!!!!
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/20/para-antoaneta-roman#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 02:36:32 +0100</pubDate>	</item>
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	<title> A LISA Y JUANPA</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/13/a-lisa-y-juanpa</link>
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		<description><![CDATA[<p>Lisa, he intentado hasta romperme el dedo entrar en el sitio que me das y que me interesa mucho, pero no puedo. Si puedes, ayúdame.<br />
JuanPa, sí, Librealfin no debiÓ..., especialmente porque hubiera sido buenísimo que aclarara lo que casi ningún cubano sabe hoy: que hubo dos Marías Luisas, tía y sobrina: que la primera, la marquesa, no fue la que perdió el palacete pues murió mucho antes, y que la segunda, mecenas de pintores y amante del poeta español Manuel Altolaguirre, abandonó la isla mucho antes de la Revolu y escribió en cartas a sus amigos que no volvería nunca. Así que no parece que proceda mucho hablar de robos, aunque claro, eso es según  y como se quiera entender el asunto. De todos modos Libreafin tiene su propio blog, así que si quiere aclarar, añadir o lo que se le ocurra, esperemos que lo haga allí y nos deje aquí en paz, porque la intención de la polémica política no fue la que me indujo a hacerme este blog y no me interesa para nada.<br />
MUCHOS BESOS
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/13/a-lisa-y-juanpa#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 13 Jan 2010 18:39:27 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Para Librealfin, comentarista</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/08/para-librealfin-comentarista</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/08/para-librealfin-comentarista</guid>
		<description><![CDATA[<p>Reconozco, me inculpo, me flagelo, me goleo a mí misma y todos los otros términos de autocastigo que existan en el diccionario de la RAE o se te ocurran a ti, por desconocer la historia de cómo el palacete de la condesa Revilla de Camargo pasó a manos del Gobierno Revolucionario. No me parece exacto decir que el señor Fidel se lo robó, pues creo que nadie lo ha visto jamás haciendo uso particular del inmueble para su solaz y esparcimiento. Créeme, no tengo nada contra la condesa, como no sea saber que era la furibunda rival social de mi adorada, venerada y respetada Catalina Lasa del Río. Pero en lo personal, nada, te lo juro. La única reflexión que se me ocurre hacer para ti es que estoy casi, casi segura de que María Luisa, doña María Luisa, jamás me habría permitido entrar a su casa, a mí, escritora, periodista y todas las otras cosas que puedes encontrar en mi curriculum. Sin embargo, desde hace veinte años doy allí muy buenas lecciones de Historia del Arte a mi hija, que lo disfruta enormemente y que, en parte gracias a María Luisa —y a sus "robadores" como tú los llamas, me da igual— hoy es una mujer culta de gustos refinados. Para serte sincera, si hubiera que derramar alguna lágrima, la derramaría por las severas depredaciones que ha sufrido la casa de Catalina, mil veces más interesante y valiosa desde el punto de vista arquitectónico. ¿No quisieras acompañarme a echar unas lagrimitas por tan grande pérdida para el patrimonio nacional cubano...? Pues aunque ya eres librealfin, imagino que no habrás dejado de ser cubano/a... ¿o es que de verdad te crees que te has vuelto francés/a...? A propósito: ¿no quieres contar a mis lectores cómo fue a parar al Museo de Bellas Artes la famosa colección de arte antiguo del conde de Lagunillas...? Y para que me ayudes a ahorrar tiempo, ¿no quieres contar aquí cómo le fue "robado" el palacete a la señora Gómez Mena...? Si yo fuera tú, estaría dando gracias al Altísimo  porque los sansculottes de aquí no destruyeran todo, como las hordas de Atila en réplica de siglos anteriores. ¿No te parece que acá fueron más inteligentes...? Si es necesario rectifica mi francés, que no te odiaré por eso.  Una última cosa: yo no tengo militancia política. Si respondes, sería completamente ocioso que incluyeras argumentos en esa dirección.<br />
Feliz 2010, querido/a, te deseo muchos clientes.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2010/01/08/para-librealfin-comentarista#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 17:05:19 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>A JUAN CARLOS GIL</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/24/a-juan-carlos-gil</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/24/a-juan-carlos-gil</guid>
		<description><![CDATA[<p>Muchas gracias por tu benevolente acogida a mi articulillo sobre nuestro teatro Alhambra. Mi abuelo paterno era periodista, fue mucho allí y me contaba anécdotas comiquísimas. Tengo, gracias a él, una idea de lo que fue aquel teatro inigualable.<br />
Feliz año,<br />
Gina
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/24/a-juan-carlos-gil#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 01:33:08 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>FELICITANDO AL PLANETA Y A LA HUMANIDAD</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/14/felicitando-al-planeta-y-a-la-humanidad</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/14/felicitando-al-planeta-y-a-la-humanidad</guid>
		<description><![CDATA[<p>Quiero felicitar a todo el mundo POR EL NUEVO AÑO, no sé si ya es tiempo de hacerlo porque no tengo mucha noción del tiempo, pero mis deseos de todo lo bueno y hermoso que puede proporcionar el hecho de estar vivo son muy sinceros. Salud, amor, paz y..., por supuesto, dinero, sin el cual las primeras tres cosas se dificultan un poco. No tengo mucha fe en que el mundo vaya a mejorar, pero lo deseo con todo mi corazón. No tengo mucha fe en que las personas vayamos a ser mejores, pero lo deseo con toda mi alma. No creo que el mundo vaya a terminarse en el 2012, pero por si acaso, creo que lo más aconsejable sería vivir cada uno de nuestros días con la mayor intensidad posible y con el más auténtico fervor. Sé que estas fechas son muy hermosas en casi todas partes y el pertenecer a Occidente y a una cultura judeocristiana no me hará pensar jamás de otra manera: el ser humano es grande en todas partes y todos los dioses son útiles. No tengo mucha fe en que se logre algún día la paz en las zonas del planeta donde ahora no existe, pero la deseo para todos y muy especialmente para hebreos y palestinos, y que ninguno de los dos pueblos quede sin tierra donde amar, nacer y sepultar sus muertos, porque no hay un solo hombre en La Tierra que no tenga pleno derecho a ella. Lamento ser una persona más pesimista que optimista, pero aún con este defecto lamentable y con la crónica imposibilidad para la fe que siempre he padecido, hago votos porque 2010 no sea otro año con más de lo mismo que hace penar a la Humanidad, sino una toma de conciencia definitiva para que salvemos al mundo trabajando en serio y no solo desde las palabras. No creo mucho en el mejoramiento humano (esta frase se la tomo prestada a nuestro Martí), pero tampoco creo que sea una empresa imposible, siempre y cuando crezca entre la especie humana la capacidad para la tolerancia de la Otredad en cualquiera de sus manifestaciones, y aprendamos de una vez que el Otro comparte nuestra sustancia, nuesto aire, nuestro sol, y por tanto lo que nos toca es tender la mano para estrechar la suya. Seremos idiotas si no lo hacemos pronto, peor aún: pronto ya NO SEREMOS si no lo hacemos ¡AHORA!.</p>
<p>Con todo mi amor hacia mis semejantes, menos por quienes aman la guerra y el exterminio, AUNQUE TAL VEZ NECESITEN MÁS AMOR QUE NADIE, PERO YO NO SOY CAPAZ DE DÁRSELOS,</p>
<p>Gina Picart
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/14/felicitando-al-planeta-y-a-la-humanidad#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 15:16:10 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>SOBRE EL TESORO DE LOS MANSO DE CONTRERAS</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/10/sobre-el-tesoro-de-los-manso-de-contreras</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/10/sobre-el-tesoro-de-los-manso-de-contreras</guid>
		<description><![CDATA[<p>Oye, Du, no creas que esa familia de los Manso de Contreras es un caso único en nuestra feraz isleta. El clan patriarcal de Oscar también tiene una herencia hipergaláctica en un banco de Londres, pero no pueden reclamarla porque no saben en cuál banco está, algún gracioso de la familia vendió la colección de periódicos antiguos entre los cuales se encontraba el que contenía la información. Jajajaj, no te imaginas cómo lloramos a coro todos los días en el desayuno, mojando las gaceñigas. ¡Qué <em>Los sobrevivientes</em>, Benítez Rojo ni ocho cuartos!
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/10/sobre-el-tesoro-de-los-manso-de-contreras#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 07:19:03 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>a Generic Viagra</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/10/a-generic-viagra</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/10/a-generic-viagra</guid>
		<description><![CDATA[<p><em>Muy bien por los datos sobre la historia de Santiago de Cuba, aunque siento como alucinante que me escriba alguien que se hace llamar Generic Viagra</em>. <em>Si quieres </em><strong>levantar</strong><em> la historia de Santiago, bien por ti, aunque no me parece que aquí en este blog alguien la haya bajado del sitio que merece en la historia de Cuba, y menos en el artículo sobre la ciencia ficción. Pero... yo creo en la plena libertad de expresión, así que exprésate no más.  Solo te ruego que, si vuelves a dejar un comentario, cambies ese login oloroso a spam y te pongas uno más humano o de cualquiera de los otros dos reinos de la naturaleza, porque soy paranoica y, al leerlo, me ha dado la impresión de que esta noche tocarán a mi puerta unos extraterrestres enviados por alguna transnacional farmacéutica para abducirme. Pórtate bien y no reincidas. </em>Gots mil uns<em>, y si no se escribe así, no me importa, porque ortografía de más o de menos, </em>Dios está con nosotros<em>.MUACCCC
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/10/a-generic-viagra#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 07:09:05 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>A BENIGNO DELGADO HERNÁNDEZ</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/07/a-benigno-delgado-hernandez</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/07/a-benigno-delgado-hernandez</guid>
		<description><![CDATA[<p>Ojalá se te ocurra echar una mirada por aquí, Beny. No puedo usar mi cuenta de yahoo. Por favor, escríbeme a gpicart@enet.cu.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/07/a-benigno-delgado-hernandez#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 05:58:26 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>EXCUSAS A LOS LECTORES</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/03/excusas-a-los-lectores</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/03/excusas-a-los-lectores</guid>
		<description><![CDATA[<p>Ofrezco excusas por no haber podido poner aquí todavía la tercera parte de <em>Aurorita en La Habana a la hora de los mameyes</em>, pero no se librarán de mí: en cuanto tenga menos trabajo la escribiré y la traeré para este salón.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/03/excusas-a-los-lectores#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 02:47:27 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title> el posible tema de la letra de El mandinga siguato?</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/01/el-posible-tema-de-la-letra-de-el-mandinga-siguato</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/01/el-posible-tema-de-la-letra-de-el-mandinga-siguato</guid>
		<description><![CDATA[<p>Oye, JuanPa, ¿tienes algun a idea sobre el posible tema de la letra de <em>El mandinga siguato</em>? Por Dios que muero de curiosidad al respecto.<br />
Otro abrazo
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/01/el-posible-tema-de-la-letra-de-el-mandinga-siguato#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 01:41:19 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>SOBRE EL SUNGAMBELO</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/01/sobre-el-sungambelo</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/01/sobre-el-sungambelo</guid>
		<description><![CDATA[<p>¡Ay, Juan Pablo, mira que me has hecho reír con lo del sungambelo! Mira que uno tiene cosas que aprender todos los días. Verdad que el criollo es pícaro por naturaleza antes que cualquier otra cosa. Bueno, tremenda metáfora el sungambelo. Muchas gracias por el dato, querido. Que haya más.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/12/01/sobre-el-sungambelo#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 01:39:19 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>CUANDO LA MÚSICA NO ES TAN INOCENTE...</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/27/cuando-la-musica-no-es-tan-inocente</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/27/cuando-la-musica-no-es-tan-inocente</guid>
		<description><![CDATA[<p>He crecido escuchando canciones maliciosas, pícaras, de doble sentido o abiertamente obscenas, y su contrapartida, las constantes quejas de maestros, periodistas, religiosos, funcionarios y personas que preferirían ser sordas antes que agonizar las veinticuatro horas de todos sus días bajo el martillete de estas cantinelas.</p>
<p>He crecido escuchando  disputas controversiales sobre si esta música, que he llamado maliciosa, es cultura o sub cultura, es arte o marginalidad. Si es producto de una pérdida alarmante de valores en nuestra sociedad, o de un debilitamiento del sistema educacional de la nación cubana; sobre si tiene la culpa el Gobierno, excesivamente liberal, que pone por la tele las instrucciones más descarnadas sobre cómo tener sexo, o se trata de una conjura del imperialismo para debilitarnos ideológicamente. En fin, que he crecido viendo buscar al culpable.</p>
<p>Pero lo que me he encontrado en medio de una investigación sobre la toma de La Habana por los ingleses, ha sido un libro del Doctor Julio Le Riverend, <em>La Habana, biografía de una provincia,</em> (Academia de la Historia de Cuba, La Habana, 1960) que ha venido a aclararme un poco las cosas. Por lo menos para mi consumo personal. Porque resulta que si ahora nos parecen inmorales las letras del reguetón, y antes nos lo habían parecido las de la Charanga y otras muchas agrupaciones y músicos individuales que sería engorroso enumerar aquí, hay que ver, señores, lo que cantaban los elegantes, solemnes y muy patrióticos habaneros de los siglos XVIII y XIX en esta capital tan fermosa y tan crónicamente fangosa.</p>
<p>La Habana bailadora tenía constantes celebraciones festivas, y las orquestas, en su mayoría integradas por músicos negros y mulatos, tocaban piezas llamadas <em>El cachirulo, Que me toquen la zarabandita</em> (¡donde se habla de Fray Juan de la Gorda Manzana!). Y pese a la existencia del cargo oficial de Censor, cuyo ocupante vigilaba la salud de la vida pública, la gente bailaba y se divertía con <em>La guabina</em>:</p>
<p>La mulata Celestina<br />
Le ha cogido miedo al mar<br />
Porque una vez fue a nadar<br />
Y la mordió una guabina.<br />
Dice doña Severina<br />
Que le gusta el mazapán<br />
Pero más el catalán<br />
Cuando canta la guabina.</p>
<p>Y algo posterior en el tiempo es la letra asombrosa de <em>El Sungambelo</em>:</p>
<p>De los sungambelos<br />
que he visto en La Habana<br />
Ninguno me gusta<br />
Como el de tu hermana.</p>
<p>Aunque no seamos gente de la colonia no hace falta mucha imaginación para deducir que un <em>sungambelo</em> debe de estar situado por delante o por detrás de la mitad inferior del cuerpo femenino, nos atreveríamos a aventurar que entre la pelvis y las caderas.</p>
<p>En 1840 lo mismo se escuchaba cantar a los habaneros melosas canciones europeas y otras compuestas en el país con el estilo del Romanticismo que imperaba en la época (<em>El destino, La Atala, Vivo en prisión oscura</em>, etc…), que otras mucho más pedestres como <em>El forro de catre, El mandinga siguato, Panetela pa la vieja, Baja la pata  </em>y otras, que también se bailaban con entusiasmo compartido por igual entre ricos y pobres. “Obras llenas de intención, de gracia y de ritmo”, afirma Le Riverend, y añade: “El elemento africano está dominando la música nacional y todas las clases lo van admitiendo, previo un discreto blanqueamiento”. Me pregunto sin cesar qué diría la letra de <em>El mandinga ciguato</em>. No sé por qué, entre todas es esa la que más despierta mi curiosidad.</p>
<p>Y todo eso ocurría a pesar de que en esos años coloniales y distinguidamente decimonónicos las clases sociales tenían muy bien definidos sus perfiles, y lo mismo sus lugares de recreación. La clase media y la aristocracia liberal bailaban en el Liceum Artístico y Literario de La Habana. El pueblo bajo, por todas partes. Cómo andarían las cosas de desbordadas y de mezcladas en la música habanera, cuando un señor tan importante como el compositor Rafael Saumell se sentía en la necesidad de añadir a las partituras italianas del repertorio de las orquestas que dirigía, una acotación al margen: “Ejecutar con sandunga”.</p>
<p>Hay que tomarse con calma la picardía, el doble sentido y la obscenidad de las letras de nuestras canciones actuales. No quiero decir que no debamos hacer nada, porque tengo muy claro que nadie tiene derecho de imponer a otros sus gustos musicales, ya sean buenos o degenerados. Me refiero a la parte filosófica, o si se prefiere, conceptual, de la percepción del fenómeno. No debemos sentir que la obscenidad es algo nuevo que nos invade como una marca nostradámica del fin de los tiempos o la acreditación de las profesías mayas, sino entender que es una de las muchas formas que adopta la cultura popular y no solo en Cuba, ni en el Caribe, ni en el tercer mundo. ¿Se asombraría usted mucho, lector, si alguien le dijera que en Alemania y los Países Bajos, a finales del XIX y comienzos del XX, las mujeres del pueblo y los obreros tenían, entre sus modos de burlarse de otras personas, el de detenerse en plena calle, levantarse la falda o bajarse el pantalón y mostrar el trasero a la víctima o víctimas de la burla? ¡Y encima menéarselo en pleno rostro a quien querían ofender!</p>
<p>Sin embargo, el continuo suceder histórico de un fenómeno cultural, su carácter masivo, su índole popular y cualesquiera otros argumentos se quieran enarbolar, así sean argumentos ideológicos o nacionalistas, no serán jamás suficientes para validar la imposición de formas artísticas a quienes simplemente no se identifican con ellas y no desean disfrutarlas. Me encantaría gritarle esto a mi vecina, quien todos los días amarga mi vida poniendo a todo volumen sus dividís reguetoneros, donde se habla de cuanta obscenidad, bajeza y pachorrada existen en el mundo, cuando a mí lo que me gusta y me conmueve hasta la médula es la música medieval y los cantos gregorianos. ¿Será el remedio que yo mude mi equipo de música para la ventana que está frente a la de mi vecina y le declare una guerra musical haciendo cantar a mis monjes a todo lo que dé mi equipo? ¡Estaría bueno ver una tropa de monjes medievales armados con garrotes alzándose los sayales para precipitarse a mayor velocidad sobre una horda de reguetoneros armados con navajas y dientes de oro! Alucinante, peyotlesco... ¿O tendré que escribirle una carta explicándole que mi esposo me enamoró con las mayores finezas y nunca macho alguno me exprimió para después despreciarme como objeto del deseo? ¿Explicarle que no me interesa llevar pelo suelto y carretera en un cadillac de lujo junto a un tipo tremendo cubierto de tatuajes y con colmillos argentados intercalados de a dos? ¿Cómo hacerle comprender que sus gustos son mis disgustos y que su conducta me molesta enormemente? O algo mucho más elemental: que su música no me deja dormir...</p>
<p>Es dudoso que algún día se llegue a un acuerdo entre los bandos en pugna. Lo único que se me ocurre como posible solución es inundar el mercado con canciones tan buenas como lo fueran en su tiempo las de la Nueva Trova, que interesen a todos, que involucren sensibilidades disímiles. Porque hay que hacer una distinción inteligente, oportuna y socialmente útil: el reguetón, como la trova o la música sinfónica, puede tener mucho valor como forma musical —y precisamente porque tiene raíces tribales no seré yo quien lo niegue—, pero lo que lo hace tan indeseable son sus letras, portadoras de las actitudes y enfoques de un mundo marginal del que ningún beneficio saldrá para el desarrollo de la sociedad cubana. No es alentando la inferioridad de la mujer, la supremacía del sexo machista y salvaje, la vida de pandillas, la violencia, el crimen y la irracionalidad como se edifican la identidad cultural ni la integridad de una nación. Es terriblemente insultante que se nos quiera convencer de que estas letras que suelen degradar la condición humana son la verdadera música popular. Una cosa es la picardía de <em>La guabina</em>, y otra muy diferente las letras de Don Omar asegurándole a un tipo que lo van a matar lentamente y que lo que le van a hacer le va a doler mucho.</p>
<p> Una cosa me queda muy clara: ni los mejores compositores, los mejores intérpretes y los mejores instrumentistas podrán nada jamás en una batalla frontal contra la abierta complicidad que sostienen los medios con estas formas de cultura que gozan del favor de amplias zonas de la población, sí, es verdad, pero nunca de otros sectores que son y serán siempre más amplios. El verdadero espacio de esta música no está en las emisoras radiales ni los canales de la televisión copando casi todo el espacio sonoro y visual de que disponemos en el país, sino en los espectáculos bailables, a donde van a disfrutarla solo aquellos que deseen hacerlo y sin molestar a los demás. Los escuchas caseros ya son harina de otro costal. Solo educando el gusto musical de nuestra población podría repararse en algo el mal que ya se ha hecho, pero no solo de eso se trata. Se trata de cambiar, fundamentalmente, la mentalidad machista, homofóbica y en algunos casos abiertamente racista de una población que a estas alturas debería haber superado con creces esas lacras del pensamiento, en lugar de cooperar con todos estos males, como hacen las emisoras y los musicales de televisión, difundiendo a través de la música una ideología abiertamente marginal, violenta y típica del subdesarrollo.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/27/cuando-la-musica-no-es-tan-inocente#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 01:48:50 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>UNA CONSOLACIÓN</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/25/una-consolacion</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/25/una-consolacion</guid>
		<description><![CDATA[<p>Culturales / De libros y autores  </p>
<p>Ver todos<br />
 ESTE TRABAJO ACABO DE DESCUBRIRLO EN LA WEB DE LA EMISORA HABANA RADIO, DE LA OFICINA DEL HISTORIADOR DE LA CIUDAD. COMO ESTOY UN POCO DEPRE HOY, ME GUSTÓ HALLARLO. ESPERO SEPAN ENTENDER Y DISCULPAR MI PEQUEÑO ATAQUE DE EUFORIA</p>
<p>El reino de la noche<br />
(2009/04/10)<br />
Por: Marilú Rodríguez Castañeda maryrc1204@gmail.com</p>
<p>La colección La Rueda Dentada, bajo el sello de la Editorial Unión, pone a disposición de los lectores un libro finalista en el Concurso de narrativa Alejo Carpentier, de la escritora cubana Gina Picart.<br />
Un volumen de cuentos que contiene 6 historias sobre seis mujeres singulares, recreadas en distintas épocas.<br />
El reino de la noche es de esas obras que cae en las manos y no podemos abandonarla hasta completar la última página. Está escrita con una prosa de suprema elegancia y pulcritud lingüística, donde lo novedoso es esa fluidez del lenguaje, que nos hace parecer a nosotros los lectores que escribir es un oficio fácil, porque cada historia se deja leer con facilidad, y la atmósfera de suspenso recreada en cada una de ellas por la autora nos mantiene expectantes.<br />
Gina Picart  nace en La Habana en l956. Es narradora y crítica literaria. Ha publicado los libros La prosa del ángel (Editorial Unión l994); ganadora del Premio David de Ciencia Ficción en l990 y del Pinos Nuevos de Narrativa en l993, publica El druida (Extramuros año 2000) y Malevolgia (Letras Cubanas 2006). Cuentos y artículos suyos han aparecido en diversas revistas y antologías cubanas y extranjeras<br />
Los textos que aparecen en el libro El reino de la noche, que estamos presentando esta tarde, han sido escritos con una brillantez sorprendente, marcados con el timbre personalísimo de su autora, donde la armonía, el estilo y el tono en la narrativa se mueven en una misma cuerda de total equilibrio.<br />
Echamos mano a una de estos relatos que se cuentan en este volumen, donde Gina Picart superpone su historia bajo el título Serata de Gala con la obra El acoso de Alejo Carpentier. Y refunde como ella misma dice la locación teatral, la propia Habana, y ese Estudiante  personaje que es el Estudiante perseguido de la novela carpentereana con la Catalina Laza de Serata de Gala. Y aquí se nos deja ver la erudición de la autora en esta fusión perfecta. Como ella dice su modesto homenaje al ilustre Alejo, uno de los más grandes escritores de las lenguas hispánicas.<br />
Veamos un fragmento del cuenta Serata de Gala donde el personaje femenino, revolucionaria dama de la sociedad habanera de entonces, se entrega al Estudiante de El acoso.</p>
<p>...¿Por qué no te encontré cuando yo misma era la luna llena, cuando tenía todo para dártelo a ti? La camita pequeña acoge nuestros cuerpos anudados en apretado haz. Quiero beber tu sangre, digo, mientras lo siento incrustarse en mi interior tan certero como una espada victoriosa. No dice una palabra, pero sus nalgas apretadas se afana sobre mis muslos con la tenacidad de un buscador de oro; mi cuerpo se doblega ante la gloria de su empuje y no tardo en recobrar el fragoroso vértigo del hambre bien saciada, que dejé de sentir hace ya tanto tiempo. La luz de su lámpara demora en extinguirse, y cuando muere, me queda el brillo de la luna para contemplar su faz inerme perdida entre mis senos, sus labios entreabiertos que ahora quiero retener para siempre. Sigo besándolo mientras un último temblor se escapa de mi vientre enriquecido con la joya mejor: el semen oferente en que culmina la eclosión del amor. Ya no se mueve mi bienamado; voy lamiendo la hostia bendita que se derrama de su glande, eucaristía con que me premian los cielos, desatados en aguacero torrencial sobre una Habana, que nunca volverá a ser igual después de este momento.</p>
<p>A todos nuestros lectores les decimos que este es un libro que no se puede dejar pasar. El reino de la noche, de Gina Picart, es una lectura recomendada que se encuentra al alcance de todos en las librerías de la ciudad.<br />
Hasta aquí nuestro comentario de hoy. Recuerde que los libros siempre están esperando por usted. Acérquese a ellos que lo ofrecen todo sin pedir nada a cambio.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/25/una-consolacion#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 16:30:52 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>UNA PETICIÓN UN POCO LOCA</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/24/una-peticion-un-poco-loca</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/24/una-peticion-un-poco-loca</guid>
		<description><![CDATA[<p>Sé que esto es un poco loco, pero un blog puede servir para muchas cosas. El caso es que he visto una hermosa joya hindú que consiste en un colgante de plata, una pieza redonda y grande, que pende de una cadena de hilo negro. Así, sencillamente: un hermoso collar de hilo negro algo más grueso que un dedo, que recuerda, por la forma en que está colocado el hilo, una de esas pilas de soga donde la soga cae desde arriba y se apila formando círculos unos encima de los otros. El cierre es una esfera de plata, y en el otro extremo una especie de ojal del mismo hilo. Cuando fui a desatarla para probármela, la esfera del cierre se cayó y el hilo que estaba debajo de ella se soltó y se"despeluzó", como decimos aquí. No es una joya usual en Cuba, así que no sabemos cómo arreglarla. Si alguien tiene idea, por favor, ¿podría hacer alguna indicación? Me gustaría ayudar a la amiga que me permitió probarme su joya y que se ha fastidiado por mi torpeza.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/24/una-peticion-un-poco-loca#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 16:16:18 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>LA CEREMONIA DEL TÉ EN LA HABANA</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/23/la-ceremonia-del-te-en-la-habana</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/23/la-ceremonia-del-te-en-la-habana</guid>
		<description><![CDATA[<p>OJO: Lo que publico abajo es una especie de notita de prensa que he hecho para mi emisora, así que me ha salido un poquín estirada y falta de naturalidad. Lo importante es que la Ceremonia del Té fue hermosa, aunque había tanta gente en el salón que mi esperanza de vivir la parte espiritual del asunto se fue volando no más vi aquella multitud. Pero los japoneses son siempre tan corteses, tan educados, las japonesas tan elegantes, la ceremonia misma es tan bella aún cuando haya que limitarse a contemplar su parte exterior, que valió la pena. Y los cubanos se veían encantados, estoy segura de que lo disfrutaron mucho. Aparte de nuestra habitual manera de desplazarnos con demasiada rapidez, lo cual contrasta fuertemente con el tempo lento de los japoneses, estuvimos muy bien y nos portamos deliciosamente, y todo el mundo se emocionó con la posibilidad de asistir a una Escuela de la Ceremonia del Té (los cubanos no somos buenos en eso de ocultar los sentimientos). Además, uno puede pasarse la vida entera sin contemplar un rostro de persona sabia como el que tiene el Maestro. Me gustaría presumir de haber visto muchos rostros como el suyo, pero si lo hiciera mentiría. Solo recuerdo el rostro de Romez Chandra, que también tenía esa misma serenidad. Hablé con él unos minutos hace muchos años y jamás he olvidado esa experiencia. Creo sinceramente que nuestro mundo moderno tiene una fuga insellable de espiritualidad, y cada día que pase se hará más difícil llegar al interior de uno mismo. Es paradójico: parece que el hombre podrá ir a la Luna y tal vez a todo el sistema solar, pero no podrá viajar al interior de su propia alma. Nada, que estamos jodidos.</p>
<p>NOTA DE PRENSA</p>
<p>La Ceremonia del Té, ofrecida por la Embajada de Japón en Cuba, tuvo lugar ayer en el Centro Hispanoamericano de cultura con una sorprendente asistencia de público que llenó el salón y aún presenció de pie las dos horas de duración de la actividad.</p>
<p>La Ceremonia del Té, una de las más tradicionales y antiguas de la cultura japonesa, tiene siglos de existencia, y es una actividad de carácter social que los japoneses celebran habitualmente en una pequeña casa algo alejada de la casa de vivienda de la familia, y convenientemente habilitada solo para ese fin. El lugar carece de muebles, teniendo solo un tatami o piso y una pequeña mesa donde se prepara la infusión. Los utensilios suelen ser un legado familiar muy valioso y apreciado. Se colocan directamente sobre el suelo y antes y después de a preparación del té deben ser purificados (limpiados) varias veces por el dueño de la casa, que es la figura más importante dentro de la familia y quien tiene a su cargo la ceremonia de principio a fin. Al fondo del tatami hay un arreglo floral y cuelga de la pared algún texto alegórico que expresa el estado de ánimo favorable con que el oficiante recibe en su morada a los invitados. Estos tienen un rango y es ese rango el que determina el orden en que pueden sentarse y ser servidos. Todo el tiempo el anfitrión y sus invitados se mueven acompasadamente, conversan de temas referentes al té y los implementos que se utilizan en su preparación, la naturaleza y, ocasionalmente, de asuntos más mundanos, todo entre ceremonias y continuas inclinaciones que muestran la cortesía imperante entre los presentes. La bebida fundamental, té verde, se acompaña con dulces tradicionales, algunos confeccionados a base de algas.</p>
<p>En esta ocasión los cubanos tuvieron la oportunidad de presenciar la Ceremonia del Té dirigida y explicada al auditorio por el Maestro Genshitsu Sen, descendiente en línea directa (decimocuarta generación) de Senno Rikyu, fundador de este arte. Genshitsu Zen, quien entre otros títulos ostenta el de Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO, dirigió la ceremonia en todos sus pasos ofreciendo al público detalladas explicaciones del ritual, recalcando su carácter de alta espiritualidad y sus vínculos con una filosofía de amor y contemplación hacia la naturaleza.</p>
<p>La Ceremonia del Té y la Conferencia Magistral de Genshitsu Sen conmemoraron el ochenta aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y Cuba. El Maestro se mostró muy complacido con la alta receptividad y el gran interés mostrado por el público  y aventuró la posibilidad de que en un futuro no muy lejano sea posible abrir en la isla una Escuela de la Ceremonia del Té.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/23/la-ceremonia-del-te-en-la-habana#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 15:43:54 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>AGRADECIMIENTO</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/18/agradecimiento</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/18/agradecimiento</guid>
		<description><![CDATA[<p>Agradezco todos los comentarios que han hecho aquí mis lectores a mi artículo sobre la cocina cubana. De verdad que es rica nuestra cocina, señores. He probado cosas muy sabrosas cuando he viajado fuera de Cuba, pero siempre uno extraña ese saborcito tan preñado de recuerdos, tan inseparable de las vivencias de cada cual. Lamento ser una cocinera tan mediocre, los sabores se me dan demasiado suaves, pero... yo he probado cada platos cubanos, ¡cada frijoles negros, cada dulce de coco..., ahhhh...!!!!!!!!!!!!!!! No hay nada igual en el mundo.<br />
Un saludo para todos.
</p>
<p><a href="http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/18/agradecimiento#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 01:36:49 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>AURORITA EN LA HABANA A LA HORA DE LOS MAMEYES (Parte II)</title>
	<link>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/16/aurorita-en-la-habana-a-la-hora-de-los-mameyes-parte-ii</link>
	<guid>http://hijadelaire.nireblog.com/post/2009/11/16/aurorita-en-la-habana-a-la-hora-de-los-mameyes-parte-ii</guid>
		<description><![CDATA[<p>Crónica de la toma de La Habana por los ingleses</p>
<p>(Parte II)</p>
<p>La importancia de la ciudad de La Habana como puerto de mar ha dado lugar en todos los tiempos a mucha descripción, pero me parecen suficientes estas palabras dichas por el caballero español don Pedro de Arana al Virrey de México, cuando le solicitaba ayuda para que la isla de Cuba pudiera enfrentarse al ataque de Francis Drake,famoso pirata inglés violento y cruel, quien se proponía atacarla: </em>De Cuba depende el despacho Avio y seguridad desta nueua España y de los reynos del piru y de todas las demas yslas delas yndias Por ser aquella la escala donde las flotas de todas partes acuden y se Juntan y se Proveen y reciben y entienden La Orden que su mag da y de donde se abissa Lo que conviene a todas partes<em>. Solo para tener una idea de la riqueza e importancia de la condición portuaria de La Habana,  bastará con decir que esta villa era el centro distribuidor de todos los productos provenientes de Asia, que desde el comienzo del tráfico con Filipinas, vía Acapulco, los recibía legal e ilegalmente de Veracruz.</p>
<p>Pero Francis Drake se limitó a desfilar ante la boca del puerto habanero e intercambiar unos pocos disparos con las baterías de El Morro y La Punta, y se fue a fondear a Bacuranao siguiendo, al parecer, consejo de un indio cubano que le servía de práctico. Finalmente Drake regresó a Europa asaltando a su paso Matanzas, donde se limitó a saquear un poco. En  junio de 1703 apareció ante La Habana una escuadra de treinta y cinco buques ingleses, pero ante la movilización de las milicias habaneras, imitó a Drake y siguió su rumbo sin atreverse a más. En 1726 España entró en guerra con Inglaterra, y solo un año más tarde ya estaba otra vez ante La Habana el almirante Hossier comandando una gruesa escuadra con la que se proponía tomar la ciudad. Estuvo fondeado en aguas cubanas poco menos de una semana, pero en ese intervalo se le desató a bordo una epidemia que se llevó a gran parte de sus hombres y a él mismo le costó al vida. Pero el propósito inglés de zamparse a la Perla de la Corona de España no se disolvía, y en 1740 el almirante Vernon, con una ecuadra de 57 buques, se paseó durante más de dos meses entre Matanzas y Bahía Honda, y durante ese tiempo hizo varios intentos de desembarco, todos rechazados por las tropas cubanas. Poco después de 1744, un alto funcionario del Gobierno inglés escribía: “Si la Corona de Inglaterra pudiera adueñarse de la Isla de Cuba, esa llave de toda la América, ningún hombre inteligente podría negar que la Gran Bretaña, en ese caso, puede apoderarse de todo el comercio español.</p>
<p>A partir del intento de Vernon, el Astillero de La Habana intensificó sus trabajos de construcción de barcos para dotar a la ciudad de una flota capaz de defenderla. Aquí hay que decir, porque después será necesario recordarlo, que las naves construidas en Cuba tenían mayor calidad que las de cualquier otra parte del mundo, debido a que se usaban en ellas maderas del país como el cedro, el roble y, especialmente, nuestra excelente caoba. Si las naves europeas duraban un promedio de quince años en uso y buen estado, las cubanas les doblaban el tiempo de utilidad. Entre 1740 y 1747 fueron fabricados en los astilleros del Arsenal de La Habana nueve navíos y una fragata, y en aquel último año se encontraban ya muy adelantados los navíos Fénix y Rayo, cada uno de ochenta cañones, que fueron botados al agua al año siguiente.</p>
<p>Como demuestra todo lo anterior, la toma de La Habana por los ingleses no salió de la nada, sino que tuvo muchos precedentes, y la consecuencia de tanta británica insistencia fue, en primera instancia, que la ciudad se convirtió en una plaza perfectamente defendida, con tres grandes fortalezas que custodiaban el acceso a su puerto por mar, y otras más pequeñas que vigilaban otros posibles accesos desde puntos vulnerables de la costa. El resto del territorio que podía conducir a ella estaba cubierto de ciénagas como la del Demajagual, de pantanos, de bosques, y de marabuzales y manglares como el que ocupaba los terrenos donde hoy se alza El Vedado. La Habana contaba, también, con regimientos regulares venidos de España y con milicias de criollos blancos, mulatos y negros perfectamente organizados y entrenados que podían movilizarse con facilidad en caso de ataque. También recibía abastecimientos y pertrechos militares de la Metrópoli, y tenía armerías bien instaladas en su recinto y fuera de él, capaces de producir armas de buena calidad con su correspondiente parque. Podía contar con el apoyo irrestricto de los Gobernadores de Santiago de Cuba, que le estaban subordinados, y con tropas de cualquier parte de la isla. Por si fuera poco, el año en que los ingleses finalmente se presentaron con intenciones de quedarse, estaban fondeados en el puerto los navíos Neptuno, Reyna, Africa, América, Europa e Infante, todos de sesenta y setenta cañones; las fragatas Flora, Ventura, Tetis y el paquebot Marte, a las cuales se incorporaron después la fragata Venganza y la urca Fénix., a todos los cuales hay que sumar los que trajo de España especialmente para la ocasión el marqués del Real Transporte, y que fueron Tigre, Aquilón, Soberano, Vencedor y Asia.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de ser una plaza tan bien defendida y fortificada que ya había paralizado unos cuantos intentos ingleses de hacerse con ella, el Capitán General y Gobernador de la Isla, don Juan de Prado Portocarrero al parecer albergaba en su fuero interno otros pensamientos, pues Albemarle no cayó de la nada sobre la ciudad, sino que fueron muchas las noticias que le precedieron, de las que Prado, deliberadamente, no hizo ningún caso. </p>
<p>Además de soslayar la fortificación de la loma de La Cabaña, vital para la defensa de la ciudad, como tan bien sabían Francisco y Baltasar y todo el pueblo de la isla, incurrió en otros olvidos y omisiones, cuando no en negativa cerrada para desconocer el peligro inminente que se cernía sobre la villa. Al menos dos capitanes de navío, procedentes uno de Veracruz y otro de España, trajeron cartas donde se notificaba al Gobernador de Cuba el ataque inminente de la flota inglesa. Uno de ellos, don Diego Antonio Galiano, que se había batido bravamente contra los ingleses, logró salvar su documentación simulándola bajo sus vestidos, y a pesar de haber sido capturado por los ingleses en Jamaica la conservó y, tras escapar de aquella isla, la trajo hasta Santiago de Cuba, cuyo Gobernador la envió sin pérdida de tiempo a Prado.</p>
<p>En octubre de 1761 España envió a Santiago de Cuba el navío Galicia, que traía a bordo el regimiento de dragones de Edimburgo y abundantes pertrechos para la guerra. El 21 de mayo de 1762 llegó a La Habana, procedente de Jamaica, el santiaguero don Martín de Arana, distinguido contrabandista (recuérdese que este oficio era considerado en la Isla como un más, si no el más importante de todos los que en ella había), quien había visto a su paso por aquella tierra los preparativos de la expedición invasora inglesa. Los mercaderes judíos de Kingston con quienes tenía tratos le confirmaron sus sospechas y le facilitaron en secreto abundantes pruebas de las intenciones de Inglaterra. Arana sobornó al patrón de un bergantín contrabandista que se dirigía a Honduras para que lo desembarcara en Cabo Corrientes, desde donde, pidiendo caballos, comida y socorro a todos aquellos con quienes topaba, logró llegar a La Habana medio muerto de insolación y cubierto de heridas, y se presentó en ese estado en el castillo de La Fuerza, donde anunció que traía importantes nuevas al Gobernador. Prado no quiso recibirlo. García Caro, secretario de Prado, se encargó de él y lo trató de pícaro y embustero, sin hacer caso del lamentable estado en que se encontraba. Arana a duras penas logró que no se le encerrara en la cárcel de la fortaleza. Por muy inexplicable que parezca, el Gobernador y Capitán General de la isla de Cuba hizo oídos sordos a todo intento por poner en aviso a La Habana, y hasta el último minuto continuó negando tenazmente lo que ya era más que evidente. Su última hazaña tuvo lugar mientras contemplaba desde El Morro la llegada de la flota inglesa, y aún cuando todos comprendieron de inmediato lo que aquello significaba, él continuaba porfiando que se trataba de otra cosa. Una hora después del avistamiento, cuando los ingenieros Francisco y Baltasar se reunieron con él en la torre de El Morro, aún Prado desestimaba lo que tenían frente a los ojos.</p>
<p>La Habana contaba entonces con unas cincuenta mil almas. Según afirma el historiador Cesar García del Pino: “Salvo por la falta de fortificación de la loma de La Cabaña. La Habana estaba bien protegida. La boca del puerto se hallaba defendida por El Morro y La Punta, cuyos fuegos se cruzaban, y en caso de peligro se cerraba el acceso a él con una gruesa cadena. Por tierra la ciudad estaba protegida por una muralla que se extendía de mar a mar, desde la margen interior de la bahía hasta cerca del castillo de La Punta”, fortaleza que se encontraba en buen estado con todas sus puertas, garitas y baluartes. La guarnición de la ciudad estaba formada por el regimiento Fijo de La Habana, compuesto por cuatro batallones, cada uno con seis compañías de oficiales y granaderos, y el regimiento de Dragones de La Habana, con cuatro compañías. Completaba la tropa regular una compañía de artillería. Pero el verdadero nervio de las defensas del país eran las milicias, formadas por combatientes veteranos. Las de intramuros contaban con treinta compañías: doce de blancos, diez de pardos y nueve de morenos, en total tres mil doscientos hombres bien preparados y con experiencia en las armas. Y con los habitantes de los barrios pobres extramuros se habían formado un batallón de cinco compañías con más de cuatrocientos efectivos Prado disponía también de las compañías montadas de Jesús del Monte, Santiago de las Vegas, Calvario y San Miguel del Padrón, y las milicias de la villa de Guanabacoa. El Capitán General sabía que todas aquellas tropas oficiales se verían aumentadas en caso necesario con una incontable cantidad de guajiros venidos del interior de La Habana y del resto de la isla, diestros jinetes, muy bien armados e insuperables en el manejo de los machetes llamados quimbos, con los que practicaban un doble golpe, llamado “chaleco” que dividía a un hombre en cuatro pedazos en menos de un pestañazo.</p>
<p>Es preciso detenerse aquí para analizar lo que pensaban los hermanos de Aurorita sobre las tropas que se enfrentarían a los ingleses.  Muchos historiadores han escrito hermosas páginas sobre el patriotismo de los habaneros; otros han señalado que España, por mediación de los religiosos que tenía destacados en la Isla, explotó abundantemente el antagonismo religioso entre el catolicismo español y el protestantismo inglés. Francisco y Baltasar, quienes habían observado mucho a los habaneros desde que se instalaran en la ciudad, estaban convencidos de que no existía entre ellos un claro sentimiento que pudiera llamarse patriotismo, puesto que muchos eran españoles y la Isla no había desarrollado todavía una conciencia de nación; a lo sumo la población se consideraba criolla, que es lo mismo que decir españoles de Cuba (o de Jamaica, o de La Florida o de cualquier parte del Imperio, pero españoles al fin). Francisco y Baltasar, hombres de armas a quienes el estudio había tornado algo cínicos, estaban seguros de que los habaneros se interesaban, en primer lugar, por las fabulosas condiciones que su ciudad tenía para el comercio; y en segundo lugar, habían heredado de su Madre Patria un  puntilloso sentimiento del honor. Francisco y Baltasar sabían que los criollos no amaban particularmente a sus amos españoles y en más de una ocasión habían oído por las calles exclamaciones en favor de los ingleses, o de quien fuera que viniera a librarlos de tanta preceptiva y prohibiciones para comerciar y para adquirir esclavos. Y probablemente los dos hermanos eran también, en ese momento, de las pocas personas que estaban al tanto de que desde su llagada a La Habana y toma de posesión de su cargo de Capitán General, Prado había estado enviando a La Corona informaciones falsas sobre la marcha de los trabajos de fortificación que él llevaba a cabo en la villa, y que su secretario había instalado a un misterioso catalán en estancias cercanas de Guanabacoa, y le mantenía oculto allí sin que se supiera con qué fines.</p>
<p>La expedición inglesa que venía contra La Habana zarpó de Portsmouth el 5 de marzo de 1762. Constaba de cinco navíos, treinta transportes con cuatro mil hombres, diecinueve buques con suministros y ocho con artillería. La comandaba el tercer conde de Albemarle, uno de los mejores almirantes ingleses de la época. Sus tropas regulares excedían los doce mil hombres, sin contar la infantería de marina que guarnecía los buques de guerra. También traía consigo cuatro mil negros de Jamaica y un número considerable de milicias norteamericanas entre cuyos integrantes había indios iroqueses.</p>
<p>Mientras Prado se encontraba en El Morro negando, catalejo al hombro, que la escuadra avistada fuera la de Inglaterra, en la villa el Teniente-Rey don Dionisio Soler había ordenado a los hombres ponerse sobre las armas. Cuando Prado lo supo dio una contraorden y envió a todos a sus cuarteles, pero al medio día, ante un aviso dado por los vigías de El Morro de que los navíos invasores se aprestaban a desembarcar tropas en la costa, mandó tocar la alarma. ¡Por fin!</p>
<p>Lo segundo que hizo Prado, y solo entonces, fue reunir una Junta de Guerra que arrancó carcajadas a Baltasar, nombrado miembro de ella, porque, según contó a su hermano, todos sus integrantes estaban a punto de perder los dientes de puro vejetes. Desdentados o no, lo cierto es que esta triste Junta probó su ineficacia desde un inicio, porque todas sus decisiones estuvieron siempre más dirigidas a perder la villa que a salvarla (Baltasar, en su calidad de súbdito francés, se guardó muy bien de llevar la contraria a los pusilánimes españoles y desde el principio se limitó a asentir, convencido de que su opinión sería crónicamente desoída). Entre las primeras tardías y patéticas disposiciones que tomó el coro de altivos nobles envejecidos  estuvo la de posesionarse de la altura frente al castillo de La Fuerza para instalar en ella artillería que enfilara los caminos y veredas que hasta allí conducían; la segunda disposición consistió en inventarse una epidemia de fiebre amarilla con la que intentaron hacer creer a La Corona que habían perdido una enorme cantidad de soldados. Epidemias siempre se podían encontrar en La Habana de entonces, que bebía descuidadamente el agua envenenada de la Zanja Real, pero ellos exageraron esta como quien prepara el parche para ponerlo antes que salga el grano. Para ese entonces, Francisco y Baltasar ya habían mandado avisar a su hermana para que empacara sus cosas y se dispusiera a partir, en compañía de unas esclavas, rumbo a Santiago de Cuba. Ellos, desde el principio, dieron La Habana por perdida.</p>
<p>El día siete los ingleses atacaron los castillejos de Cojímar y Bacuranao para poder desembarcar sus tropas en tierra cubana. Acudieron a defender Bacuranao las compañías de granaderos y las de pardos y morenos de Guanabacoa, cuyo batallón marchó a defender Cojímar. Los guanabacoenses estaban bajo el mando del Regidor Alcalde Mayor Provincial de esa villa, don José Antonio Gómez, el celebérrimo Pepe Antonio. Estas tropas conjuntas consiguieron rechazar dos intentos de desembarco de los ingleses, pero estos, protegidos por su abundante fuego, al final  consiguieron poner en tierra once mil hombres. Una mala maniobra militar llevada a cabo por el nebuloso Secretario Caro tuvo dos inmediatas consecuencias: los ingleses ocuparon inmediatamente Guanabacoa y Pepe Antonio decidió abandonar las tácticas europeas de la guerra para sustituirlas por la guerra de guerrillas, más adecuada a la geografía, clima e idiosincrasia de los naturales del país.</p>
<p>La Junta, compulsada por la vertiginosidad con que se estaban desarrollando los acontecimientos, volvió a reunirse para tomar el más funesto de todos sus acuerdos, si es que acaso no hubieran sido tantos que se dificultara la distinción de uno solo: cerrar la boca del puerto echando a pique los navíos Neptuno y África, y en adelante los que fueren necesarios. A Baltasar esto le pareció un suicidio, pues equivalía a encerrar la flota con que contaba La Habana para su defensa en el interior del anillo del puerto, inhabilitando sus movimientos y anulando todo su poder de fuego, que hubiera sido grande apoyado por el de la artillería de los castillos, amén de que si los ingleses lograban tomar la ciudad se apoderarían de todos los barcos que pusieran serles útiles y España no los recuperaría jamás. Pero ya había visto lo que pasaba a quienes intentaban abrir los ojos voluntariamente cerrados del Capitán General, y no dijo nada. En respuesta los ingleses, tranquilizados al saber cerrado el puerto habanero, desembarcaron por la costa cinco mil infantes de marina sin que nadie tratara de impedirlo.</p>
<p>A las diez de la noche volvió a reunirse la fatídica Junta, y esta vez su genial ocurrencia consistió en declarar indefendible La Cabaña, ordenar la retirada de su tropa de línea y mandar despeñar la artillería. En aquel momento se encontraban allí menos de mil efectivos encargados de cavar una trinchera en la que iban a ser colocados cien cañones. En el momento del  desembarco inglés solo habían alcanzado a poner nueve en dos baterías que dominaban los caminos de Cojímar y Guanabacoa, pero con esos nueve, cuando el coronel Howe, uno de los jefes ingleses, intentó hacer una salida de reconocimiento con dos batallones de granaderos, a los de la fortaleza les bastó con lanzarles algunos cañonazos y unas descargas de fusilería para hacerlos retroceder. Tal vez la Junta desconocía esta hazaña temprana, pero también es muy probable que Prado decidiera ignorarla.</p>
<p>Al tercer día del desembarco inglés, la Junta pidió al auditor don Martín de Ulloa que redactara un proyecto de capitulación, y aunque algunos callaron complacientes, el pueblo comenzó a hablar sin tapujos de traición. Y el pueblo estaba en lo cierto: desde la llegada de los ingleses el misterioso catalán al cual el Secretario ocultaba en una estancia cerca de Guanabacoa, había estado entrando y saliendo de noche de la villa. Sus movimientos levantaron sospechas y fue detenido. Baltasar oyó comentar a sus captores que le habían encontrado encima “un papel inglés con otro más en cifra o garabato”. El catalán fue encarcelado, pero Prado dio órdenes expresas de detener toda investigación. Había que nombrar un jefe para la defensa de El Morro. Baltasar sugirió al aguerrido capitán de navío don Luis de Velazco e Isla, y aunque él mismo se sorprendió, su sugerencia fue aceptada. Para terminar la velada, la Junta dispuso que también fueran echados a pique en la boca del puerto los navíos Asa y Europa.</p>
<p>Los ingleses atacaron La Chorrera y las playas de San Lázaro, y el coronel de Milicias don Luis de Aguiar las defendió hasta la medianoche con menos de mil milicianos, hasta que el torreón estuvo casi demolido por la artillería enemiga. Cuando recibió orden de retirarse, acampó y fortificó con sus hombres la altura de las cuevas de Taganana (actual Hotel Nacional).</p>
<p>Los ingleses enviaron patrullas exploradoras desde Guanabacoa en distintas direcciones. Las que se dirigían al río Luyanó fueron interceptadas y eliminadas por algunas milicias de pardos y morenos. El once de junio los ingleses comenzaron a hostilizar la ciudad con tres bombardas, pero tuvieron que retirarlas al día siguiente, obligados por el fuego que les caía encima desde el Morro y La Punta.</p>
<p>Las guerrillas de Pepe Antonio causaban estragos entre los ingleses, les tomaban muchos prisioneros y les echaban a pique las lanchas exploradoras que enviaba el enemigo por el río Cojímar. La noche del día trece un millar de los jinetes del valiente Regidor  cayó sobre el enemigo cerca de Guanabacoa y, además de batirlo, le quitaron un gran número de vacas que había robado para alimentar a sus tropas y le quemaron un navío.</p>
<p>El día catorce cayeron sobre la ciudad doscientas cincuenta y seis bombas inglesas. Aurorita, quien se había negado a abandonar a sus hermanos y estaba refugiada en el convento de Santa Catalina con su esclava Monipodia, miraba temblorosa a través de la ventana el resplandor de los incendios. A su alrededor todas las monjas, aterradas, oraban.
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	<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 00:34:59 +0100</pubDate>	</item>
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