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Hija del aire

Archivo: Octubre 2009

29/10/2009 GMT 1

LA SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS

hijadelaire @ 18:32

La Sociedad Económica de Amigos del País es ese edificio imponente que está en la avenida Carlos Tercero, y que la población más joven sabe que radica el Instituto de Literatura y Lingüística, con una de las más completas bibliotecas sobre tema cubano que existen en el país. Fue fundada el 9 de enero de 1793 por hacendados criollos. Entre sus miembros se encontraban los más relevantes nombres de la industria azucarera, la ciencia y la cultura de la época: Arango y Parreño, Tomás Romay, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Álvaro Reinoso y muchos otros próceres.

Los patricios cubanos, influidos por los aires de la Ilustración y con la autorización de la Corona Española, fundaron esta institución que en sus inicios se llamó Real Sociedad Económica de Amigos del País. Su aparición estuvo muy vinculada a las primeras manifestaciones del nacimiento de la nacionalidad cubana. Las enormes fortunas de muchos de sus fundadores y miembros, amén del prestigio social de todos sus integrantes la convirtieron desde el primer momento en un organismo poderoso que trabajó sin descanso para el fomento económico de Cuba.. Su más notable resultado fue
el extraordinario impulso que dio al desarrollo de la industria azucarera, principal renglón de la economía de la época. Gracias a los esfuerzos de la Sociedad se produjo una auténtica revolución económica con la importación de los últimos avances tecnológicos en la industria, la agricultura, el transporte, la ciencia y la técnica.

Otros de sus más grandes logros tuvieron lugar en el campo de la educación y en la construcción del primer tramo de ferrocarril, Habana-Guines, con el que Cuba debutó en ese campo antes que España y fue el quinto país del mundo en poseer el nuevo medio de transportación.

La Sociedad impulsó la creación del primer periódico cubano, la primera cátedra universitaria de Química, la Academia de Pintura y Música de San Alejandro, la primera biblioteca pública entre otros adelantos. Pero los especialistas coinciden en afirmar que en este campo su mayor logro fue la creación de la primera cátedra de Economía Política en 1819, lo que ciertamente constituyó un avance precoz para aquellos tiempos.

Los extraordinarios frutos del trabajo de la Sociedad en todos los territorios del Saber serían demasiado extensos para referirse a ellos en este necesariamente breve espacio, pero baste decir que la historia de Cuba, en todos los órdenes, tiene contraída una enorme deuda con esta institución, y que sin ella es muy probable que no hubiera sido nunca la que fue.

Después de la Intervención de los Estados Unidos en nuestro país, la Sociedad Económica de Amigos del País continuó su intensa labor de mejoramiento y las ciencias sociales asumieron en su recinto un papel de vanguardia, en lo económico como en lo cultural, para enfrentar la situación política.

El edificio que es hoy la sede del Instituto de Literatura y Lingüística, más conocido entre nosotros por sus siglas SITMA, guarda como joya preciosa la biblioteca Fernando Ortiz, primera que se organizó en Cuba con carácter público en 1793. Actualmente tiene un fondo bibliográfico que rebasa el millón de documentos. Contiene incunables anteriores a 1500 más de dos mil ejemplares raros y valiosos a partir del siglo XV hasta nuestros días, una valiosa colección de literatura gallega, una colección bastante completa de la prensa cubana entre los siglos XVIII y XIX, y los archivos y papelería de personalidades destacadas de la cultura cubana, entre ellos los del insigne don Fernando Ortiz, Jorge Mañach y la familia Henríquez Ureña. También se guardan en sus bóvedas las Actas correspondientes a la institución con asuntos referentes a la historia, la economía y la política cubanas que abarcan siglos.

LA DULCE CASA DE LA NATILLA ¡PASEN Y PRUEBEN! NO ESTÁ PROHIBIDO CHUPARSE EL DEDO...

hijadelaire @ 18:31

Por Gina Picart

Desde tiempo inmemorial a los cubanos nos encantan los dulces hechos con huevo, ya sea solo o con leche, o con cuanta cosa se nos ocurra mezclarlo. Es una vieja tradición de la cocina cubana heredada de la española. Una natillla, unas torrejitas, pudines y flanes, y el increíble boniatillo criollo con leche y huevo son regalos para el paladar y también para el alma, pues cuando se sirven en la mesa en unos agradables pozuelitos, espolvoreados con canela y bien fríos, no hay disgusto que sobreviva ni sonrisa de alegría que no aflore de solo verlos frente a nosotros sobre el mantel.

Por eso uno de mis lugares preferidos en la calle del Obispo es la Casa de la Natilla, donde por un precio muy módico y en un ambiente de bodegón colonial se pueden saborear estas maravillas exquisitas, ya sea en el interior umbroso del local, sentado el comelón en bancos y mesas de madera a la usanza colonial, o en el exterior bajo sombrillas rayadas que protegen del sol a los golosos. Usted devora plácidamente su postre mientras escucha la música de los tríos que amenizan el ágape en el vecino restaurante de comida árabe La Mina, o contempla el bullicioso paso de la troupe de banqueros que recorre el Casco Histórico envuelta en sus atuendos de colores y acompañada por su estribillo de corneta china.

Como no soy egoísta y una de las cosas que más me gusta compartir es la mesa, dejo aquí un par de recetas, convencida de que si nunca han probado estas delicias, se chuparán los dedos con ellas.

TORREJAS EN ALMÍBAR

600 gramos de pan de flauta
Dos huevos
500 mililitros de leche
Dos gramos de canela en rama
Cien mililitros de vino seco
Dos gramos de canela en polvo
300 mililitros de aceite para freír
300 mililitros de almíbar
Pizca de sal

Disponga el pan de flauta, que no esté tostado y de un grosos parejo, el huevo batido, la leche hervida con la canela en rama. Tenga dispuestos los demás ingredientes. Corte el pan en rebanadas sin quitarle la corteza. Remójelas bien con la leche y rocíeles el vino seco. Espolvoree la canela y escúrralas sin que se rompan y páselas por huevo batido. Fríalas en aceite caliente y escúrrales la grasa sobre un colador. Colóquelas en una fuente, rocíeles el almíbar por encima, déjelas refrescar y póngalas en frío de conservación hasta el momento de servirlas en platillos para postres, acompañadas de una pequeña cantidad de almíbar. Da para ocho raciones.

ARROZ CON LECHE CONDE

175 gr de arroz
2 huevos
900 ml de leche frescaç120 gm de azúcar refino
1 cucharada de miel
1 cucharadita de vainilla
1 gr de sal
50 gr de mantequilla

Limpie el arroz y blanquéelo en agua caliente durante 3 minutos. Enjuáguelo y escúrralo. Rompa los huevos y separe las yemas. Tenga dispuesto el resto de los ingredientes. Una vez escurrido el arroz viértalo en una cazuela de fondo grueso e incorpórele la leche, el azúcar, la vainilla y la sal. Revuélvalo, tápelo e introdúzcalo en horno a 250 grados por 25 minutos. Extráigalo de horno y, mientras esté caliente, agréguele las yemas de huevo y la mantequilla, revolviendo con precaución para lograr una mezcla homogénea y evitar la ruptura de los granos. Da para diez raciones.

Eswpero sonceramente que disfruten estos manjares de la cocina cubana, aunque no puedan comentármelo desde una mesa vecina a la mía en La Casa del Huevo.

HISTORIA DEL MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS DE LA HABANA

hijadelaire @ 18:28

Por Gina Picart

El famoso palacete que se construyó la condesa María Luisa Gómez Mena, hoy sede del Museo Nacional de Artes Decorativas, es uno de los edificios más hermosos, lujosos y mejor conservados de la capital cubana.

María Luisa, casada por conveniencia con el ciudadano español Agapito Cajigas, conde de Revilla de Camargo, hizo de esta boda la feliz comunión de fortuna y título de nobleza, a la que ella, además, aportó su exuberante personalidad. Fue una de las damas criollas más conocidas por su ostentación y sus caprichos, pero también por el fasto de su vida social.

La mansión fue construida entre los años 1924 y 1927. Su diseño, inicialmente encargado a una casa francesa, y que terminó en manos de dos arquitectos cubanos, se proponía reproducir el de un palacio francés del siglo XVIII, pero acabó siendo una muestra más de arquitectura ecléctica. No fue un fenómeno aislado, sino enmarcado dentro de una época en que El Vedado comenzaba a levantarse como una urbanización que no tardaría en alcanzar su esplendor. Por esa misma fecha, más o menos, en la calle Paseo construía el riquísimo hacendado Juan de Pedro Baró la extraordinaria residencia que obsequió a su esposa Catalina Lasa del Río, quien dicho sea de paso, tenía una enconada rivalidad con María Luisa, aunque quién sabe si haya sido al revés, pues mientras Catalina era una de las mujeres más bellas de Cuba, la Gómez Mena no era reputada por agraciada; y mientras la primera era reconocida por su exquisito gusto, educado en París, la segunda no se distinguía por la misma virtud, y cuentan sus contemporáneos que sus compras eran batiburrillos que solo su dinero salvó de ser ridículas. Se cuenta que en cierta ocasión, Catalina, para mortificar a María Luisa, se apareció en una fiesta muy importante luciendo un vestido esplendoroso cuyo modelo había hecho copiar subrepticiamente del ropero de su enemiga, quien lo había comprado en París como exclusivo y pagando por él una verdadera fortuna. Cuenta la leyenda que mientras María Luisa era retirada del sarao con un ataque de histeria, Catalina se paseaba por los salones, sonriente y serena, saludando a todos los presentes.

Como la mansión de Catalina había comenzado a ser construida en 1922 con aquellas arenas traídas del Nilo, su cristalería diseñada por Lalique y tantos otros refinamientos que de sobra conocemos los habaneros, y que han hecho de su casa una joya de la arquitectura nacional, no hay que descartar que ello haya sido decisivo en la carrera hacia el boato y la extravagancia que primó en la construcción de la casa de su rival. María Luisa obligó a su esposo a comprar para el palacete mármoles de Carrara, y baldosas y adoquines belgas para los exteriores. Las puertas, de costosísimas maderas preciosas cubanas, fueron talladas en París. Como la casa de catalina, también el palacete de María Luisa fue concebido para pocas personas. U salón principal reproduce la sala del castillo de Zeus, en Francia, y en el comedor hizo poner unos bronces que pertenecieron a un castillo francés del Siglo de las Luces. Para embellecer los alrededores de su casa, María Luisa encargó los maravillosos jardines de Las Estaciones y de La Noche, poblados por hermosas esculturas que impactan al visitante. Y se dice que el cuarto de baño descrito por Carpentier en una de sus más célebres novelas, copia exacta del interior de un templo antiguo, es nada más y nada menos que el baño privado de María Luisa, un exponente de la más desbordada fantasía criolla y su gusto por las culturas de la Antigüedad, en el que se utilizaron plata, cristal, porcelana,, opalinas francesas, y cristales de Bohemia y de Lalique.

Actualmente el museo conserva en sus almacenes y salas de exposición más de 33 mil piezas de arte, aunque no todas pertenecieron a su dueña. María Luisa abandonó la isla en los albores del triunfo revolucionario y se cree que murió en España en 1965. Luego de su salida de la isla, en 1963 el edificio pasó a ser propiedad del Estado y un año más tarde se inauguró la institución. Desde esa fecha han ingresado en sus fondos muchas obras de arte por concepto de compras, donaciones y herencias.

El fuerte del museo no es la pintura, sino las artes decorativas. En sus espléndidos salones pueden apreciarse obras artísticas de magnífica calidad que llevan las marcas de Sévres, París, Chantilly, Limoges, Derby, Chelsea, Worcester y otras de igual relevancia. Entre el mobiliario se pueden reconocer los estilos de los más famosos diseñadores de muebles de la vieja Europa, entre ellos Chippendale, Gallé y Simoneau. La muestra de orfebrería es exquisita y variada.

Hay salones Rococó, Art Nouveau y Art Deco, y en el salón de Lacas Orientales se pueden admirar colecciones de piezas valiosas procedentes de varios países asiáticos, entre las que destacan una colección de biombos chinos de los siglos XVII, XVIII Y XIX , originarios de la provincia de Chiansí, todos de gran belleza. La decoración del comedor está inspirada en el estilo Regencia. Todas sus paredes están revestidas de mármoles italianos y e sus esquinas se pueden apreciar trofeos de bronce mercuriado con alegorías de atributos propios de su época. En el suelo de este salón se exhiben dos tapices de Abusson, del siglo XVIII y un reloj de Caffieri, cuya maquinaria fue elaborada por Martinot, relojero del rey francés Luis XV.

Es en el salón Neoclásico donde se encuentra, entre otras piezas muy hermosas, la célebre cómoda que perteneció a la reina María Antonieta, y un secretaire que esta poseía en el palacio de Versalles.

El Salón Oriental exhibe un decorado de paneles laqueados con escenas de chinerías. En ella hay piezas de China y Japón y otros países de continente asiático; una alfombra persa del XVIII, un escritorio japonés de madera de cerezo tallado con motivos vegetales, que data del XIX, y dos peceras de gres vidriado con motivos florales de la dinastía Ming.

A juzgar por los sorprendentes hallazgos de varias obras de arte, cuya ubicación permite suponer que fueron ocultadas intencionalmente, parece ser que en el momento en que María Luisa salió de Cuba no pensó que perdería definitivamente su patrimonio. Las primeras piezas, valiosas muestras de artes decorativas, fueron halladas empotradas en una pared de los sótanos del edificio. En el 2003, en medio de reparaciones que se le practicaban al edificio para su conservación, fueron encontrados cinco valiosos óleos pertenecientes a la escuela francesa del siglo XVIII. Carecen de firma, como era usual en la época en que fueron pintados, son paisajes se supone que fueron adquiridos en subastas europeas.

Una visita al Museo Nacional de Artes Decorativas da una idea muy clara de cómo vivían la poderosa aristocracia y la clase alta de Cuba, imbuidas del boato y el ansia de grandeza que habían incubado durante los largos siglos de coloniaje, en que el férreo dominio de la Corona española les negó todo protagonismo político dejándoles, en cambio, la posibilidad de restañar su soberbia viviendo como príncipes, rodeados de un lujo exacerbado que en la mayoría de los casos corrió parejo con la sensibilidad y la elegancia de quienes lo desplegaron.

EL VINO SALVÓ A LA HABANA

hijadelaire @ 18:26

Por Gina Picart

El vino ha sido considerado a través de los tiempos como una bebida salvadora de la humanidad. Claro está, además de placentera, y no han faltado religiones, instituciones, leyes e individuos que también la hayan satanizado. Se sabe que contiene los ocho aminoácidos esenciales para la vida, que es un gran digestivo, que cura catarros y otras enfermedades y que es un increíble reconstituyente para los estados de convalecencia.

La Cuba colonial, que no fue nunca muy dada al alcohol, no lo fue tampoco al vino, aunque en las cenas familiares de sociedad se solía acompañar con una copita las comidas, y en los mesones donde acudía el pueblo llano se despachaba sin cortapisas, especialmente en las tabernas cercanas al puerto. Resabe que algunas familias conservaban caldos potentísimos en sus bodegas, pero solo los usaban para aliviar a los enfermos, y en dosis de cucharadas muy bien medidas.

Sin embargo, en una ocasión el vino salvó a la ciudad de La Habana.

Importantísimo puerto de mar y capital de la codiciada Perla de las Antillas, la tierra más hermosa que ojos humanos han visto, La Habana era presa constante de piratas, filibusteros y corsarios, ya que además de sus ventajas intrínsecas como enclave comercial, era punto de reabastecimiento y descarga de la flota de Indias. Se hacía, pues, necesario fortificarla y la Corona de España destinó desde muy temprano enormes sumas para tal fin.

En 1589 el ingeniero Juan Bautista Antonelli colocó la primera piedra en las obras del castillo de Los Tres Reyes del Morro, pero tres años después, producto de los malos manejos administrativos de los fondos aportados por España para esta construcción (sin excluir el robo disimulado de los doblones y de no pocos materiales), se terminó el presupuesto y Antonelli y sus cuadrillas de albañiles se vieron de repente a pie de obra y clamando al cielo.

Corría el año de 1591, siendo entonces Capitán General de la isla el señor Maldonado. Pensando y pensando, se le ocurrió enfrentar la situación del Morro cobrando un impuesto sobre el vino que se vendía en todas las tabernas que en ese entonces existían en la ciudad. Si se piensa en la condición de puerto de mar de la capital de Cuba, y de que solo en la línea del puerto marinos de todas partes bebían como condenados día y noche mientras sus naos permanecían fondeadas, hay que calcular que lo recaudado no era poco y la medida fue sabia. Un solo dato bastaría para sustentarla: había entonces en La Habana más de ¡ochenta tabernas!*, en un país cuya población total era escacísima. Ello prueba que aunque las clases altas no fueran adictas al alcohol y los marinos foráneos bebieran mucho, el pueblo llano de La Habana se las había muy bien con Baco.

Fue así como el venerable Antonelli, el Capitán General Maldonado, La Habana, la isla de Cuba y todo el imperio español contrajeron una impagable deuda con los adictos al fruto de la vid y los angelicales taberneros que pagaron sis chistar lo reclamado para tan buena obra.

*Si alguien quiere protestar por esta cifra, que se dirija a Héctor Zumbado, de quien tomé la información. Soy inocente de cualquier hipérbole.

25/10/2009 GMT 1

EL EFECTO REALIDAD

hijadelaire @ 14:41

Que me perdonen los propietarios de este material que reproduzco sobre el efecto realidad, pero me ha parecido tan interesante...

INSCRIPCIÓN N°: 256

Colegio Rafael Sanhueza Lizardi
Texto Leído Profesor responsable Equipo de alumnos Número de Palabras :::: “FICCIONES”, Jorge Luis BorgesMarcos Morong Reyes Samuel Gutierrez, Carlos Rivas, Hugo Zúñiga 1.349

EL EFECTO REALIDAD

Quizás admitimos como una verdad absoluta nuestra realidad contingente, pero ¿Quién nos dice que así es?. Supongamos que esta “real” realidad no fuera tal, que fuera una invención de alguien con el fin de mantenernos trabajando como esclavos, como los seres humanos “inteligentes” que nos creemos, ¿Qué sabemos si lo nuestro es verídico, si no es una vil ficción, un mundo inverosímil plasmado de realidades paralelas, de vidas repetidas e historias sin vida?. La verdad, no sé si me interese este tema. Escribo por escribir, por el gusto, por la descarga, por la emoción, por las guerras, el hambre, la pobreza, la miseria, la mentira, el genocidio, la tortura, la felicidad y también la vida. Porque sea o no una ficción, la sentimos, la tocamos, la palpamos, la disfrutamos; en fin, la vivimos. No me interesa la verosimilitud de la vida, la realidad es mental. En este sentido, tal como Borges la describe, la realidad no es más que una ficción. Quién decide lo real, es el tema secundario, si vivimos una realidad, quién lo sabe, si en realidad nadie sabe para qué vivimos. Los reales, nosotros, los que vivimos una supuesta vida normal, no sabemos nada. Respetaría más a un loco que claramente afirma que no sabe qué hace parado en sus dos pies, que a quien me dice que tiene sus metas claras en la vida. Por qué la verdad, es que no hay verdad. Si no hay verdad, ni hay realidad, ¿Existirá realmente algo? No, señores, nada existe, todo es relativo, cuestionable e intransferible. Se criticará mucho esta postura seudo nihilista, pero pensemos, es la real. Pero si digo real, entonces no existe. Le digo, entonces: “postura”, simplemente, y, en este sentido, tiene unas bases no predecibles. Así, lo único real, van a ser los sentimientos, lo que nadie presenta como imprescindible, pero es en el fondo, la única realidad, y es mental y es interna.
Siglos de discusiones terrenales sobre lo existente, adoptaban diversas posiciones tomando como base hechos también terrenales. La esencia de lo imperdurable está en la inmaterialidad, y la mayor inmaterialidad indiscutible y personal es una; el sentimiento. El mayor índice de vida, es un sentimiento. Odio, rencor, felicidad, egoísmo, terror, alegría, felicidad, pasión, caridad, decepción, seducción, etc., y amor. El amor es el afluente de nuestra existencia, la raíz de todas nuestras malditas, impenetrables, inexplicables e ingratas existencias. Sin amor no hay vida, y sin vida no hay realidad. Ahora, como esta realidad es subjetiva, no es real, pero viene de un único sentimiento universal, que es conocido por la mayoría de nosotros. Obtengo así que el fundamento de la realidad está en los sentimientos.
Entonces, este mundo no es más que un vil Tlön , un mundo dentro de otro, creado por nuestras emociones, nosotros mismos, por los “otros”. Si, los otros, los sensibles, los que sienten, los que se emocionan al ver a un perro tiritando, los que lloran cuando les gritan, los que quieren a sus hermanos y piensan en la persona que aman.
Ahora, si buscamos una realidad en nosotros, los que corremos en un auto, los que les gritamos a nuestros amigos, los que nos ponemos escopetas en el cuello y apretamos el gatillo como si fuera un juego. Ahí hay, quizás, realidad. Sí, hay mucha realidad, la realidad actual, la que siembra el odio. Me encuentro entonces con la siguiente paradoja: Si lo real lo crean los sentimientos y el odio es uno de estos, ¿No será lo que crea el odio real también? Sí que lo es, la gente dominada por el odio también es real, la gente dominada por el temor también, y la que le contesta también. Obtenemos entonces otra conclusión, que todo es real, porque todo lo dirigen los sentimientos junto a las emociones.
¿Qué pasará entonces con el mundo actual y real, que es creíble gracias a que tú lo sientes?, ¿Estarán nuestro sentimientos erróneos, nuestros valores transgredidos y cambiados?, ¿A qué se debe la inmoralidad actual?, ¿Será, acaso, una lotería babilónica?, ¿Estará ésta, regida por el azar, y tendremos tan poca suerte de llegar a esta realidad actual, llena de traiciones, demacraciones y estupideces morbosas que nos han hecho llegar hasta aquí?. Que “aquí”, se dirá el lector, en su cómoda silla, en su hermosa habitación, y al lado de la proletaria que está barriendo el excremento del perro. Sí, que “aquí” se dirá esa gente feliz, aunque para mí la felicidad es otra ficción. Quizás no caminó a su escuela por la calle en la mañana, y vio el gentío durmiendo en la calle; no conocerá quizás los campos de concentración, ni las Guerras Mundiales, ni le han apuntado con una pistola en la nuca, ni le han violado a su hija: “ficciona esta realidad Borges”, cambia estos “buenos” acontecimientos, preocúpate de ayudar a tu mundo que se muere de hambre, en vez de estar escribiendo y revisando inútiles ensayos, abre tu mente y tu visión, y quizás entiendas esta estupidez que te escribo.
La realidad, sea realidad o ficción, ¿Qué interesa?. No voy a hacer básicas ni odiosas comparaciones con ella, con un universo, porque sabemos que éste es grande; por favor, no exageremos, no es una biblioteca de Babel . La vida no es más que un jardín de senderos que se bifurcan, no es más que realidades paralelas, no es más que distintas visiones; es una estupidez general, una ficción invertebrada, pero que es necesario vivir. Ahora con pastillas, con bastones y drogas, pero hay que vivirla. Por mi parte, no quiero perderme este espectáculo, ver sus inservibles vidas, que dicen tener sentido, cuando lo único que queremos es destruir el mundo. Soñamos con el amor, pero ahora creo que éste también es una ficción. Este ensayo es quizás una ficción, porque ahora se me ocurre que todo existe, que todo es bello, que amo al mundo, que mi vida es buena, que Borges escribió una genial obra, que el concurso del ensayo es entretenido de realidad, ah! (se me olvidaba), y que amo a alguien pero eso no importa por que nadie lo ve, que llegaré a mi casa en mi Ford, que me atenderá mi sirvienta, que tendremos sexo hasta el amanecer, que luego querré de verdad a alguien, creeré que quizás esto tenía orden, que mi vida de realidad existía...
Abre los ojos, estás solo, tu vida no es buena, suicidémonos en masa, levántate y trabaja, sé otra escoria más de Dios; vive sin pensar, porque eso es lo que todos quieren; no te deprimas, no caigas, sigue adelante, no tengas razones, sé totalitario, no te impresiones, ve la mayoría de muertes y asesinatos que puedas, ponte realmente estúpido, se pesimista, porque no eres nada; te creo en cinco minutos otra mentira igual que tú, que de dónde vienes, qué eres, tener más dinero te hace mejor, no escuches al resto. Ten hartos amigos, ten poquísimos, que con quién compartirás tu vida, tu dinero, tus amores; en fin, nada más discutiremos. Será la vida una ficción o no, no me interesa, que el libro se constituya en dos partes, que sean todos relatos enigmáticos y ficticios, que no haya alcanzado a leer el libro entero, no me interesa, quién fue Borges no me interesa. Lo único que quiero hacer es vivir, no cuestionármela tanto, pero no quiero ser un ente que te haga un ensayo casi como Biblioteca, quiero despertarte, quiero sorprenderte, déjame ser tu conciencia, baila debajo de la lluvia, déjame estar dentro de ti, qué más da, si esta vida no importa, y si te importa, ¿Por qué?, qué sabes de lo que después sigue. Aléjate de tus creencias, te debilitan, ¡¡¡despiértate de la ficción maldito!!!. Te quiero ver libre, pensante, pero no te quiero ver, no quiero ser parte tuya ni interesarme en ti, no sé quién eres, pero también estás leyendo esta porquería. Tírame a la basura, porque no merezco que tus manos estudiosas lean esto, esto no existe, no es, no fue, ni será. Es una vil y desagradable ficción, como tu vida.
¡¡¡Y no me lo discutas!!!

A MARTINE

hijadelaire @ 00:28

Te respondí en Faro Gamoneda, ¿lo has visto...?

22/10/2009 GMT 1

ACTUALIZACIONES

hijadelaire @ 22:07

Acabo de colocar cuatro materiales nuevos:
1-el prólogo del escritor, investigador y ensayista cubano Raún Aguiar para su antología de narradoras cubanas de ciencia ficción, en preparación.
2-la reseña del periodista Miguel Iturria Savón sobre mi libro Oil on canvas.
3-un artículo mío sobre la historia de la caficultura en las provincias occidentales de Cuba.
4-un artículo mío sobre el genial actor cubano Erdwin Fernández. Este último artículo lo dedico a Nilda Collado y Eduardo Fernández, esposa e hijo menor del gran clown, y a mi hija Cynthia, que lo ama sin haberlo conocido.

Saludos

RESEÑA DEL PERIODISTA MIGUEL ITURRIA SAVÓN SOBRE MI LIBRO OIL ON CANVAS

hijadelaire @ 22:01

En Oil on Canvas, Premio de Cuento Alejo Carpentier 2008, la narradora Gina Picart (La Habana, 1956) indaga la posibilidad de pintar con la escritura a través de cinco relatos que fusionan la historia y los colores creando un lienzo bello, dinámico y conmovedor, por donde transita el amor, la violencia, la soledad, el erotismo y el derecho del hombre a ser dueño de su espíritu.
Esta obra de madurez, maestría y originalidad, está ambientada en la Europa medieval y contemporánea, escenario propicio para desatar las paradojas éticas que inquietan a la autora, cuyos personajes encarnan a artistas y monjes ilustrados enfrentados a conflictos de identidad y dilemas existenciales imperecederos.
En cada historia la escritura parece sostenerse sobre la pintura, percepción acentuada por la sobriedad sugerente de la portada, ilustrada por Alfredo Montoto sobre el autorretrato de Eileen Danielson. La excelencia literaria, la impecable edición de Georgina Pérez Palmés y los detalles tipográficos convierten este cuaderno de 92 páginas en arte mayor, una entrega excepcional de la editorial Letras Cubanas.
Desde el primer relato –“Ventana frente al mar”- hasta el último –“Apocalipsis paloma sobre nieve”-, la autora hace del placer estético el centro de la narración. El diseño de los personajes, la introspección desde la primera persona del singular –excepto en “Areté para Vlad de Rais”-, la construcción minuciosa, los diálogos –esencial en el paródico “En nombre de la fosa”- y la atmósfera son recursos que atrapan y sorprenden al lector.
Si la ficción es la esencia de la realidad destilada, Gina Picart la enriquece con el lienzo de colores que ánima y complejiza a sus personajes. En “Ventana frente al mar”, una pintora etérea y casi fantasmal queda subsumida en la soledad de su creación. El oleaje que desvanece sus cuadros y su cuerpo difiere de la fauna humana y geográfica recreada en “El príncipe de los lirios”, ambientado en Niza en 1924, donde una cubana rica coincide con una pintora polaca con “expresión de virgen pervertida”, a la cual le encarga un vitral de tema erótico que desencadena sesiones sexo-artísticas.
La pintura y el erotismo macabro son el centro de “Areté para Vlad de Rais”, que evoca un castillo medieval desde una serigrafía. Los monstruos del sueño de la razón galopan también en ese divertimento gris denominado “En nombre de la fosa”, donde la escritura se torna más metafísica al retomar la novela de Humberto Eco y El jardín de los caminos que se bifurcan de Jorge Luis Borges.
De orfebrería mayor es “Apocalipsis paloma sobre nieve”, centrado en Eude, monja iluminista que sueña con la plenitud existencial mientras decora un pergamino en la abadía de Casale, en unión de fray Vítale de Ravenna, al cual decide liberar.
Hay muchas resonancias estéticas y filosóficas en Oil on Canvas, obra mayor de Gina Picart, autora de difícil clasificación, entre cuyos textos sugiero Malevolgia (novela), Historias celtas y La ciudad de los muertos (relatos) y La poética del signo como voluntad y representación, Premio Luis R. Nogueras de Ensayo 2005.

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PRÓLOGO DE RAÚL AGUIAR PARA SU ANTOLOGÍA DE NARRADORAS CUBANAS DE CIENCIA FICCIÓN

hijadelaire @ 21:58

Borrowed time: women Cuban science fiction writers Tiempo prestado: las escritoras de ciencia ficción cubana
-- preface to an anthology by Raúl Aguiar - Prefacio de una antología de Raúl Aguiar
Translated by Daniel W. Koon Traducido por Daniel W. Koon
June, 2009 Junio, 2009

The history of science fiction written by Cuban women began in 1979 with the publication of Daína Chaviano's book “Los mundos que amo” [The worlds I love], which proceeded to win the very first David Prize (a literary prize for unpublished writers) awarded in science fiction. La historia de la ciencia ficción escrita por mujeres de Cuba comenzó en 1979 con la publicación del libro de Daína Chaviano "Los mundos que amo" [Los mundos que amo], que procedió a ganar el primer Premio David (un premio literario para los escritores no publicados), expedido en la ciencia ficción. With this collection of stories, Chaviano brought a new vision to the genre, with a perspective that is both more intimate and closer to mythology; a language of high poetic flight; and the clear influence of JRR Tolkien, Ray Bradbury and the writers of the Latin American ' boom '. Con esta colección de historias, Chaviano trajo una nueva visión al género, con una perspectiva que es a la vez más íntima y más cercana a la mitología, un lenguaje de alto vuelo poético, y la clara influencia de JRR Tolkien, Ray Bradbury y los escritores de la boom latinoamericano '. And this new approach was so different that many (myself included, I must admit) dismissively labeled it as ciencia ficción rosada [rosy science fiction], to distinguish it from the traditional metallic science fiction that had been the standard among male writers, a style in which themes centered more on technology and scientific speculation and whose style was often influenced by the Soviet writers of socialist realism. Y este nuevo enfoque era tan diferente que muchos (incluido yo mismo, debo admitir) despectivamente etiquetados como rosada ciencia ficción [ciencia ficción rosa], para distinguirla de la ciencia ficción tradicional metálico que había sido la norma entre los escritores varones, un estilo en la que los temas más centrados en la tecnología y la especulación científica y cuyo estilo fue influenciado a menudo por los escritores soviéticos del realismo socialista. Likewise, Chely Lima developed stories, written with Alberto Serret and published in 1983 in the book “Espacio abierto” [Open space], in which one notices a care and a maturity of language very close to that of realist literature, but with a minimal dose of the requisite otherness to place it within the genre, albeit close to the edge. Asimismo, Chely Lima desarrollados historias, escritas con Alberto Serret y publicado en 1983 en el libro "Espacio Abierto" [espacio abierto], en el que se nota un cuidado y un vencimiento de un lenguaje muy cercano al de la literatura realista, pero con una mínima la dosis de la alteridad necesaria para colocarlo dentro del género, aunque cerca de la orilla.

The rest of that generation's women storytellers pop up only occasionally, with no more than a few stories apiece in assorted anthologies or periodicals. El resto de las mujeres de la generación de narradores de cuentos pop-up sólo ocasionalmente, con no más de unas cuantas historias cada uno en una variedad de antologías o revistas. This is the case with Ileana Vicente, another cofounder of the Oscar Hurtado workshop; Olga Fernández, a journalist better known for her children's tales and historical investigations; and Ileana Hernández, about whom it is hard to even locate biographical data. Este es el caso de Ileana Vicente, otro co-fundador del taller de Oscar Hurtado, Olga Fernández, un periodista más conocido de los cuentos de sus hijos y las investigaciones históricas, e Ileana Hernández, del que es difícil incluso para localizar los datos biográficos.

An interesting case is Maria Felicia Vera, a member of the Jules Verne workshop in Playa, who shared the 1988 David Prize with Yoss for her book “El mago del futuro” [The magician from the future], a work that defies labels, being closer to poetic surrealism than to scientific fantasy, a book that serves to demonstrate the extent to which the critics, the juries and the publishers of the time had blurred the definition of the genre. Un caso interesante es María Felicia Vera, miembro del taller de Jules Verne, en Playa, quien compartió el Premio David con Yoss 1988 por su libro "El mago del futuro" [El mago del futuro], una obra que desafía las etiquetas, que se más estrecha con el surrealismo poético que a la fantasía científica, un libro que sirve para demostrar el grado en que los críticos, los jurados y los editores del tiempo ha desdibujado la definición del género.

1990 was the last time the David was awarded in science fiction, and the prize was awarded to Gina Picart Baluja for her book “La poza del ángel” [The angel's puddle] That same year the aftershocks from the fall of the Socialist bloc were felt in our country, including a large publishing crisis that prevented the publication of her book as stipulated by the contest rules. 1990 fue la última vez que David fue galardonado en la ciencia ficción, y el premio fue otorgado a Gina Picart Baluja por su libro "La poza del ángel" [poza del ángel] Ese mismo año las secuelas de la caída del bloque socialista, se hicieron sentir en nuestro país, incluyendo una crisis de grandes editoriales que impidió la publicación de su libro, según lo estipulado por las reglas del concurso. The book saw the light of day only four years later, in the Pinos Nuevos [New Pines] collection. El libro vio la luz del día sólo cuatro años más tarde, en los Nuevos Pinos [Pinos Nuevos] colección. An interesting book of precise and occasionally poetic language, it offers us eight stories that take place in distinct historical ages, flirting with the topics of science fiction, supernatural powers and parapsychology. Un libro interesante de un lenguaje preciso y, en ocasiones poética, que nos ofrece ocho historias que tienen lugar en distintas épocas de la historia, el coqueteo con los temas de ciencia ficción, poderes sobrenaturales y la parapsicología.

With the departure from Cuba of the only three women to have published books in the field in the 1980s -- Daína Chaviano, Chely Lima and Maria Felicia Vera -- the lone remaining female standard bearer for Cuban science fiction throughout the 1990s was Gina Picart. Con la salida de Cuba de las únicas tres mujeres han publicado libros en el campo en la década de 1980 - Daína Chaviano, Chely Lima y María Felicia Vera - el único resto de abanderado mujer para la ciencia ficción cubana en el decenio de 1990 fue Gina Picart.

But in the years following 2000, a new wave of Cuban science fiction writers has emerged. Pero en los años siguientes a 2000, una nueva ola de escritores de ciencia ficción cubana ha surgido. Some of them have achieved recognition through the Internet, thanks to the Argentine e-zine, Axxón . Algunos de ellos han alcanzado el reconocimiento a través de Internet, gracias a la e-zine de Argentina, Axxón. This is true for Nora Calas, who has lived in Chile since the 1990s. Esto es cierto para Nora Calas, que ha vivido en Chile desde la década de 1990. It is also the case for one of the most important female voices in the field today: Anabel Enríquez Piñeiro. Es también el caso de una de las voces femeninas más importantes en el campo de hoy: Anabel Enríquez Piñeiro. A founder of the “Espiral” group of the fantasy genre, her quarto of stories “Nada que declarer” [Nothing to declare] obtained both the Calendario Prize of SF in 2005 and the magazine Juventud Técnica's [Technical Youth] first science fiction prize that same year. Los fundadores del grupo "Espiral" del género de fantasía, su cuarto de historias "declarante Nada que" [nada que declarar] obtenido tanto el premio Calendario de la ciencia ficción en 2005 y [la revista Juventud Técnica Técnico de Juventud] Primer Premio de ciencia ficción que ese mismo año. A little later she won the Che Guevara Memorial scholarship from the AHS for her essay “Mujeres y Literatura Fantástica: los caminos de(l) género” [Women and Fantasy Literature: the paths of gender and genre]. Un poco más tarde ganó la beca del Che Guevara Memorial de la peste equina por su ensayo "Mujeres y Literatura Fantástica: los caminos de (l) género" [La mujer y fantástica: los caminos de género y el género]. The interesting thing about Anabel Enriquez' work is that the writer is not afraid to apply scientific speculation or technology in developing her stories. Lo interesante del trabajo de Anabel Enríquez es que el escritor no tiene miedo de aplicar la especulación científica o la tecnología en el desarrollo de sus historias. Of course, that is not the principal focus for her, but merely a means to explore social and familial themes, as in her tale “Nada que declarer”, in which she describes a family of space “stowaways” in a somber future that closely resembles an anti-utopian or a cyberpunk style. Por supuesto, ese no es el foco principal para ella, sino sólo un medio para explorar temas sociales y familiares, como en su cuento "declarante Nada que ver", en la que describe una familia de espacio "polizones" en un futuro sombrío que de cerca se asemeja a un anti-utópico o un estilo cyberpunk. Or her magnificent short story “Deuda temporal” [Borrowed Time] – from which the title of this anthology is taken – in which we find the classic theme of Einstein's twin paradox, now seen through a woman's eyes, in the relation between a daughter and her astronaut mother, as we watch as time, and their lives, spin out of joint before our eyes. O su magnífica historia corta "Deuda temporal" [Borrowed Time] - de la que se toma el título de esta antología - en la que nos encontramos con el tema clásico de la paradoja de los gemelos de Einstein, ahora se ve con los ojos de una mujer, en la relación entre una hija y su madre, astronauta, mientras vemos como el tiempo, y su vida, salirse de la articulación ante nuestros ojos.

Haydeé Sardiñas and Evelin Pérez are writers that generally spend their time in other genres, such as realism or children's literature, in which they have won prizes and had their books published, but they also produce an occasional science fiction story or two, and their stories are rather close to the cyberpunk stream, above all of the life-sciences-heavy, “biopunk” variety. Haydée Sardiñas y Evelin Pérez son los escritores que generalmente pasan su tiempo en otros géneros, como el realismo o la literatura infantil, en la que han ganado premios y ha publicado sus libros, pero también producir una historia de ciencia ficción de vez en cuando o dos, y sus historias son más bien cerca de la corriente cyberpunk, sobre todo de las ciencias de la vida-pesado ", biopunk" la variedad.

Viana Barceló does not write science fiction. Viana Barceló no escribe ciencia ficción. Still, her story “Efecto Mariposa” [The Butterfly effect], with its distant resemblance to chaos theory and its interesting fractal structure, is a good example of how realist narrative can sometimes intersect with corresponding themes from within the field. Sin embargo, su historia "Efecto Mariposa" [The Butterfly Effect], con su lejano parecido con la teoría del caos y su estructura fractal interesante, es un buen ejemplo de la narrativa realista de cómo a veces se cruzan con los temas correspondientes dentro del campo.

Yadira Álvarez and Elaine Vilar, on the other hand, are totally different: they certainly consider themselves full-time writers of fantasy and science fiction. Yadira Álvarez y Elaine Vilar, Por otra parte, son totalmente diferentes: ciertamente se consideran tiempo completo, los escritores de fantasía y ciencia ficción. They are currently members of the Espacio abierto literary workshop, specializing in the fantasy genre. Actualmente son miembros del Espacio Abierto taller literario, especializándose en el género fantástico. Although very much new arrivals as writers, both have sprung from the ranks of national fandom. Aunque los recién llegados en gran medida como los escritores, tanto han surgido de las filas de la afición nacional. They will probably publish their first books soon, because their stories, very thematically varied, have a wonderful quality and are quite interesting, above all in their treatment of characters, especially the females, who are almost always the protagonists. Probablemente publicar sus primeros libros pronto, porque sus historias, muy variada temática, tienen una calidad maravillosa y son muy interesantes, sobre todo en el tratamiento de los personajes, especialmente las mujeres, que casi siempre son los protagonistas.

As for a summary, we could establish certain characteristics that, during the history of the genre on the island, have defined the Cuban science fiction written by women and have differentiated it from the work of their male colleagues: formally, a greater care for language, a stylistic freedom that ventures into the poetic, and great precision in describing characters and their environment. Como un resumen, podríamos establecer ciertas características que, durante la historia del género en la isla, han definido la ciencia ficción cubana escrita por mujeres y se han diferenciado desde el trabajo de sus colegas masculinos: formalmente, un mayor cuidado por el lenguaje , una libertad estilística que se aventura en la poética, y una gran precisión en la descripción de los personajes y su entorno. Greater depth in the psychology of the characters, above all that of the women and the children. Mayor profundidad en la psicología de los personajes, sobre todo la de las mujeres y los niños. The speculative, scientific or technological aspect of the plot is less important than conflicts and relationships within societies, families and couples. El aspecto especulativo, científico o tecnológico de la trama es menos importante que los conflictos y las relaciones dentro de las sociedades, las familias y parejas.

As for the intergenerational differences between Cuban female sf writers, we can establish three distinctive stages. En cuanto a las diferencias intergeneracionales entre Cuba escritores de ciencia ficción femenina, podemos establecer tres etapas distintivas.
• A first stage, corresponding to the 1980s, in which we can detect influences that were lightly impacted by socialist realism in their plots, above all those of space exploration and alien contact. En una primera fase, correspondiente a la década de 1980, en el que podemos detectar influencias que resultaron levemente afectados por el realismo socialista en sus parcelas, sobre todo los de la exploración del espacio y el contacto extraterrestre. Utopian vision and exaltation of positive ideals like love or human solidarity. La visión utópica y la exaltación de ideales positivos como el amor o la solidaridad humana. Appearance for the first time in Cuban fantasy of elements of heroic fantasy, development of the themes of paleocontact and recontextualization of myths and creation stories. Aparición por primera vez en la fantasía de Cuba de elementos de fantasía heroica, el desarrollo de los temas de paleocontact y recontextualización de mitos e historias de la creación.
• A second stage, corresponding to the 1990s, with feminine narrative production focused on a single writer, at least in Cuba. Una segunda etapa, correspondiente a la década de 1990, con la producción de la narrativa femenina se centró en un solo escritor, al menos en Cuba. This writer, Gina Picart, preferred to use historic or mythic elements in developing her stories, fully disinterested in the technological gadgets of traditional SF. Este escritor, Gina Picart, prefirió utilizar elementos históricos o míticos en el desarrollo de sus historias, totalmente desinteresada en los aparatos tecnológicos de la ciencia ficción tradicional. A science fiction of the past, rather than of the future. Una de ciencia ficción de los últimos, más que en el futuro. Unlike the writers of the prior generation, she is not afraid to pick masculine protagonists for some of her stories, and she succeeds in making these characters believable rather than mere stereotypes. A diferencia de los escritores de la generación anterior, que no tiene miedo a recoger los protagonistas masculinos de algunos de sus cuentos, y se logra que estos personajes creíbles más que meros estereotipos. Her work is also characterized by a more sober tone in the treatment of emotions and human conflicts. Su trabajo también se caracteriza por un tono más sobrio en el tratamiento de las emociones y los conflictos humanos.
• A third stage, from 2000 to the present. Una tercera etapa, desde 2000 hasta el presente. The preoccupation in using poetic elements within the discourse diminishes. La preocupación en el uso de elementos poéticos en el discurso disminuye. Greater interest in a fluid language, in the function of the plot, that thus speeds up its pace. Mayor interés en un lenguaje fluido, en la función de la parcela, lo que acelera su ritmo. Dystopian vision of the future. Visión distópica del futuro. Use of environments closer to the cyberpunk esthetic and gadgets appropriate to this style, not as the focus of the tale, but rather as a necessary but minor resource for developing the more central human conflicts. El uso de los entornos más cercano a la estética ciberpunk y aparatos adecuados para este estilo, no como el foco de la historia, sino más bien como un recurso necesario, pero de menor importancia para el desarrollo de los conflictos humanos más centrales. The protagonist's character carries the principal action of the tale. El carácter de la protagonista lleva a la acción principal de la historia. Negative feelings of intolerance, lack of solidarity, cynicism, appropriate to a dehumanized world, appear. Los sentimientos negativos de la intolerancia, la falta de solidaridad, el cinismo, adecuada a un mundo deshumanizado, aparecen. Pessimism. Pesimismo.
These have been, in a somewhat superficial, drive-by fashion, some of the characteristics that we have observed in the work of female Cuban science fiction writers. Estos han sido, en una unidad un tanto superficial, por la moda, algunas de las características que hemos observado en la obra de mujeres escritoras de ciencia ficción cubana. It is very probable that in future works on this topic, deeper and more revelatory studies will be performed. Es muy probable que en futuros trabajos sobre este tema, los estudios más profundos y más reveladora se llevará a cabo. For our part all that remains is to offer the Cuban public this anthology which, as its very title indicates, represents a deuda temporal or borrowed time, a temporal debt that we have owed now for about twenty years to this group of story-tellers that have dared to test their mettle in a realm very much considered, for quite a long time, exclusively male territory. Por nuestra parte todo lo que queda es ofrecer al público cubano esta antología que, como su propio título indica, representa una deuda temporal o tiempo prestado, un temporal de la deuda que tenemos ahora debía cerca de veinte años a este grupo de narradores que se han atrevido a poner a prueba su temple en un ámbito muy considerado, durante mucho tiempo, territorio exclusivamente masculino.

Raúl Aguiar Raúl Aguiar
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¿NOS TOMAMOS UN CAFÉ EN LA HABANA...?

hijadelaire @ 21:53

Días atrás un vecino me obsequió un paquete de café que me pareció excelente. Cuando le pregunté de dónde procedía, me dijo que era el café que se le vende por la libreta a la población de la provincia de Oriente, y que allí llaman “cafetín”. Este, en particular, venía de Baracoa, y era puro café cubano.

Tengo que decir, y lo hago con mucho orgullo, que es uno de los más sabrosos cafés que haya probado. No soy una experta, pero cafetera sí es un título que puedo reclamar con pleno derecho. Se me ocurrió pensar en tanta gente que, como yo, tiene pasión por el café sin conocer en realidad casi nada sobre la historia cubana de esta bebida universal.

Originaria de la costa africana del Mar Rojo, la planta viajó por todos los países árabes hasta llegar a las colonias francesas y holandesas del continente negro, donde la descubrieron los holandeses y los galos, quienes sucumbieron de inmediato a sus encantos, y los segundos se apresuraron a traerla a sus colonias caribeñas. De ahí a pisar tierra cubana no había más que un paso. La planta llamada Coffea Arabiga (título de un excelente documental que sobre el tema realizara el gran cineasta cubano Nicolás Guillén Landrián), llegó a Cuba a mediados del siglo XVIII, traída por el contador mayor José Antonio Gelabert, quien sembró las primeras semillas en 1748, en una finca habanera del Wajay, aunque se dice que como polvo para infusión ya era conocido y recetado en las farmacias de la isla. El éxito fue tal, que a fines del mismo siglo ya comenzábamos a exportar modestamente nuestro propio grano. Tras la catástrofe histórica de la revolución de Haití, con la emigración masiva de colonos franceses a las provincias orientales cubanas se inició el esplendor del negocio cafetalero en la Gran Antilla.

Mientras el Oriente y los macizos montañosos del Centro cubano se cubrieron de cafetales, los principales puertos de las provincias occidentales se dedicaron a comercializar café seco y descascarado. Mientras, los naturales del país, entonces poco dados al consumo de alcohol,se fueron convirtiendo en insaciables bebedores de café.

Ciclones, rebeliones de esclavos, el avance del cultivo cañero y la competencia del mercado cafetalero brasileño fueron algunas de las circunstancias históricas que favorecieron el desplazamiento de las haciendas cafetaleras hacia las provincias más occidentales de Cuba, fue así como la Sierra del Rosario y el sur habanero, especialmente la zona conocida como San Pedro de Quivicán, vieron nacer de su suelo feraz los bellos cafetales, mucho más aristocráticos y graciosos, y mucho menos cruentos que las haciendas y plantaciones azucareras. Guanabacoa, región de gran presencia de aborígenes y sus descendientes, no conserva restos de cafetales, y los libros de Historia niegan que ese cultivo se haya desarrollado en su territorio, sin embargo, investigaciones recientes y profundas han demostrado que la villa de Pepe Antonio llegó a contar, desde finales del siglo XIX con una de las mayores industrias dedicadas al tueste y beneficio del grano en nuestro país. En esa época ambos procedimientos se realizaban por medios manuales.

En La Habana, San Antonio de los Baños y Quivicán fueron las zonas donde se desarrolló el cultivo del café en la provincia. Probablemente las haciendas o cafetales de esta parte de la isla no hayan sido tan hermosas y con jardines tan encantadoras como las de estilo francés del Oriente cubano, y también parece desprenderse de los documentos existentes que en La Habana predominaron las haciendas de tamaño mediano y pequeñas, que podían manejar se fácilmente con menos de treinta esclavos. En San Antonio de los Baños la mayor parte de los caficultores eran franceses o descendientes de estos, mientras que en Quivicán eran cubanos y algunos españoles. Los cubanos generalmente poseían otras viviendas en la ciudad o los pueblos y pasaban temporadas fuera de sus cafetales; no así los extranjeros, que solían vivir todo el año en sus propiedades.

La primera casa del café del continente americano abrió sus puertas en la ciudad de Boston, Estados Unidos, en 1689; casi un siglo después, en 1762, fecha en que tuvo lugar la toma de La Habana por los ingleses, apareció la primera casa del café en nuestra capital. Estaba en La Habana Vieja y se llamaba Café Taberna. Hoy, remodelada por el Historiador de la Ciudad, abre sus puertas al público. Otras casas célebres y muy frecuentadas por las clases altas fueron El Café de los Franceses, El café de Copas, Escauriza, La Dominica, Marte y Belona, y otros establecimientos de menor notoriedad y clase. En ellas se ofrecía el habitual café servido en tazas finas, pero también otras variantes como el café con leche, el café mezclado con licores, acompañado siempre por una pastelería excelente que las damas, en especial, degustaban con entusiasmo.

Para que el lector tenga una idea de cómo era más o menos en su interior una casa de café, describiremos aquí el decorado del Gran Café Europa, situado en la esquina de Obispo y Aguiar. La iluminación de sus lámparas de gas abrillantaba un piso de grandes mosaicos blancos y negros que semejaba un tablero de ajedrez. Las mesas lucían manteles combinados con el forro adamascado de las sillas, todo en un estilo muy elegante. Esta instalación incluía servicios de hotel, posada y baños, y ofrecía a sus visitantes todas las comodidades. Otra casa célebre de la misma área era La Flor de Cuba, en laque además de su servicio de café, de excelente calidad (incluía la posibilidad de comprarlo en grano y molido), el cliente podía encontrar una buena oferta de frutas, ya fuera en conservas o servidas en frascos y latas.

Como todos los establecimientos públicos de larga estadía, también las casas de café fueron utilizadas por los conspiradores europeos y norteamericanos como lugares de reunión, y los habaneros no consttuyeron una excepción al respecto. La actividad debió ser considerable e inquietante para los gobiernos españoles de turno, porque en 1772 el entonces Capitán General dictó un bando que regulaba el funcionamiento de las casas de café y prohibía el juego en ellas. Cuenta al respecto el popular cronista habanero Ciro Bianchi Ross en su artículo titulado “¡Ay, Mamá Inés!”, publicado en el diario Juventud Rebelde:

En el café de Escauriza, en Prado esquina a San Rafael, ocurrió el 20 de febrero de 1844, la tragicómica batalla del ponche de leche. Era fiesta de carnal y los concrrentes a dicho establecimiento se negaron a acatar la orden del gobierno que dsponía el cierre del lugar a las 11.p.m.. Fernando Orreilly, alcalde tercero de la villa, no pudo imponer su autoridad aunque hizo detener a cinco de los que de la manera más exaltada protestaban contra la medida, y quedó en ridículo cuado uno de los parroquianos tomó el vaso de ponche de leche que saboreaba y se lo puso de sombrero, con lo que dejó al teniente alcalde, que vestía de negro, hecho una lástima. […] Pronto se enteró el Capitán General Leopoldo O Donnell de lo que ocurría en el Escauriza. Salió a caballo del Palacio, y seguido de numerosa escolta tomó la calle del Obispo y atravesó el Parque Central. Ya en el café, mandó a despejarlo mientras sus acompañantes rompían el mobiliario del establecimiento.

Por lo que puede colegirse de este fragmento tan ilustrativo, el café encendía la sangre de sus bebedores criollos y los exaltaba más allá de lo que constituía la medida habitual de sus naturalezas.

Por cierto, un dato muy interesante: aunque muchas personas crean que la costumbre de mezclar el café con polvo de chícharos es el resultado de las dificultades económicas y el embargo que sufre Cuba desde hace medio siglo, en realidad la idea no nació en Cuba, sino durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, cuando los soldados norteamericanos comenzaron a mezclar el café con achicoria y otras raíces pulverizadas, y también hay noticias de que en España lo molían y tostaban con garbanzos. Aún se conserva en todas las provincias de la isla, salvo en algunos lugares de Oriente, el hábito de moler el polvo de café con los chícharos pequeños y dorados, que al ser tostados expelen un olor desagradable y fuerte. Sin embargo, el cubano está tan acostumbrado al peculiar saborcito amargo que esta mezcla ofrece, que difícilmente se siente satisfecho cuando bebe café en otros países. Los cafeteros más empedernidos reniegan incluso de los excelentes cafés que pueden adquirirse en las tiendas y supermercados de la ciudad. Marcas reconocidas y de demanda internacional como Cubita, Serrano, Turquino e Indiana, de tueste oscuro y claro, al ser bebidas por algunos cubanos cuyo paladar ya está fatal y definitivamente identificado con el chícharo, les arrancan una mueca de frustración y estas palabras: “¡Esto sabe a aguaechirre!”.

EL LIBRO QUE ME HA VUELTO A HACER LLORAR

hijadelaire @ 21:51

Tengo en mis manos el pequeño libro titulado Cuentos de payasos, escrito por un gran hombre, Erdwin Fernández, el rey de los clowns cubanos y uno de los mejores actores que ha habido en la isla en todos los tiempos. Mientras miro su rostro en la portada, con aquella gorrita de payaso y la expresión tiernísima que ningún niño de mi generación podría olvidar ni confundir, cierro los ojos y me veo a mí misma muchos años atrás, un domingo de invierno, sentada entre mis padres y mis abuelos en las gradas del Circo Nacional, sumida en uno de esos trances de los que solo un niño es capaz, y arrancando sin darme cuenta todos los pelitos del sueter de la señora que está sentada delante de mí. Tengo toda mi atención infantil clavada en la pista: el payaso Trompoloco está haciendo un número, y los aplausos son tan nutridos y tan fuertes que parece como si la enorme burbuja de la carpa fuera a reventar. Ahora, bajo el reclamo de los recuerdos, siento deseos de llorar. Yo amaba a Trompoloco con todo el fervor con que un niño puede idolatrar a un payaso especial. Esa clase de amor transcurre sin que los adultos conciban ni la más mínima sospecha, y cuando el padre severo pega a su hijo y el pequeño corre a mascullar por los rincones, nadie en la familia podría imaginar que el regañado está dando en voz baja sus quejas al payaso, quien, aunque no esté físicamente presente en ese hogar, tiene una casa en el alma de todos los niños del mundo.

Erdwin Fernández fue también un niño que quería pilotar aviones, y cuyo padre lo imaginaba ferroviario, pero los sueños cambian y un día abandonó su Camaguey natal para venir a La Habana, porque los grandes destinos emboscan a sus elegidos. En la capital se involucró con el grupo de teatro de su escuela secundaria, y una noche de debut, mientras suplía a uno de los actores en un papel para el que escasamente se había preparado, descubrió que su suerte estaba echada sin remedio. Su extraordinaria sensibilidad y su intuición le convencieron de que no deseaba para pasar su vida trazando planos en un hermoso despacho de arquitecto, y como dicen tantas novelas decimonónicas refiriéndose al paso del circo: aquel adolescente “se fue con los gitanos”.

Erdwin nunca se vio a sí mismo como un hombre de circo y menos aún como un payaso; tenía estudios superiores de Actuación y se consideraba un actor genérico que, entre los muchos personajes que era capaz de interpretar, había creado el de Trompoloco. Su vida actoral comenzó en el teatro y después continuó en la radio, la televisión y el cine. Estudió en México y Guatemala. Quería ser un actor de carácter. ¿El circo…? Pura casualidad. “Trompoloco —contó una vez en una entrevista— no lo compuse yo. En 1953 dialogué con un norteamericano que quería un espacio para acreditar un nombre comercial, su propósito era mantener el espacio por un año sin anuncios comerciales hasta que el niño hiciera suyo el nombre: Chiquilín, nombre de un muñeco que manejaba un ventrílocuo: Rafael Fábrica, que no era exactamente un ventrílocuo. El escenario era un barco, había un segundo a bordo que lo hacía Fernando Menéndez (narrador deportivo) y faltaba un tercer marinero que luego se convirtió en un payaso. De ahí que Trompoloco portara el atuendo de marinero”.

Su primera presentación como payaso fue, según él mismo la clasificara, un completo fracaso, tan sonado que mientras se encontraba actuando los niños, asustados, fueron abandonando el local. Después de este mal comienzo, Erdwin estudió catorce años para modelar su personaje. Era un actor sumamente profesional, pero además, no era ajeno al aspecto psicológico y filosófico de su trabajo. Sabía que un clown es un tipo muy especial de payaso, pues mientras el payaso tiene como eje de sus actuaciones la realización de trucos y habilidades, el clown tiene que desarrollar una caracterización, tener una personalidad perfectamente definida en función de algún tipo de sentimiento, de actitud ante la vida. De ello, el máximo exponente ha sido Chaplin. Las reflexiones de Erdwin y sus intensos estudios para crear a Trompoloco están reflejados en uno de los cuentos del libro, Los payasos hablan de payasos, y cuando lo leí encontré en esos fragmentos el tono profundo de los grandes tratados de actuación que se han escrito en el mundo:

“El trabajo de un clown es como un juego. Un juego en que la primera regla es la observación. El clown observa, analiza, busca ángulos humorísticos en los sucesos que ocurren a su alrededor. Después selecciona elementos de su observación y hace las parodias…” pero “La primera tarea de un clown es la elaboración de su personaje. El clown reúne detalles de los hombres que se mueven a su alrededor y selecciona los que le son útiles. Amalgama y compacta cualidades, defectos y características comunes a un grupo de hombres. Por último, le busca una máscara y una voz.”
Pero Erdwin, ser humano de una sensibilidad extraordinaria, no podía limitarse a perfeccionar una preceptiva y no se quedó dentro de sus límites, él fue mucho más allá, como solo los grandes logran crecer: “El problema —contaba en la misma entrevista— es que Trompoloco es un clown de cara blanca, y debe destacar en los sucesos que él cuenta todo el aspecto humano, de allí que se piense que el personaje es triste, pero en realidad, es tierno. La ternura es uno de los componentes humanos que aparece con más frecuencia en cualquiera de las historias que se cuentan y eran, justamente, las que destacaban. No creo que la canción “Di por qué”, casi convertida en un himno infantil, sea un tema triste, todo lo contrario, es tierno, y así es Trompoloco, dulce, travieso, risueño y tierno como cualquier niño”.
Como solo un genio puede hacer, Erdwin improvisaba en cada actuación. Cuando llegaba al lugar de trabajo nunca tenía nada predeterminado en su mente. Se miraba al espejo y se preguntaba cuál de entre todos sus personajes era él esa noche, hasta que se vestía con sus ropas de clown y se sentaba a pintarse la cara. Cuando terminaba la toilette y se colocaba la nariz grandota de Trompoloco la metamorfosis llegaba a su fin, y entonces, momento mágico, Erdwin Frenández desaparecía y Trompoloco tomaba su cuerpo y su alma. Por eso podía salir a escena y hablar a los niños de cosas pequeñas y cosas elevadas, pero siempre con aquella mirada suya y aquel gesto de inclinar la cabeza con timidez sobre el hombro, con aquel suave pudor de niño crecido que se siente desnudo en su cuerpo de adulto, como si lo hubiera robado a escondidas y ahora fueran a descubrirlo, porque le queda demasiado grande. Cada vez que yo lo veía actuar, ya fuera en la carpa o en la pantalla del televisor, sentía un dolor muy dulce dentro del pecho y pensaba, tristísima, que mi payaso estaba a punto de morirse, y cuando lo escuchaba cantar su canción Dí por qué, en la que se veía aún más frágil, casi como recubierto de plumón, aquella sensación crecía dentro de mí de un modo insoportable, y me desesperaba ante la imposibilidad de correr a salvarlo, pero, sobre todo, me hacía sufrir que él no supiera que yo estaba allí, dispuesta a los más tremendos sacrificios para protegerlo del mundo. Hoy sé que todos aquellos sentimientos que me dominaban mientras él actuaba se pueden resumir con una sola frase: el actor extraordinario ¡conmovía! Raro don. El día que lo vi en un espacio televisivo de entonces donde se adaptaban obras del teatro mundial, con su mano puesta sobre el hombro de una Consuelito Vidal joven y bella que como Yerma destrozada lloraba la sequedad de su vientre, fui incapaz de reconocer a mi payasito en aquel trigueño recio, atractivo y con unos ojos negros donde la pasión se derramaba como fuego. Mi madre me dijo: “Mira, ese es Trompoloco”, pero yo no le pude creer…
La brevedad propia de los espacios del periodismo digital me impide extenderme en un análisis de los restantes relatos del libro. Podría hacerlo y este trabajo quedaría como una reseña literaria más, pero prefiero hablar de un aspecto de la personalidad de Erdwin Fernández sobre el que algo he encontrado revolviendo archivos, pero que no me parece haya sido tratado hasta ahora con la debida atención: su ética artística, pero sobre todo, su ética humana.
En Cuentos de payasos no hay una página donde su autor no deje bien en alto los valores humanos de la gente de circo, a quienes llama “los grandes resistentes”. Con delicadeza y respeto evoca la solidaridad humana que suele imperar entre ese peculiar grupo de seres que vive y muere bajo las carpas, hermanado no pocas veces por la pobreza y las deformidades físicas, las frustraciones, la perdida de sueños, pero también por el espíritu tenaz que entrega lo mejor de sí en cada actuación y se levanta cada mañana con el mismo amor a la vida, aunque cada mañana la vida se levante con el mismo desamor hacia ellos que la noche anterior y todas las noches y días de sus vidas. Grandes virtudes humanas como la fuerza de una vocación, el respeto al trabajo, la tolerancia, la comprensión, la piedad, el valor, la tenacidad sin límites, la honestidad, y muchas otras, laten con entrañable fuerza en una prosa serena, melancólica, en ocasiones triste, pero siempre llena de la luz de la esperanza, de la confianza en el Hombre y de resonancias cercanas al espíritu más íntimo de la poesía.
Edwin no creía que la misión del payaso y el clown fuera solamente hacer reír. Él veía el humor como un vehículo para inducir a pensar: “Señalar que los “cabeza de huevo” hacen esto o lo otro, y que las personas se rían sentadas en sus casas, y digan: ¡eso es con otro! porque no interiorizan el mensaje, es una pérdida de tiempo. El humor no está obligado a ofrecer soluciones, el humor es para señalar, inquietar y que las soluciones las encuentren quienes tengan poder para hacerlo. Quienes hacemos humor tenemos en este momento cosas más importantes que rescatar: los valores eternos y universales del hombre, que casi los hemos perdido, la caballerosidad, la generosidad, la cortesía, el respeto, la honradez son valores humanos que han sobrevivido a todos los cataclismos del mundo y que tenemos que rescatar”.
Dejo aquí algunos datos sobre su larga carera. En 1959 se unió al Circo Nacional de Cuba y fue de gira por varios países latinoamericanos. En la década del 60 formó parte de Teatro Estudio dirigido por Raquel y Vicente Revuelta. En 1962 fundó y dirigió el programa infantil Amigo y sus amiguitos. Participó en 1964, junto a Consuelo Vidal y Sergio Corrieri en la antológica puesta televisiva de Yerma, con la dirección de Amaury Pérez García; y en 1967, es dirigido por Julio García Espinosa en el filme Las aventuras de Juan Quinquín, basado en la novela de Samuel Feijóo. En 1968, convencido de que su personaje Trompoloco lo estaba devorando como actor y como individuo, renunció a interpretarlo. Al final de su vida se dedicó a escribir.

Este es el humildísimo homenaje que, después de media existencia, rindo por fin a uno de los dioses de mi infancia.

Gina Picart

18/10/2009 GMT 1

NUEVO MAILTO

hijadelaire @ 23:16

La dirección cynthiacp2007@yahoo.com ya no está disponible. Creé una nueva dirección, malevolgia56@gmail.com y si funciona, responderé cualquier mensaje desde allí.

SALUDOS

Óleo sobre lienzo

hijadelaire @ 23:12

Autor: Mercedes Santos Moray | Fuente: CUBARTE | 07 de Abril 2009

Oil on canvas (Oleo sobre lienzo) es el volumen de cuentos por el que recibió, en el 2008, el Premio Alejo Carpentier, en el género de cuentos, la escritora y periodista Gina Picart que, como se apunta en una de las solapillas de la edición realizada por Letras Cubanas, es “una obra de difícil clasificación” y más adelante, al referirse a su autora señalan “la crítica la ubica entre los escritores que se desmarcan del canon literario tradicional”.

En una entrevista concedida a La Jiribilla, Gina afirmaba: sé que muchos escritores llegan a estar tan obsedidos por el deseo de ganar un determinado premio, que comienzan a aplicar técnicas que se pudiera llamar de “marketing de jurados”. Yo nunca lo he hecho. Al contrario, diría que he escrito y he concursado casi “contra” jurados. No puedo escribir para complacer a otros, no puedo plegarme a eso, porque yo escribo por vocación.”

Realmente en su bibliografía ella ha evidenciado esa coherencia consigo misma, al escoger no sólo temáticas no muy tratadas o poco abordadas dentro de nuestras letras contemporáneas, sino porque además lo ha abordado con una sutileza y una vehemencia singulares.

Y es que en la escritura de esos relatos, como en otros libros suyos como su novela,Malevolgia hay una labor de orfebrería, que tiene como nutriente no sólo la entrega a la escritura, sino su propia voracidad como lectora, y como creadora de un discurso literario que se apoya, esencialmente, en la honestidad de sus reflexiones, proyectada su espiritualidad por los escenarios de la mística, la filosofía y la poesía, y también por la erudición de quien estructura su obra con el alimento de vivencias, experiencias y de mucha investigación, de un notable tiempo dedicado al estudio y a la meditación.

Avanzar por la literatura gótica, como en el cuaderno de cuentos, así como por el terreno infinito de la fantasía y de la imaginación, introducirse en el campo de la ciencia ficción sin concesiones a un canon, requiere de mucha voluntad, de una poética muy definida y propia que la salva del mimetismo y sobre todo de la banalidad.

Los universales están en sus códigos, no sólo porque las historias, circunstancias y personajes que nos presenta la autora, trasciendan la geografía insular y especialmente esa terrible cuota de provincianismo, sino porque a la manera del Medioevo, y también de los tiempos helénicos, Gina Picart se obsesiona con el sentido último, o tal vez el primero de la pregunta clave de todo pensamiento filosófico, el ser, de ahí la fuerte presencia en esa límpida escritura, en la que no hay abundancia de adjetivos y que califica por la esencia y no por la apariencia sus relatos, la presencia de esa sistémica angustia ontológica y epistemológica que hace de esta obra un aire nuevo, que si bien puede ser difícil de leer para quien carezca de elementos y referentes, puede sin embargo convertirse en un reto y además ser en verdad un estímulo para la inteligencia y la razón, para la sensibilidad de los lectores a quienes atrapa con sus textos.

Temas medievales y célticos, el campo de lo esotérico, (que sí interesan a muchos en Cuba), así como las complejas lecturas que se apartan de la simplificación y del camino trillado, la búsqueda de fuentes diversas y complejas, el referente ético y también la religiosidad intrínseca de esa prosa, incluso cuando aborde un argumento contemporáneo, son los elementos incorporados por la narradora quien realiza también invitación a la lectura que es, y siempre debería serlo, una aventura para el ser humano.

La deuda de la palabra con la imagen visual se traduce en cada una de las historias y de los acercamientos de Gina Picart y que materializó en su cuaderno Oil on canvas, así como ese desplazamiento temporal, viaje hacia el interior del sujeto, cuando se abordan personajes y referentes intertextuales como se evidencia en relatos como el dedicado a o el cuento El nombre de la fosa, más explicita la presencia de la novela de Eco El nombre de la rosa y ese fascinante horizonte de los códices medievales.

Ella, en una suerte de acto de fe, declaró en aquella entrevista que he citado: “Oil on canvas, me temo, es un libro de catarsis y exorcismos. Es una obra que yo escribí después de las más terribles experiencias que he vivido, la muerte de mis padres y muchas cosas espantosas que me pasaron en menos de un año. Aunque no hable nada de eso en el libro, me doy cuenta de que ese dolor, muy profundo, está detrás de cada sílaba, especialmente en el primer cuento, Ventana frente al mar. Sin embargo, encuentro que es una obra a la que no le falta cierta luz; incluso hay un cuento que, a pesar de todas mis penas, llegó a divertirme mucho mientras lo reescribía.

“No son textos donde existan cambios formales. No me atrae hacer literatura experimental, no me seduce. Pienso que la estructura de la mente humana es lineal, o sea, el hombre actual sigue percibiendo el mundo de una manera secuencial, como cuando escuchaba las historias de los bardos junto a las hogueras, y lo experimental es la búsqueda para “decir” de una forma diferente. Eso está muy bien, no lo cuestiono, pero no me seduce en lo absoluto… hasta ahora. Tengo 51 años, espero seguir escribiendo, y quién sabe qué me va a pasar dentro de un par de libros más. A lo mejor me vuelvo una escritora experimental, pero no es mi proyecto. A mí me basta con contar una historia de una manera hermosa.”

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