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Hija del aire

03/02/2010 GMT 1

Para los amigos Antoaneta, Ricardo y Juan Carlos Gil

hijadelaire @ 07:36

Antoaneta, querida, gracias por tu generosa opinión sobre mi cuento Apocalipsis paloma sobre nieve. También me gusta mucho y disfruté realmente escribiéndolo. En cuanto a los poemas, no te preocupes, haré como me indicas. Me he demorado porque tenía bloqueado el ordenador.

Ricardo, en este momento no tengo información suficiente para responder a cabalidad sobre los datos que me pides, pero sí sé esto: Martí, increíblemente, era casi desconocido entre el pueblo cubano y siguió siéndolo bastante tiempo después de su muerte. Fueron Néstor Leonelo Carbonell, su amigo de Tampa y fundador del club Ignacio Agramonte, y sus tres hijos quienes lucharon mucho por darlo a conocer. Con esto te digo que no creo qe doña Leonor disfrutara del reconocimiento público que merecía y merecerá siempre, pues fue una gran mujer. Carmen mucho menos, pues jamás le ha sido perdonado que se separara de Martí, y se la ha acusado muy injustamente de ambiciosa y deseosa de regresar sola a Cuba para vivir bien, lo cual, como he tratado de explicar, no era cierto. Es verdad que después su vida mejoró, pero... eso fue después.

Juan Carlos Gil: Sinceramente gracias por tu extrema gentileza, que sé valorar. En cuanto a la conservación de aquella época en la memoria..., lamentablemente me parece que de la memoria no pasará. Ojalá tus deseos se hicieran realidad, pero todo indica que no será como sueñas. Sueño que compartimos, así que también compartiremos la frustración. Me encantan tus comentarios, de verdad. Son muy estimulantes. El artículo sobre el teatro cubano es uno de los que más me ha gustado escribir, pero también uno de los que más me ha entristecido.

25/01/2010 GMT 1

PARA REINIER Y RENÉ

hijadelaire @ 18:50

Muchas gracias por sus comentarios sobre mi artículo La aristocracia cubana frente al espejo. Trataré de ofrecer información sobre el Conde de Lagunillas. En cuando a la decadencia de nuestra aristocracia ... mi humilde opinión es que la historia de Cuba no es un proceso armónico, sino lleno de fracturas bruscas y radicales, que apenas si dieron espacio y tiempo para que los fenomenos agotaran su natural devenir, algo demasiado complejo paa debatir en un blog, pero sería tentador intentarlo. Solo que yo no soy historiadora profesional y eso me detiene un poco, porque si hay algo que me molesta es la falta de profesionalidad y el diletantismo, y no quisiera incurrir en tan feos vicios. Pero la verdad es que el tema resulta apasionante. No tengo inconveniente en que si algún lector puede aportar material u opiniones sobre este asunto los envíe a este blog y yo los pueda publicar. Solo pido, por favor, que nos comportemos como amantes de la investigación histórica, porque nunca permitiré que este blog se convierta en tribuna política y mucho menos politiquera. Así que si alguien envía algo será muy bienvenido, pero no pongan a la bloguera en aprietos. N es mucho pedir, creo.

20/01/2010 GMT 1

ORIGEN Y ESPLENDOR DEL TEATRO CUBANO

hijadelaire @ 02:42

Cuando uno se sienta en la butaca de una sala teatro, ya sea El Sótano, el Hubert de Blanck, o una más imponente como el Carlos Marx o el Gran Teatro de La Habana, y disfruta en la oscuridad del espectáculo de unos actores que van y vienen por la escena declamando bocadillos, cantando o simplemente representando la vida, nunca se acuerda de preguntarse cómo surgió este arte en la isla de Cuba, verde y feraz en el centro del Caribe, la tierra más hermosa que ojos humanos han visto.
El teatro NO llegó a Cuba con los conquistadores españoles, como muchas personas suelen creer. Como ocurre en todas las culturas en sus más primitivos estadios de desarrollo, ya pueden identificarse ciertas expresiones teatrales entre los aborígenes cubanos, pertenecientes a los grupos aruacos de Las Antillas. Estos grupos ejecutaban a nivel tribal el famoso y no menos misterioso areíto, consistente hasta donde hoy sabemos en un conjunto de música, baile y pantomima. El areíto tenía un objetivo mágico-religioso, y se proponía dar a los hombres poderes sobre la naturaleza e invocar la protección de los dioses. Es posible, aunque no está definitivamente probado, que incluyera alguna forma de representación de mitos pertenecientes a la cosmovisión de este grupo indígena antillano.
Los conquistadores españoles que vinieron a establecerse en suelo cubano ya conocían y trajeron consigo formas teatrales provenientes de la Edad Media, pero durante los primeros años de su estancia en Cuba todo se redujo a danzas, juegos e invenciones, escenificadas a las puertas de las escasas iglesias levantadas con urgencia en los poblados recién fundados, y siempre con motivo de alguna festividad o celebración religiosa.
Pedro Castilla, primer director de escena cuyo nombre ha llegado a nosotros, fue el hombre que montó en la villa de San Cristóbal de La Habana una danza para la fiesta del Corpus, el 12 de mayo de 1570. Tres años después y para la misma fiesta, las Actas Capitulares del Cabildo habanero mencionan nuevamente su nombre junto con la ordenanza de que los gremios de sastres, carpinteros, zapateros y herreros monten sus respectivos juegos, llamados invenciones, para dar lustre a la celebración de aquel día, en lo cual Pedro Castilla les debe dirigir. Se añade también orden para que los negros horros se adhieran a la escenificación y ayuden en lo necesario a maese Pedro conforme él les indicara.
Y aquí surge un detalle muy interesante: la presencia de negros en las incipientes representaciones teatrales habaneras, lo cual, forzosamente, tuvo que imprimir a estas el primer sabor propio de nuestra tierra, aunque los asuntos y temas fueran entonces absolutamente hispánicos; porque los negros, obligados a adoptar la religión católica, apostólica y romana, tenían en su poder un arma terrible que los ayudaba a preservar las culturas y tradiciones que se habían traído colgando de sus grilletes en las bodegas de los barcos negreros. Esta arma eran los cabildos negros.
Los cabildos, asegura Ortiz en su Catauro de cubanismos, eran casas provinciales donde se reunían negros y negras bozales de una misma tribu o nación y hacían celebraciones en los días festivos, en que tocan sus atabales y tambores y demás instrumentos nacionales, cantan y bailan en confusión y desorden con un ruido infernal y eterno. Los cabildos eran también asociaciones de socorro y ayuda mutua para prestar apoyo a sus miembros en caso de necesidad. Cada cabildo tenía un rey o una reina. Vale decir que no fueron un invento cubano, pues existen pruebas documentales que demuestran su existencia entre los negros de Sevilla, España, mucho antes de que los peninsulares pisaran la isla.
Esta imagen del cabildo negro es la que capta la mirada del hombre blanco, quien no puede pertenecer a un cabildo ni conoce sus interioridades ni sus ceremonias secretas. Lo que en el año de gracia de 1528 un vecino de la villa de San Cristóbal denunció como escándalos insoportables en un cabildo cercano a su vivienda, muy bien pudieron ser danzas o patakines representados por los asistentes a tal celebración. Y los patakines africanos, al ser representados, aunque sea como parte de un ceremonial religioso, se convierten en una forma de teatro primitiva y ritual, pero teatro al fin. De estos cabildos o asociaciones de negros libres salían los ayudantes de maese Pedro de Castilla, nuestro primer director de escena.
Un breve y sencillo cotejo de fechas puede demostrar que si la villa de San Cristóbal de La Habana fue fundada en su actual emplazamiento en 1519, solo siete años después ya había en ella cabildos y por tanto, ya contaba con ciertas formas teatrales africanas de naturaleza ritual, o sea, teatro ontológico. Y no hay que pensar que las diversiones de los negros estuvieran exclusivamente destinadas a los africanos y sus descendientes al margen de la población blanca, pues si bien no eran fiestas de blancos, en los arrabales donde vivían los negros libres tanto dentro como fuera de las murallas también vivían mestizos y gente blanca de muy bajo nivel de vida. El intercambio social entre esta población marginal y otras capas superiores se daba a través de los oficios, ya fuera mediante el alquiler de esclavos o el desempeño de los artesanos que prestaban servicios en las casas y palacios de la ciudad. Y el intercambio de servicios trae indefectiblemente un intercambio cultural. ¿Acaso no fue en un baile de negros donde Leonardo Gamboa, invitado por otros jóvenes patricios, conoció a Cecilia Valdés?
Si bien hasta 1577 hay representaciones de autos sacramentales y misterios en la isla, es en ese mismo año que las Actas del Cabildo habanero reflejan la aparición del primer autor dramático en la capital. Su nombre fue Juan Pérez de Bragas, y al parecer su composición estaba concebida para ser recitada o declamada y no era una obra tal como hoy las que hoy conocemos. Luego de ser revisada y aprobada por el Obispo y el señor Teniente, se le pagaron por ella cuarenta ducados.
Once años más tarde, en 1588, ya las Actas del Cabildo reflejan la existencia de toda una compañía teatral, nada menos que de comedias, género que tan bien se aviene con el legendario carácter chocarrero de los nativos de esta isla. Se presentaron también en una fiesta del Corpus, pero entonces todavía no se les llamaba actores a sus integrantes, sino farsantes. Se les pagaron vente ducados, lo que demuestra que desde su nacimiento en el Nuevo Mundo el teatro pagó mal a los actores, o por lo menos les pagó menos que al director y al dramaturgo.
El hecho de que se haga mención tan reiteradamente a la fiesta del Corpus se debe a que era, dentro de la liturgia cristiana, la más celebrada por los conquistadores. Ya en 1597 son mencionados en las Actas Capitulares los entremeses, forma de representación propia del teatro medieval español (recuérdense los populares entremeses de Cervantes), y en 1599 ya se habla de comedias.
Entre estas dos fechas consta una primera representación teatral de una obra cubana. Conocemos la noticia por una crónica de la época, que data de 1598, donde se explica que dicha obra se debe a los mancebos de la población, quienes han montado la pieza en honor al Gobernador. Debió celebrarse la noche de san Juan, y para esa ocasión se mandó construir una barraca en las cercanías de la fortaleza. La comedia se llamaba Los buenos en el cielo y los malos en el suelo, en la más pura sangre del futuro teatro bufo cubano. Era el primer espectáculo de esta clase ofrecido en la ciudad de La Habana y es fácil comprender que debió atraer como un imán a la población.
La variopinta concurrencia, totalmente desconocedora de la disciplina necesaria a un auditorio teatral, debió aglutinarse dentro de aquella especie de choza gigante, sentándose en las primeras filas la gente principal de la villa, y detrás el pueblo llano. Sudando a mares bajo los paños de indumentarias en nada apropiadas para los rigores del clima, sin mucho oxígeno en el local cerrado y poseídos por la excitación que provoca lo desconocido, aquel grupo se puso a alborotar de lo lindo, y cuando los actores salieron al improvisado escenario y dieron comienzo a la representación, la gente siguió hablando y comentando en voz alta y nadie quería callarse. El señor Gobernador Juan Maldonado Barnuevo, cansado de agitar inútilmente su campanilla admonitoria, tuvo al fin que erguirse en toda su estatura y requerir a los vocingleros, amenazándolos rudamente con enviarlos al cepo si no volvían prestamente al orden y concierto necesarios. A pesar de la euforia y la exaltación reinantes en el lugar la representación siguió su curso y se extendió hasta después de media noche; y según documentos de la época, el espectáculo gustó tanto que aquel respetable público volvió a irrumpir en vivas manifestaciones de entusiasmo que se acompañaban de pataleos y griteríos, exigiendo briosamente que se repitiera la representación. Los actores, sintiéndose quizás presionados por la voluntad de diversión de los presentes, y juzgando la Autoridad poco recomendable llevar la contraria a semejante público, accedieron a la demanda y todo el mundo permaneció dentro de la barraca hasta las primeras luces del alba, con gran júbilo y contento de los espectadores.
Se dice, sin embargo que esta noticia no es verídica por haber en ella ciertos datos anacrónicos, como por ejemplo, el hecho que las representaciones se hiciesen de noche, ya que no era esto lo acostumbrado ni siquiera en Europa, donde solo comenzaron a ofrecerse representaciones nocturnas a mediados del XVIII. Sin embargo, reflexionando sobre este punto se me ocurre pensar que tal vez los habaneros prefirieran presenciar aquella representación con el sol en retirada debido a los calores que siempre han agobiado a la villa cristobalense. ¿Podrá saberse de cierto alguna vez?
Se dice que las primeras representaciones dramáticas realizadas en nuestro país se llevaron a cabo a las puertas de la Catedral de La Habana, y lo mismo que en la Europa medieval, consistieron en autos sacramentales, loas y danzas de carácter sacro. Más tarde, cuando los inquietos capitalinos le tomaron apego al espectáculo de los cómicos, se levantaban tablados de madera al aire libre en el callejón de Jústiz, entre la Plaza de Armas y el mar, para representar allí los muy gustados entremeses.
El 18 de mayo de 1776 se terminó el primer edificio construido en Cuba expresamente con carácter de teatro para ofrecer representaciones a la población, como ya era tradicional en el Viejo Mundo. Se le dio el nombre de Coliseo. Este inmueble estuvo ubicado frente a la bella Alameda de Paula, recién inaugurada por aquel entonces, y se encontraba entre las calles Acosta, Oficios, Luz y el mencionado paseo. Concebido por el arquitecto habanero Antonio Fernández Trebejo, fue considerado en su tiempo por los viajeros que andaban de tránsito por la isla como el más hermoso que se le pudiera atribuir a la monarquía española. El viajero francés Etienne Michel Masse, quien lo visitó después de remozado y ampliado en 1792, llegó a calificarlo como superior a todos los teatros de los Estados Unidos, tanto por su construcción y distribución interior como por la calidad de sus músicos y actores. Como dato curioso anotamos aquí que su interior, incluido el lunetario, era completamente de madera.
Según los estudios realizados hasta el día de hoy, la primera obra dramática conocida como escrita íntegramente en Cuba fue El príncipe jardinero y fingido Cloridano, comedia de enredos al estilo clásico español, de autor anónimo, aunque se cree que se debe a la pluma del fraile habanero José Rodríguez Uscarres, alias fray Capacho. Y el primer actor dramático cubano, Francisco Covarrubias, apareció en escena a fines del XVIII. Su verdadera profesión era la de médico cirujano, pero se inició como actor aficionado a los diecisiete años. Murió septuagenario después de casi seis décadas de una vida dedicada a las tablas.
Dos siglos y medio más tarde, en 1837 Francisco Martí construyó el teatro Tacón, cuyo costo se estimó entonces en alrededor de un cuarto de millón de dólares, según unos, y para otros la cifra en cuestión ascendió a cuatrocientos mil dólares, siendo la obra más costosa de su género en el mundo hasta ese momento. Pero tan astronómica inversión pronto fue recuperada con creces, pues el celebrado teatro se alquilaba en unos diez mil dólares oro por mes. Por sus escenarios desfilaron las mejores compañías teatrales y de ópera de Europa y América, y los mejores solistas del mundo, entre ellos Adelaide Ristori y otros divos italianos y franceses de fama internacional. Las compañías de ópera, en particular llegaron a ofrecer hasta cuatro funciones por semana ante una nutrida concurrencia entre la que se encontraba todo lo más granado de la sociedad habanera. Testigos presenciales aseguraban que el brillo de las luces en el cieloraso era eclipsado por el titilar de las joyas sobre los escotes de las patricias habaneras.
Pero es en la ciudad de Matanzas, cuyo desarrollo acelerado debido al comercio del azúcar constituía la admiración de todo el que la visitaba, donde se construye un teatro realmente magnífico, el Sauto, obra singular de arquitectura y lujo sin límites, del que se han conservado descripciones de épocas pasadas que muestran vívidamente el brillo y la intensidad de la actividad teatral en Cuba. Así lo describe Dolores María de Ximeno y Cruz, acaudalada patricia matancera, en sus hermosas Memorias:
...La sala deslumbradora de artística y gran riqueza, con la frescura de los edificios recién construidos; múltiples bombillas de gas alrededor de los cuatro pisos; la enorme araña en el centro de bronce y cristal centuplicaba la casi claridad diurna (...) las condiciones acústicas inmejorables, pues al igual que La Scala de Milán, posee nuestro teatro este privilegio que lo eleva hasta los primeros del mundo. Los palcos, con sus simétricas divisiones, separan aquella doble hilera de mujeres bellísimas (...) damas majestosas, hermosas doncellas de recatado porte, caballeros correctísimos, y el público de las altas localidades, sugestionado a la vez por el orden, la riqueza, el arte y la hermosura.
Lola María continúa narrando cómo desde el palco de la Presidencia, ubicado en el segundo piso del teatro, el doctor Sauto llevaba el control de la representación, teniendo al alcance de la mano en la barandilla del palco una pequeña campanita que acostumbraba a agitar si el aplauso o el entusiasmo del público excedían los límites de las conveniencias sociales.
Para que se pueda apreciar en todo su esplendor el colmo del refinamiento a que llegaron los teatros de La Habana y Matanzas, véase a continuación la descripción de un palco de lujo en el mencionado teatro Sauto, tomada de la misma fuente:
El palco de mis padres se hallaba situado frente al de la primera autoridad, en el primer piso y con las mismas dimensiones, y tenía un antepalco alfombrado, con paredes tapizadas de tonos claros, y recorriendo los ángulos y perfiles la fina vajilla dorada. La mesa de centro de malaquita sostenía un candelabro de bronce que surgía de la misma mesa, cuyas luces de gas flameaban en blancas bujías imitadas. Canapés de piel verde armonizaban en color con el jaspe de la malaquita, y por asientos, banquetas de todas formas y tamaños allí diseminadas... Un mueble de espejo, ancho, severo, inglés, ocupaba todo un testero, y en él, en pequeñas cestas de plata cubiertas por tejido de fino crochet, los blancos azucarillos o panales, agua helada y del tiempo en preciosas jarras de plata cinceladas, como de hojas de nenúfar; ricas botellas y copas diminutas de Bohemia azul zafiro para el sorbo de licor, y otras mayores de transparente cristal muselina agrupadas en diversas bandejas. En las gavetas del mueble se guardaban los estuches de ricos habanos. Y armonizando con este testero, en otro, una como especie de panoplia, escudo que en el piso descansaba, muy raro, para abrigos y sombreros. Y allá en el palco, fuera en la sala, doble hilera de sillones de rejillas, de alto respaldo para los caballeros, y en la fila delantera otros más pequeños y graciosos para las damas. En la puerta de aquellos gabinetes solíase colocar a algún mestizo joven de la servidumbre de la familia en cuestión, de buena apariencia y bien trajeado con librea y gorra, atento a prestar el más mínimo servicio requerido por los ocupantes del palco o a llevar y traer recados a los palcos vecinos.
Y así terminan estas fugaces pinceladas testimoniales de dos épocas, comienzo y esplendor de un arte que gozó desde sus inicios en nuestra isla del singular y entusiasta favor del público en general, y que prestigió a nuestras tablas con la presencia y actividad de las mejores y más distinguidas figuras del arte mundial de aquellos años, colocando a La Habana y Matanzas entre las primeras ciudades en importancia en el mundo internacional de la cultura y el disfrute del arte más exquisito y refinado.

PARA ANTOANETA ROMAN

hijadelaire @ 02:36

ANTOANETA, querida, qué alegría me ha dado encontrar tu comentario aquí. Escríbeme para saber cómo llegaste. Y a los lectores de este blog les anuncio que Antoaneta Roman es una joven poeta rumana cuyos versos pronto voy a publicar en este blog. La he conocido recientemente y me honro con su amistad. No sé si Antoaneta querrá pensar en serio en dedicarse a la poesía, pero si ella lo hiciera, el mundo podría contar con una poeta maravillosa

Antoaneta, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡besos y abrazos muchos, amiga, que la Diosa te proteja!!!!!!!!!!!!!!!!!

13/01/2010 GMT 1

A LISA Y JUANPA

hijadelaire @ 18:39

Lisa, he intentado hasta romperme el dedo entrar en el sitio que me das y que me interesa mucho, pero no puedo. Si puedes, ayúdame.
JuanPa, sí, Librealfin no debiÓ..., especialmente porque hubiera sido buenísimo que aclarara lo que casi ningún cubano sabe hoy: que hubo dos Marías Luisas, tía y sobrina: que la primera, la marquesa, no fue la que perdió el palacete pues murió mucho antes, y que la segunda, mecenas de pintores y amante del poeta español Manuel Altolaguirre, abandonó la isla mucho antes de la Revolu y escribió en cartas a sus amigos que no volvería nunca. Así que no parece que proceda mucho hablar de robos, aunque claro, eso es según y como se quiera entender el asunto. De todos modos Libreafin tiene su propio blog, así que si quiere aclarar, añadir o lo que se le ocurra, esperemos que lo haga allí y nos deje aquí en paz, porque la intención de la polémica política no fue la que me indujo a hacerme este blog y no me interesa para nada.
MUCHOS BESOS

08/01/2010 GMT 1

Para Librealfin, comentarista

hijadelaire @ 17:05

Reconozco, me inculpo, me flagelo, me goleo a mí misma y todos los otros términos de autocastigo que existan en el diccionario de la RAE o se te ocurran a ti, por desconocer la historia de cómo el palacete de la condesa Revilla de Camargo pasó a manos del Gobierno Revolucionario. No me parece exacto decir que el señor Fidel se lo robó, pues creo que nadie lo ha visto jamás haciendo uso particular del inmueble para su solaz y esparcimiento. Créeme, no tengo nada contra la condesa, como no sea saber que era la furibunda rival social de mi adorada, venerada y respetada Catalina Lasa del Río. Pero en lo personal, nada, te lo juro. La única reflexión que se me ocurre hacer para ti es que estoy casi, casi segura de que María Luisa, doña María Luisa, jamás me habría permitido entrar a su casa, a mí, escritora, periodista y todas las otras cosas que puedes encontrar en mi curriculum. Sin embargo, desde hace veinte años doy allí muy buenas lecciones de Historia del Arte a mi hija, que lo disfruta enormemente y que, en parte gracias a María Luisa —y a sus "robadores" como tú los llamas, me da igual— hoy es una mujer culta de gustos refinados. Para serte sincera, si hubiera que derramar alguna lágrima, la derramaría por las severas depredaciones que ha sufrido la casa de Catalina, mil veces más interesante y valiosa desde el punto de vista arquitectónico. ¿No quisieras acompañarme a echar unas lagrimitas por tan grande pérdida para el patrimonio nacional cubano...? Pues aunque ya eres librealfin, imagino que no habrás dejado de ser cubano/a... ¿o es que de verdad te crees que te has vuelto francés/a...? A propósito: ¿no quieres contar a mis lectores cómo fue a parar al Museo de Bellas Artes la famosa colección de arte antiguo del conde de Lagunillas...? Y para que me ayudes a ahorrar tiempo, ¿no quieres contar aquí cómo le fue "robado" el palacete a la señora Gómez Mena...? Si yo fuera tú, estaría dando gracias al Altísimo porque los sansculottes de aquí no destruyeran todo, como las hordas de Atila en réplica de siglos anteriores. ¿No te parece que acá fueron más inteligentes...? Si es necesario rectifica mi francés, que no te odiaré por eso. Una última cosa: yo no tengo militancia política. Si respondes, sería completamente ocioso que incluyeras argumentos en esa dirección.
Feliz 2010, querido/a, te deseo muchos clientes.

24/12/2009 GMT 1

A JUAN CARLOS GIL

hijadelaire @ 01:33

Muchas gracias por tu benevolente acogida a mi articulillo sobre nuestro teatro Alhambra. Mi abuelo paterno era periodista, fue mucho allí y me contaba anécdotas comiquísimas. Tengo, gracias a él, una idea de lo que fue aquel teatro inigualable.
Feliz año,
Gina

14/12/2009 GMT 1

FELICITANDO AL PLANETA Y A LA HUMANIDAD

hijadelaire @ 15:16

Quiero felicitar a todo el mundo POR EL NUEVO AÑO, no sé si ya es tiempo de hacerlo porque no tengo mucha noción del tiempo, pero mis deseos de todo lo bueno y hermoso que puede proporcionar el hecho de estar vivo son muy sinceros. Salud, amor, paz y..., por supuesto, dinero, sin el cual las primeras tres cosas se dificultan un poco. No tengo mucha fe en que el mundo vaya a mejorar, pero lo deseo con todo mi corazón. No tengo mucha fe en que las personas vayamos a ser mejores, pero lo deseo con toda mi alma. No creo que el mundo vaya a terminarse en el 2012, pero por si acaso, creo que lo más aconsejable sería vivir cada uno de nuestros días con la mayor intensidad posible y con el más auténtico fervor. Sé que estas fechas son muy hermosas en casi todas partes y el pertenecer a Occidente y a una cultura judeocristiana no me hará pensar jamás de otra manera: el ser humano es grande en todas partes y todos los dioses son útiles. No tengo mucha fe en que se logre algún día la paz en las zonas del planeta donde ahora no existe, pero la deseo para todos y muy especialmente para hebreos y palestinos, y que ninguno de los dos pueblos quede sin tierra donde amar, nacer y sepultar sus muertos, porque no hay un solo hombre en La Tierra que no tenga pleno derecho a ella. Lamento ser una persona más pesimista que optimista, pero aún con este defecto lamentable y con la crónica imposibilidad para la fe que siempre he padecido, hago votos porque 2010 no sea otro año con más de lo mismo que hace penar a la Humanidad, sino una toma de conciencia definitiva para que salvemos al mundo trabajando en serio y no solo desde las palabras. No creo mucho en el mejoramiento humano (esta frase se la tomo prestada a nuestro Martí), pero tampoco creo que sea una empresa imposible, siempre y cuando crezca entre la especie humana la capacidad para la tolerancia de la Otredad en cualquiera de sus manifestaciones, y aprendamos de una vez que el Otro comparte nuestra sustancia, nuesto aire, nuestro sol, y por tanto lo que nos toca es tender la mano para estrechar la suya. Seremos idiotas si no lo hacemos pronto, peor aún: pronto ya NO SEREMOS si no lo hacemos ¡AHORA!.

Con todo mi amor hacia mis semejantes, menos por quienes aman la guerra y el exterminio, AUNQUE TAL VEZ NECESITEN MÁS AMOR QUE NADIE, PERO YO NO SOY CAPAZ DE DÁRSELOS,

Gina Picart

10/12/2009 GMT 1

SOBRE EL TESORO DE LOS MANSO DE CONTRERAS

hijadelaire @ 07:19

Oye, Du, no creas que esa familia de los Manso de Contreras es un caso único en nuestra feraz isleta. El clan patriarcal de Oscar también tiene una herencia hipergaláctica en un banco de Londres, pero no pueden reclamarla porque no saben en cuál banco está, algún gracioso de la familia vendió la colección de periódicos antiguos entre los cuales se encontraba el que contenía la información. Jajajaj, no te imaginas cómo lloramos a coro todos los días en el desayuno, mojando las gaceñigas. ¡Qué Los sobrevivientes, Benítez Rojo ni ocho cuartos!

a Generic Viagra

hijadelaire @ 07:09

Muy bien por los datos sobre la historia de Santiago de Cuba, aunque siento como alucinante que me escriba alguien que se hace llamar Generic Viagra. Si quieres levantar la historia de Santiago, bien por ti, aunque no me parece que aquí en este blog alguien la haya bajado del sitio que merece en la historia de Cuba, y menos en el artículo sobre la ciencia ficción. Pero... yo creo en la plena libertad de expresión, así que exprésate no más. Solo te ruego que, si vuelves a dejar un comentario, cambies ese login oloroso a spam y te pongas uno más humano o de cualquiera de los otros dos reinos de la naturaleza, porque soy paranoica y, al leerlo, me ha dado la impresión de que esta noche tocarán a mi puerta unos extraterrestres enviados por alguna transnacional farmacéutica para abducirme. Pórtate bien y no reincidas. Gots mil uns, y si no se escribe así, no me importa, porque ortografía de más o de menos, Dios está con nosotros.MUACCCC

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